Pablo Antúnez [Oaxaca/Durango, México]
Es autor de los títulos: “El amor es una bestia sin huesos (poesía)”, “Mi casa se ha vuelto ave” (Poesía) y Lecciones del Cuervo y otros cuentos (narrativa). Poemas de él han sido incluidos en algunas antologías.
Obtuvo el tercer premio internacional de poesía “Atiniense” en el 2010.
Sus obras han sido publicadas en numerosas revistas.
Se ha vuelto ave
mi casa se ha vuelto ave
y ha volado como un ángel
ha extendido sus alas luminosas y me ha dejado
mi casa se ha vuelto ave
ahora estoy colgado de cabeza como una larva
atravesé la mañana
de una sola muerte
he quedado desnudo
sin la piedra de mi sueños
yo sólo pastoreaba mis cabritas
por la ribera de la carne
y mi casa voló
¡oh Dios!
¿qué haré con las flores
que sus ventanas engendraron en mi oasis?
¿qué haré con el pan y la lluvia?
¿en qué tazón comerán los ángeles
que a diario me visitan?
ahora estoy triste
porque mis caricias ya no gritan
y mi sangre hierve en el aire
en las noches mis ojos actúan como perros
y sonríen con las hienas
es el fin
la hora macabra
el instante colérico de la locura.
los demonios tiran con fuerzas de mi cuello
d [cuarto regreso]
los ángeles siguen dormidos
no necesitas caminar de puntitas
con el cuchillo en las manos
no necesitas amarrarte de mis venas
¡nena!
cuando sientas que tus senos van a estallar
sacude la cabeza
acomódala sobre la roca que cae del cielo
¿sabes?
la roca es vida
es vida lenta y pro-fun-da
¡nena!
¿crees en la lluvia?
yo también creo en la lluvia
y en los cisnes
la lluvia da vueltas en mi cabeza
si estoy desnudo
y los cisnes me picotean la fe
al verte llegar
en ocasiones
me hacen desangrar sobre tu espina dorsal
¡nena!
te sé morir
te sé vaciar
y te sé beber
recuerdo
apedreé tu cara
donde escribí mi nombre
gruñí como un perro
al mirarte ajena
sé lo que eres
cuando traes los ojos de una monja rabiosa
sé bien lo que eres nena
sí el amor cala
lo sé cariño
lo sé
quema como la rosa
como la sal
como tu estúpido regreso
quema demasiado
i [después del abandono]
sé que eres pan
el corazón de mi boca brama
como una diosa
yo canto
con el alma anestesiada
y salto con la carne encendida entre el polvo y la caricia
la ciudad de fuego se levanta
una barca furiosa anuncia tu rostro
ahora los buitres dicen
¡ven! ¡ven!, ¡ven!
los recuerdos me devoran
con el calor más lejano de tus abrazos