LIBERACIONPor Amílcar UraldeVuelvo desde mi sangre elemental,traigo la voz abierta entre mis labios.Me transfiguran, en mitad del asombro, dos pupilas insomnes, que reclaman, desde sitiales inviolados, mi propia identidad: ya copa rezumante de vivencias.Salgo desde mis huesos dando cantos, profundos como brasas, que multiplican espejos enterrados en arenales de inocencia. Tengo noción de culpas ...
LIBERACION
Por Amílcar Uralde
Vuelvo desde mi sangre elemental,
traigo la voz abierta entre mis labios.
Me transfiguran, en mitad del asombro,
dos pupilas insomnes,
que reclaman, desde sitiales inviolados,
mi propia identidad:
ya copa rezumante de vivencias.
Salgo desde mis huesos dando cantos,
profundos como brasas,
que multiplican espejos enterrados
en arenales de inocencia.
Tengo noción de culpas y me duelen
deudas ajenas en medio de mis júbilos.
Emerjo de mi cuerpo, me libero
de légamos y dudas de lo humano.
Trasciendo mi endeble armazón de sustancias
ya realidad total de amor y de alegria,
y grito mi poesía absoluta de vida
contra el horizonte inhóspito del hombre. – como hueco que el hueco recogiera- digo que aun nos salvaia esta palabra impronunciada todavia...
TIEMPO DE ESTATUAS
Por Amílcar Uralde
I
Estamos de regreso, ya nos duele
encima de los labios la palabra...
Qué horizontes palpamos? ¿O qué polen
nos cubrió con su capa arborescente
para hacernos procrear? Ya nos pesa
tanta sed de buscar, y todavía
no sabemos del todo si es regreso
o partida, este andar sin demora.
Nos fuimos, o creíamos irnos,
en fatigada huida a buscarnos
en el dios que prescribe salvaciones
como prescribe pájaros al alba;
y hoy estamos volviéndonos de todo
con huecos repetidos en las manos.
Nos sustancia la vida, nos recobra
esta gastada piel que nos recubre.
Nos equilibra el tiempo con sus giros
al borde del abismo. Estamos solos,
amigos, estamos solos de vuelta.
Pero nos salva aun esta palabra.
Pero nos mueve aun esta alegría.
Si todo se cayera de repente
– como hueco que el hueco recogiera-
digo que aun nos salvaría esta
palabra impronunciada todavía...
II
Estamos yéndonos de todo y estamos
volviéndonos en todo nuevamente.
No me duele la vida, me quebranta
tanta muerta sin vida, tanta muerte
sin vivirla; tanta agonía vacua;
sin sentido. Tanta vida con muerte.
Nos vamos, sí, pero ya con substancias;
con estatuas de árbol; con vivencias
crecidas en nosotros como lavas
hirvientes, con raíces en todo.
Nos vamos, sí, pero dejando huellas
labradas en las piedras, en el hombre
Nos vamos, sí, pero nos regresamos
llenos de cantos, de poemas, de gritos
– como el Dios verdadero que edifica
en tres días su templo derruido -.
Esta es la vida que sabemos cierta,
que sentimos viviente entre la muerte;
que nos crece en nosotros como un alba
de pájaros. Como un vaso de barro
rezumante de agua y de frescura
No la otra, la que cuelga como una
bolsa sin forma donde el tiempo arroja
cascaras de agonías y miseria.
Estamos yéndonos de todo. Digo
que de todo volvemos nuevamente.
¡Escuchad! hoy os saludo, amigos,
desde un tiempo de estatuas ...
Para el Poeta Amílcar Uralde
Estoy junto a sus palabras y a las cosas que nombran al hombre, en tiempos en que todo parecía contener significados mas infinitamente humanos que emergían de la casa, el abrigo, los zapatos, las manos, la pupilas … también, de ese casi invisible, que tiene forma de otro o de otros.
Es, en esos espacios que me encuentro con la poesía de Amílcar Uralde cuando dice “Salgo desde mis huesos dando cantos profundos como brasas” y también cuando afirma: “Y grito mi poesía absoluta de vida/ contra el horizonte inhóspito del hombre” y está muy cerca el niño aguardando su nombre, el niño, “que aun se asombra frente a una rosa, una paloma, una estrella”.
El poeta destila como todo poeta la esperanza, necesaria para toda partida y el duelo del regreso. “Estamos yéndonos de todo, y estamos volviéndonos en todo nuevamente” mientras nos aproxima a la musicalidad de lo poético “Si apresuras tus dedos, en su música se alzará una vidala / rememorando ausencias” dice, sobre la soledad que tanto duele.
Habitante de los mundos ocultos del canto, es profeta de renacimientos. Posee todas las voces que transforman, que mueven los milagros y crean esos ríos de aguas cristalinas, que humedecen un universo por momentos tan árido de voces, de pupilas que dibujan miradas, un universo, y un mundo con rostros de ausencias.
Es el poeta Uralde, el que tiene la magia para las noches de orfandad y el que nos conduce a las moradas de los dioses, para deshojar mitologías y compartir sus cielos.
Leonor Escardó
Amilcar Uralde
Poeta, pintor. Es Maestro Nacional de Artes Visuales.
Libros Publicados:
Elegía total, poemas.
Selección poética de Jean Arísteguieta. Poemas.
Nuevos poetas argentinos, selección y notas.
Presencia y tiempo, poemas.
Poemas a Cehizar, poemas.
En espera, poemas.
Nocturmancia, poemas.
Mensajerías al sud, poemas.
Como pintor ha realizado exposiciones de sus obras en diversas galerías de arte del País
Agrupaciones impulso La Boca
Lamadrid 355, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Círculo de la prensa de Quilmes
Av. Córdoba 701 Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Diario El Periodista
Saenza Peña 817 Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Casa de Catamarca
Av. Córdoba 2080. Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Secretaría de Cultura de la Nación
Centro Cultural Las Malvinas. Premio “Palmiro Vanoli”, Florida 753.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Sus obras figuran también en las colecciones de la Casa de la Cultura Córdoba, Avda. Velez Sarsfield 3508, Provincia de Córdoba y en diversas colecciones privadas.
Clarin
Buenos Aires, domingo 28 de abril de 1957.
Presencia y tiempo
Por Amilcar Uralde
La poesía de Amílcar Uralde no admite concesiones. Se mantiene fiel a una pura evocación, ausente de todo artificio retórico, procurando valer esencialmente, esto es, por las cosas más que por las palabras que las designan. El poeta procura rehuir todo lo adjetivo, en una voluntad de entender – puramente – la sustantividad de los fenómenos humanos. Pero ello no quiere decir, ni mucho menos, que Uralde sea un poeta hermético e inhumano, en el sentido de vivir recluido en un mundo interior, cerrando a las inquietudes del tiempo. Su “Elegía a Miguel Hernández” y, sobre todo, su poema “Libertad”, muestran una sensibilidad finamente preocupada por lo que es auténticamente la sustancia de nuetra hora. La poesía de Uralde alcanza así una resonancia que se proyecta clara y luminosamente hacia el corazón de los hombres.
[Ediciones Voz Viva]
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