De- pretenderte quieroDe- pretenderte quierobajarte al infiernoatarte a una rocay volartelos huecos sesoscon la dulzura de mi tridente.De- pretenderte quierotodo lo que de ti salecomo excreción divinaagujerearte con mi uñatiesavolverte hacia donde no podría.Te sé borbollandoTanto sé de tique no quisiera seguir sabiendoy aunque las lágrimas se pliegan a los ojoste busco por los esconditesdel ...
De- pretenderte quieroDe- pretenderte quiero
bajarte al infierno
atarte a una roca
y volarte
los huecos sesos
con la dulzura de mi tridente.
De- pretenderte quiero
todo lo que de ti sale
como excreción divina
agujerearte con mi uña
tiesa
volverte hacia donde no podría.
Te sé borbollandoTanto sé de ti
que no quisiera seguir sabiendo
y aunque las lágrimas se pliegan a los ojos
te busco por los escondites
del pasaje secreto,
sabiendo
que tanto se de tí
que no quisiera seguir sabiendo
por el cúmulo perverso
de tus ideas
que mudas caen
por el calzón de mi desprestigio.
Veinticuatro de agostoEl laúd hambriento
de lágrimas
insinúa un trágico suspiro.
El violín canta sobre la fuente
de palo.
Y mientras tanto,
se desgranan las melodías
que ilusas se sientan a descansar.
Ella
con un mantel
verde cuadriculado
duerme sobre las figuras homéricas
del último sonido.
Sucesores somos
de la fortaleza
de los instrumentos,
aquellos que tocan
hasta salir la sangre de los que oyen.
El espacio lúgubre
de los descansados
sobre la alfombra del alma,
crea el intento
para
quizás volver
entre las nubes coronado.
Vital es el espacio
melodía y música
que firma el suceso
y ella
se ha ido volando
de la mano de aquellas
voces líricas rebosantes
Sola manantial celeste
ha despertado la notas
de colores
ha despertado los ojos
del cielo
se ha despertado a sí misma
vacía
de la crudeza propia.
Y se ha ido el frío que sentías
ayer
ahora estás tú
tibia de todo lo tuyo.
De aquí
Nosotros
los forasteros del asfalto
te miramos hastiados de pisar la cansada rutina,
retrocedida
en el camino del ensueño.
biografia:
Constanza Victoriano RojasNací en Talcahuano, un 23 de abril de 1983, Asistente Social de profesión.
Sí tuviera demasiado que contar sobre méritos poéticos los contaría.
Lo cierto es que la poesía y yo nos encontramos cuando tenía 14 años, y desde ahí, no nos hemos separado.
Yo diría que la poesía es una mano amiga que te agarra por el cuello, te estrangula, te asfixia y apesar de eso,uno sigue viva.
convictoria@gmail.com