CIUDADconfieso que la ciudad,la de todos, la de nadie,se pudre:es un cadáver.se ahogó en su vómitoa lo Hendrixa lo Joplin,se diluyó en sus quebradas,se refugió en los ojosde sus muertos,huyó montada en una bala,amaneció enfermade su peste;arrancó fortunasa sus niños,mas los arrullóen sus bajíossin mezquindad;bebió del bolsillode nativos y extraños,abrigó esperanzas de viday aún así ...
CIUDADconfieso que la ciudad,
la de todos, la de nadie,
se pudre:
es un cadáver.
se ahogó en su vómito
a lo Hendrix
a lo Joplin,
se diluyó en sus quebradas,
se refugió en los ojos
de sus muertos,
huyó montada en una bala,
amaneció enferma
de su peste;
arrancó fortunas
a sus niños,
mas los arrulló
en sus bajíos
sin mezquindad;
bebió del bolsillo
de nativos y extraños,
abrigó esperanzas de vida
y aún así
vivió
CARNOCIOSIDADES¿quién no advirtió que este cielo era sólo una fosa de huesos
y un ataúd la tierra que pisamos?
en las noches se muere con el peso del mundo,
este peso inmenso que arrastran los vientos
juglares de tierras lejanas.
acumulo ciertamente las carnociosidades de una vida
apesadumbrada elevadas a la décima potencia.
entonces me acuesto a despertar en mis sueños,
fijo mi mirada en los olores de ultratumba
que se parecen a los míos,
mientras mis entrañas hierven en alcohol
junto a un montón de fotografías
en blanco y negro y sepia:
son mis recuerdos que se hallan apretujados
en esta masa corpórea de informes desfiguras figurables.
arrastrando un pentélico bloque de flojeras desatinadas,
hermoseadas, quijotescas, remediadas,
modelo a ratos un nuevo cuerpo que me sirva
en el andar de este inhóspito sitio de barbarie;
yo no resistí el revestimiento de las religiones
para creerme creyente de creyentes,
ni mucho menos supuse la divinidad de las mariposas
cuando rodean una charca en medio de una destrozada calle,
eso porque decidí hacerme puente entre dos conceptos mundanos
de la hipocresía, de cómo se sienta uno en un bar a llorar las
insensateces
más profundas de este piélago que llamamos vida, corazón y muerte.
ROSTRO QUE MIRAS ALTIVO A LA MUERTE...rostro que miras altivo a la muerte
de cara a cara, podría yo decir,
¿qué secretos escondes tras altanera faz?
tus carnes, tus sienes, tu piel
es sólo el reflejo de algo que morirá
irremediablemente
eres muro de lamentaciones
rabínicos pesares se acercaron a bambolearse
ante ti
ante tus carnes
otros vinieron a dejarte
papelitos entre tus grietas
eres remedo de alegrías
eres remedo de inciertos desvaríos
eres insaciable ser
carne putrefacta eres desde este momento
mueres los días
mueras tú las noches
y sin embargo, atrevido te ríes de ti.
es lamentable, amigo, que vayas tan rápido
a la tumba
allí no serás más el mismo que convivió conmigo
allí serás ya calavera
antes serás cadaver
no serás de piel estirada
colagenizada
arrugada, y demás etcéteras
cabello revuelto será para ti deliciosa
almohada eterna
y aún así seguirás sonriente
en el interior del sarcófago
biografia:
JUAN MANUEL CARRASCO DÁVILA [1980], jóven artista plástico, novel escritor y fotógrafo autodidacta, ésta última de la cual vive y es, junto a la poesía, una de sus pasiones. Tiene dos poemarios inéditos:
CARNOCIOSIDADES y TINTAS VIOLENTADAS, en los cuales explora la plasticidad de las palabras y su uso para describir los sentimientos y experiencias del YO interior, en relación con su entorno y su contexto histórico-social. Ha publicado sus poemas mayoritariamente en medios digitales, entre los que destacan el papel literario 'PEZDEPLATA' [edición impresa y web], en el Estado Monagas [Venezuela], la revista histórica de su localidad 'Pinceladas Luciteñas'. Además, como parte de un trabajo editorial que se realiza en Argentina, está participando con su poema 'CARNOCIOSIDADES' en un E-book, junto a otros poetas y cuentistas de América Latina, a través del blog ZONA LITERATURA, en Argentina.
jcarrasco31@gmail.com