“FLOR EN PRIMAVERA”TODO LO QUE TENGOES MI AMOR QUE TÚ REHUYES,SI INTENTO ACERCARMEEL SILENCIO INTUYE.SI TE BUSCO ENTRE EL ROSALNO ES LA ESPINA, ES LA HERIDA ABIERTAQUE LASTIMA.CUANTO MÁS ME ACERCOMÁS TE ALEJAS,Y SI ACASO PRETENDIERADE UNA FORMA O MIL MANERAS,SÓLO UN BESO, DIOS QUISIERA!UNA FLOR EN PRIMAVERADE MIS LABIOS YO TE DIERA. “TRIBULACIÓN”DOS SOLES PERDIDOSSIGUEN FIEL A SU RAST ...
“FLOR EN PRIMAVERA”
TODO LO QUE TENGO ES MI AMOR QUE TÚ REHUYES, SI INTENTO ACERCARME EL SILENCIO INTUYE. SI TE BUSCO ENTRE EL ROSAL NO ES LA ESPINA, ES LA HERIDA ABIERTA QUE LASTIMA. CUANTO MÁS ME ACERCO MÁS TE ALEJAS, Y SI ACASO PRETENDIERA DE UNA FORMA O MIL MANERAS, SÓLO UN BESO, DIOS QUISIERA! UNA FLOR EN PRIMAVERA DE MIS LABIOS YO TE DIERA.
“TRIBULACIÓN”
DOS SOLES PERDIDOS SIGUEN FIEL A SU RASTRO, AUNQUE EL ALABASTRO CUBRA PERENNE EL CAMINO. LLEGARÁ EL OPALINO EN SU CIELO INVERNAL, CON SU CANTO INMORTAL A ZANJAR LO VIVIDO. Y AL CLAREAR DE LAS HORAS VOLVERÁ CON LA AURORA, EL AMOR DESHABIDO
EN EL ALMA A HABITAR.
“VERDOR”
Oh verdor! que te extiendes generosamente en el sur de mi tierra, alejándote de mi norte en el que te busco, incesante. Mi patria es como un largo racimo de donde pende su verdor en uvas de miel. He tenido que descubrirte, cada vez, en algún lugar oculto de mi alma. Van mis ojos entonces, taladrando la arena, la sal, la mina, la piedra, la camanchaca de invierno, para luego reconocerme sedienta de ti. De pronto, te extiendes como una alfombra toda pigmentada de vida y ya no es desierto en mi alma. Oh cuando vuelva al camino polvoriento! en cada partícula pondré las semillas rescatadas. Se impondrá el color, el sabor y el aroma de la naturaleza intacta.
“DESIERTO FLORIDO”
Caminas pisando la tierra, rugosa arena de mil cadenas. Ostenta grietas, huellas saladas, que con sus rayos dibuja el sol.
El viento silba junto a tu oído su melodía de canto andino, que por las noches hace siniestras, las sombras negras de su dolor.
La cordillera se va y se acerca,
y algunas veces, te hacen con señas, diciendo hola! las fumarolas…
volcán herido, en su interior.
Pero tú sigues donde no hay nada, con el silencio en su extensión. Y vas pensando y vas sintiendo aquel deseo que el cielo entraña.