Epilogo en rojoY tus manos Compañeras de las míasMe acariciarían Rompiendo Una inercia de figura blandaPosada en las entrañasDesde antes que el hambreCada vez que me busquesCon tu bocaQue sorbe pecho a pecho las dudasDe la memoriaO mordiendo en mis caderasUnas ansias reprimidasUn aroma espeso de fronterasUn olor a especias primitivasSe irá a tu estómagoA r ...
Epilogo en rojo
Y tus manos Compañeras de las mías Me acariciarían Rompiendo Una inercia de figura blanda Posada en las entrañas Desde antes que el hambre
Cada vez que me busques Con tu boca Que sorbe pecho a pecho las dudas De la memoria
O mordiendo en mis caderas Unas ansias reprimidas Un aroma espeso de fronteras Un olor a especias primitivas Se irá a tu estómago A roer El sopor de un pueblo
Así estaríamos mejor Mi amigo u obsesión Para oír El canto del gallo. -------------------------
Cómo fue?
Fuè así: A pesar de todas las auroras A pesar de todas las Jiménez A pesar de todas las lecciones de la seño quitina A pesar de mí y de las lúgubres premoniciones De los férreos mandamientos Abrió el deseo y su presencia creò Los hirvientes diseños de la espera Lunares agobiantes de la cándida nocturna El espacio entre el grito y las miradas El lenguaje de la esfinge y sus agüeros.
Amè asì desde siempre los silencios Las llaves que abren los recónditos internos La fuerza oculta de un respirar desnudo Las carnes trémulas las savias desatadas.
Amé el trapo rojo colgado en mi ventana La persiana polvorienta donde escribí su nombre Donde rodaron las primeras palabras posesivas Los ácidos relámpagos airados de La celosa costumbre de un amante lunfardo.
Enero /2007
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Las cantinelas de los ratones de mi cocina
Cualquiera se estremece de la porquería Y demás sandeces contra la perezosa figura Que mira nacer, crecer y reproducirse La camada que hace tres años aposenta Sus trèmulas vidas en el alma de la estufa
Hurgan y pasean el mesón como pedro Pelean husmean las cacerolas dejando En cada tramo las huellas la marca De sus heces por doquier
Han aprendido mejor que sus vecinas La vida a punta de sobresaltos:
Guindan la espera al pié del fugaz destino Que a cada segundo les atropella: Aman lo incierto el peligro el misterio Gozan a cada instante los segundos o dias O minutos o semanas de su Collar de puros y brillantes instantes
No hemos podido expropiarles: Les pertenece el territorio de la estufa vieja Que empotrada desde hace mucho En el rincón del hogar Renunció hace tiempo a la premura.
Mi estufa es como una viejísima isla Preñada de nietos alocados que cada mañana Hacen crujir sus huesos en el tropezón Proverbial de sus afanes.
Febrero 2007.
biografia: Ubaldina Díaz Romero Nacida en Sabanalarga Atlántico. Sempiterna amiga de la palabra escrita. Amiga de los exorcismos en silencio. Ha publicado un poemario y algunos trabajos sueltos en revistas y periódicos nacionales. Investigadora de los esguinces del destino y la conciencia. Vive cerca al mar, donde la brisa pugna por cambiar los signos anclados en la espuma salina.
Apacenta versos como a inquietas mascotas. Ellos son hijos de la Morada del SEr.