CAFÉ MISTONGO Cariñoso en su aroma de agonía del porteño piola y del babieca rejunte que apostado a cara y ceca ganó en los dos lados de la mesa Cuando al atardecer se pira el día el cuore sale agónico por la yeca hasta que los sorbos de un buen feca espanta soledad y soltería Inspiran sus volutas el chamuyo entre pares que vuelven del olvido vociferando escuadras deportivas o la levedad d ...
CAFÉ MISTONGO Cariñoso en su aroma de agonía del porteño piola
y del babieca
rejunte que apostado a cara y ceca
ganó en los dos lados de la mesa
Cuando al atardecer se pira el día
el cuore sale agónico por la yeca
hasta que los sorbos de un buen feca
espanta soledad y soltería
Inspiran sus volutas el chamuyo
entre pares que vuelven del olvido
vociferando escuadras deportivas
o la levedad del ser, de las pebetas
Y tras los posillos humeantes, cigarrillos
fumados a escondidas del gallego
un beso descontrola el avispero
se lo robó de coté el atorrante.-
EL AMOR DE LOS NADIE Los nadie están solos
pero caminan en grupo
en masa como ganado
subidos a los trenes
Los nadie están solos
pero piden la hora
luego se retractan
y siguen en los andenes
Los nadie están solos
se hunden en la tierra
bajan las escaleras
suben los ascensores
Los nadie son anónimos
que mueren en las guerras
los nadie no se acuestan
dormitan en los bus
¿Se enamoran los nadie?
los nadie se enamoran
amores pasajeros
que sólo duran miradas
Los nadie y las nadie
se tocan en los trenes
apenas rozan pechos
mas, sólo de pasada
Los nadie están solos
caminan por las calles
no importa si salieron
o vuelven a su casa
Los nadie son filósofos
detrás de un escritorio
la mirada del Jefe
los espanta y alarma
Los nadie, los nosotros
cuando llegamos a casa
adquirimos color, el sabor
la fragancia
Pero cuando estamos
ejerciendo de nadie
anónimos serviles, alquilados
maleables
Nos vamos a los parques
Para encontrar seguros
En un lugar cualquiera
El amor de otro nadie.-
EL CÍVICODe los compadres de aquél garito
del Buenos Aires del fin de siglo
se destacaba por su figura
un compadrito llamado el Cívico.
Empedernido rufián, el guapo andaba
con melena recortada y funyi negro
que en la oreja, levemente lo inclinaba.
Lucía este malevo, como pocos
un saco corto, azul, cruzado
solapas anchas, palastrón con perla
y el chaleco, como el paletó, cerrado.
Del bolsillo del pecho, le salía
una cadena de oro rematada
en una libra esterlína que guardaba
como recuerdo de una ratería.
El pantalón bombilla, a la francesa
liso y ajustado, haciendo juego,
el botín de taco puntiagudo
las polainas, de tipo cuartelero.
Sobre el costado del muslo le caía
envainado, su sable bayoneta
arma feroz que el Cívico blandía
ante la admiración de la gilada
cuando el el bailongo lo tentaba
algún taita pendenciero, como aquél.
Guantes de cabretilla y sobre estos
anillos superpuestos, que el guarango
quería lucir de tanto en tanto
todo en él parecía exagerado.
Sobre el labio sensual, formando un todo
el bigotito de insinuante corte
y en la parada penetrante y fuerte
un remolino de perfume de 'Jai Laife'
Todo en el Cívico era erótico
y el contorneo al caminar mostraba
amaneramiento fingido de malevo.
El Cívico era patrón de alguna esquina
tal vez lindante a un almacén de barrio
soñado por un ciego soñador,
donde el truco armonizaba con el Tango.
El Cívico, el noventa y la barriada
así como la parda que lo amaba
son hoy, el recuerdo de una sombra
entre las sombras que Borges evocaba.-
biografia:
Marcelo Pablo Arndt EtchevehereSoy poeta y abogado argentino me gusta dar a conocer mi poesía...Y conectarme con los poetas del mundo.-
mpasafa103@yahoo.es