VENGO DE ANTIOQUIA¿De donde vengo?...decís.Vengo de un rincón de Antioquia,de un punto distante, que quiero y que sueño,donde proclamamos que somos hermanos.Sí, somos hijos de la misma madre,somos los que al viento batimos las alas,los que libertad cantamos al salir el sol,de la madre Antioquia con gran esplendor;donde los labriegos al llegar el alba,llenos de alegría sembramos amor.De esta ...
VENGO DE ANTIOQUIA¿De donde vengo?...decís.
Vengo de un rincón de Antioquia,
de un punto distante, que quiero y que sueño,
donde proclamamos que somos hermanos.
Sí, somos hijos de la misma madre,
somos los que al viento batimos las alas,
los que libertad cantamos al salir el sol,
de la madre Antioquia con gran esplendor;
donde los labriegos al llegar el alba,
llenos de alegría sembramos amor.
De esta tierra linda que apunta al futuro,
donde se llena la mente con el gran saber,
donde los niños llenos de esperanza,
dan gracias al cielo por hacer el bien.
Allí en esas cimas donde vive el águila,
donde el horizonte no llega a su fin,
¡como son de hermosos los montes y valles,
llenos de verdores y luz de zafir!
Fue que el gran sabio Creador del Mundo,
tuvo mucho acierto al poner allí
todos los matices, desde el blanco encanto
hasta el azul fuerte y el color de oro,
desde el rojo sangre y el azul cenit.
Miro las montañas rodeando el mundo
este mundo nuestro, este pueblo lindo
y agradezco al cielo por darme la dicha
y la paz reclamo con humilde fin.
Es que en esta tierra mi Guarne querido
tengo mi familia, mi madre y hermanos,
tengo mis sobrinos, tengo mi ilusión.
Y tengo un trozo de gracia en mis manos,
pues tengo la dicha, la dicha maravillosa
De ser antioqueña
De ser Guarneña y VIVIR ALLÍ.
Escrito en 1978 en Santa Fe de Bogotá.POETAS SOMOS AMOS DEL UNIVERSO¡Poetas: abrid paso! Que pasan las ilusiones,
el aire de la tarde se torna inquieto, llegan los amores.
Hay muchas flores...caprichosas cierran sus pétalos
y los ojos de los insectos se tornan saltarinas esfera que
van recorriendo lentamente las siluetas de los enamorados.
Las manos temblorosas, los cantos de los grillos,
aquellas sonatinas del sol entre las nubes, despiden suave encanto,
se escucha cuando en suspiros los amantes se cuentan
en tono muy bajito las cuitas del amor.
Entonces, por entre el follaje, repítese en el eco el 'te quiero majestuoso'
en el alma de las rosas, el aroma de jazmines, el verdor si negro,
el paisaje entre rosados, carmines y azul matiz;
con el gris de la luna naciente entre arboledas,
que nos ha prestado sus tonos de oro y plata para poder soñar.
Es entonces cuando alzamos las manos hacia el cielo,
para agradecer porque es nuestra alma sensible, nuestro espíritu sutil,
porque dentro, muy dentro llevamos un tesoro, llevamos alegrías
a veces también sufrir y gratas campanitas que tañen con mil tonos de risas,
de añoranzas, de tiempos y memorias, de gratitud, de amor por la tierra,
la patria nuestra cuna, por nuestros padres y hermanos y por los amores
que nos hacen revivir; mas hay también recuerdos que en el alma se transforman
en heridas que sangran y nos hacen llorar, pero que al derramar las lágrimas,
se truecan en pequeñas espinas que punzan nuestra planta
y solo nos dan un poco qué pensar, un solo instante para el recuerdo fugaz.
Poetas decid en vuestros versos lo mucho que os aman,
lo que os hacen sufrir, pedid que ya del mundo se destierren las guerras,
que llegue ya la paz, haced que con los versos, se olviden pesares,
que se abra una gran puerta, que entren por allí el amor y el ensueño,
las letras y las artes, que ya no haya espacio para la ingratitud,
que se llene la mente de saber y entendimiento, que los conocimientos
lleguen a todos los estratos, de la tierra en el confín, que los niños cual flores
aromen ternura, de abrazos, de buenos sentimientos los parques y las calles.
Que ahora que ha entrado la era de adelantos y tecnologías, de grandes
teorías realizadas, la del ciberespacio, no se olviden de Dios
porque por su mano santa, se nos ha dado la vida,
ha dotado a cada uno con grandes atributos y con grande virtud.
Por eso os invito para que entonemos el canto de la victoria
porque con nuestros ojos podemos contemplar las grandes maravillas,
con nuestra voz cantar, con nuestros pies caminar por la ruta del tiempo,
oyendo a cada paso la música del viento, de los pájaros el canto de cristal,
de las flores su aroma, podemos tocar sus pétalos de seda
y en las mañanas ver la rosada palidez de la alborada,
en el corazón sentir el magnífico latir, y que por nuestras arterias corra
la sangre, y hasta me atrevo a pensar, que al brotar de la mente los poemas
se nos enciende una luz.
Por eso poetas abrid paso que ha llegado el amor,
que han nacido las rosas, que alumbra más el sol.
Porque somos los amos del universo, de la poesía y el amor.
Ligia Zapata M.
Guarne, 20 de Octubre de 2009.AMOR ENTRE LOS ÁRBOLESSe me ocurrió una tarde allá entre la alameda,
que el amor de los árboles suaves cadencias lleva.
Los olmos tan espesos, cuando al pasar el tiempo,
buscar quieren destellos de amor y de misterios.
Inclinando sus ramas parece que se entienden
y abrazando los blancos idilios permanecen.
Los álamos tan verdes, que llenan de requiebros,
de hermosos sentimientos las almas y los cuerpos.
Todo en la naturaleza habla de aromas, frescura,
de temblor de las ramas, de flores y dulzura.
Se que los árboles entienden el lenguaje calido y grato
de tiernos sortilegios de que hablan las estrellas
Y así unos y otros inclinando sus frondas
hacen lucir sus frutos, hacen olvidar las penas,
con sus hojas dan sombra, con sus raíces firmes
hacen brotar el agua que nace cual misterio.
Con sus erguidos copos recogen luz del cielo
y en la callada noche tachonada de luceros,
reciben los secretos de los enamorados tiernos
y con leves susurros nos regalan suave viento.
Nos cuentan sus amores, inspiran nuestros versos,
llegando hasta las almas de todos los poetas
que nos imaginamos esos requiebros bellos
de su amor vegetal lleno de sentimientos.
Ligia Zapata M.
Guarne, Domingo, 4 de Octubre de 2009.biografia:
Ligia Zapata Monsalve.Una tarde de marzo, por cierto de luz plena,
mi madre amorosa y bendecida por el cielo,
me trajo al mundo; extasiada, pensando en el milagro,
que le había dado Dios Eterno, ¡son cinco hijos ya!
Exclamaba; con ternura mi padre a su lado,
contemplando a su retoño nuevo, alegre decía
¡que dieciocho de marzo placentero!
Pasó así la niñez dichosa, la juventud lisonjera,
los años y los meses sin término,
hoy doy gracias por mi vida, pues aunque
voy llegando paso a paso al fin de la existencia,
relato con mis versos mis vivencias y fracasos
y los pocos triunfos que he tenido en mi camino,
pero con la experiencia, cual riqueza inmensa.
Y el legado que tendrán los que detrás vengan
será lo que en mi alma tengo, el caudal
de mis recuerdos y vivencias, lo que dejo.
Ligia Zapata Monsalve.ligypiscis318@yahoo.es