La desaparición de una Golondrina.Si una historia que fue llega a su finPorque está en el pasado su futuro.Enrique Lihn.Siempre la luz esta en las paginas leídas.A veces veo en el cielo, que tampoco se las historias de mis locuras, que un día quizás desaparezca para siempre, pero en el sueño de mi voz exaltada en la sombra, del terminar sofocada del aire que respiraba dormida, sobre mi escon ...
La desaparición de una Golondrina.
Si una historia que fue llega a su fin Porque está en el pasado su futuro. Enrique Lihn.
Siempre la luz esta en las paginas leídas. A veces veo en el cielo, que tampoco se las historias de mis locuras, que un día quizás desaparezca para siempre, pero en el sueño de mi voz exaltada en la sombra, del terminar sofocada del aire que respiraba dormida, sobre mi escondida ignorancia del tiempo, que embarazaba mis raíces, dormida sobre la conciencia de mi partida, al cruzar la primera y ultima entrada del camino, mas allá de lo conocido hasta hoy.
El viento grita al pasar los nudos de mis pasos, que atrapa mi desasosiego en el espacio, que impide mi existencia, como una virtud de comenzar mi vida, para nombrarte, como riesgo de mi pensamiento recobrado, por un seco asistir, de los días, que envolvieron, cada relato de comienzos y finales de esperas sin hablar sin nada que decir. La ausencia del deseo que gusta del miedo, refugiado en tus huesos, de un misterioso rincón de vida, enamorada de la evidencia de creer la inocencia, de un recuerdo anticipado y divulgado, por tu encierro, de un fondo que lastimo tus hojas, conformes a la irrealidad del orden desnudo en su creación misma.
Celebro el día como ayer y mañana, pero en un frío fraternal de cruzar tu puerta, que se separa para siempre de mi palabra. Pero con el escribo que existes, para renacer las ventanas, que se abren del sentido distinto del arte de conocer y nombrar, en mi espera de la frontera, que circula tu exterior, un mundo, que conquista el reino de los hombres, en su demente monstruo que recuerda su muerte, seguros de su tiempo, bajo el sacrificio de esperar su retiro y fatalidad, de nombrarse a si mismo, como una recompensa, de sus continuas rutinas, que vacilan en el interior de cada ventana, que atraviesan mis ojos revueltos en el limite de mi lucidez, amable y clara, en mi situación de huida o solo abandono, de un adiós que trascendió la estación de mi temporada, en el abismo de mañana, de una estela que tiene la forma de una puerta abierta, pues esa es la imagen que abre un paso entre lo invisible y lo visible, lo temible y tranquilizador que pone contacto como mi sentido de la mirada a lo opuesto, a la puerta falsa, donde todo calla y lo prefiero así, una imagen única y traslucida, en mis vivencias de lo sagrado y contemplador del día, que aparece, en la raíz de la transmisión, contemplada en mi expresión, ya fugitiva del efecto de la ausencia, que desplazan mi visualidad pura de la ida y vuelta del crepúsculo, que caerá en mi, en el momento, de separar la imagen con la creación, como vinculo de mi liberación de fluir en lo temible, de abrir un paso.
Mas justo, en el recuerdo de una impresión clara de la imaginación, de despertar, con el constante deseo de despedir, una repentina actitud de lo trivial, a lo