“Tu presencia me guarda desde lejos.Brota en mi senda como el pasto ha brotado.¡A mi lado te tengo!...a mi lado...Y te veo en cada espacio de mi tiempo,y te siento en cada verso de mis labios,y te toco en cada brisa,que cruza mis manos”.Paseo NocturnoEn la soledad de un cielo sin luna,dentro del denso matiz de la noche,por veredas angostas y obscuras,las estrellas tras nubes se esconden,y en ...
“Tu presencia me guarda desde lejos.Brota en mi senda como el pasto ha brotado.
¡A mi lado te tengo!
...a mi lado...
Y te veo en cada espacio de mi tiempo,
y te siento en cada verso de mis labios,
y te toco en cada brisa,
que cruza mis manos”.
Paseo NocturnoEn la soledad de un cielo sin luna,
dentro del denso matiz de la noche,
por veredas angostas y obscuras,
las estrellas tras nubes se esconden,
y en la esquina hay un cuerpo sordo,
a su lado una sombra muda,
que no siente, no escucha, no oye,
como el viento violento le tumba,
con sus gritos de reproche…
en la noche,
en la noche.
Y en las veredas de asfalto,
sobre su alfombra áspera y húmeda,
donde el frío es sombra y espanto,
se ha escondido con miedo la luna,
y unos huesos con piel se abrigan,
ocultos brillan unos ojos,
que no miran ni ven sombra alguna,
pues el frío y el viento celosos,
no le dejan ni las dudas…
ni las dudas,
ni su luna.
En el sereno paseo nocturno,
dentro del denso matiz de la noche,
por caminos extraños y ocultos,
es el cielo un mundo sin hombres,
y es la calle puro silencio,
le habla de pronto la lluvia,
y le pega con fuerza al lecho,
de aquel cuerpo y su sombra muda,
que lento correo un trecho…
por un techo,
por un techo.
ValleManejo y me distraigo
¡Valle! Me has encantado
¡Cuidado! Voy contra tus cardos
Y me pierdo en tu inmensidad.
Camino…
Voy caminando
Y tropiezo con tus astros.
Ruedo colina abajo
Atravesando tu verdor
Me recuesto en mi juventud
Y me levanto ya muy vieja
¡Me voy por donde vine!
Y tú encanto
No me deja.
A mi niñaHoy mi niña tiene pena,
le dejó sola la noche,
del sueño turbio prisionera,
no escuché sus voces.
Viví en sus versos ovillada,
más su vid partió a las viñas.
Y no despertó mi niña
...la que amaba...
Hoy mi niña tiene pena,
le dejó sola la noche,
me nombró y su llanto,
dio a luz a mi nombre.
Con su voz relejó mis vientos,
me arrebató la paz con su guerra.
Y ya no es más que tu pena, mi niña
...la que siento...
Hoy mi niña tiene pena,
le dejó sola la noche,
¿A quien pido un sorbo de su abrazo tierno?
'el infierno'.
¡Muerta soy sin mi dulce materno!
Si no descansa mi flor en su huerta,
si no despierta, mi niña
...la que pierdo...
Hoy mi niña tiene pena
le dejó sola la noche,
y del rezo diario hice mi trena,
“lenguaje de oraciones”.
¿Pobre, sin causa y sin peso sería acaso mi fe?
Pues me viste sentir, Señor, lo viste,
más no devolviste, a mi niña
...la que fue...
Hoy mi niña tiene pena
le dejó sola la noche.
Ya no hay verso en sus venas
ni rimas ni verbo ni prosas.
No despiertas mi niña y “es cierto”
me despena esa impotencia cruenta.
Más no hay sueño al que te entrego,
ni noche alguna
…en que te dejo.
BIOGRAFÍA:
Andrea Rojas AlfaroNace en Coquimbo, IV Región, Chile. Motivada a escribir desde temprana edad por las bellezas de la costa, el Elqui y una gran influencia mistraliana, descubre un gusto natural por la lectura y el arte, que le lleva a participar del mundo literario desde pequeña, con cuentos y prosa infantil.
Desde los 11 años, perteneciente a la agrupación literaria francesa 'A Mots Ouverts', comienza a realizar las primeras publicaciones poéticas de forma periódica a través de la revista de la agrupación, siendo traducida al francés por un reconocido escritor francés del Hérault. El año 2001, viaja en Fabrègues - Francia, siendo designada Embajadora Cultural de la ciudad de Coquimbo, en el marco de hermandad de ambas ciudades. Actualmente participa en la 'Agrupación Cultural Amigos de Fabrègues' que brinda importante aporte para el impulso de la cultura en la zona.
dittalita@hotmail.com