CALIOPE, LA MUSA DE LA POESÍA ÉPICAZeus rebanó los templosconstelados de miles estrellas fugases.La más alta de los vestidoresel acontecer de los mares tormentosos.Alládonde el fuego jugó con el sudordespertando la pasión de los fulgoresse disiparon los ríos y los manantiales.Ese ritmo que besó la luz del arrebatoese mismo lucero acogi ...
CALIOPE, LA MUSA DE LA POESÍA ÉPICA
Zeus rebanó los templos constelados de miles estrellas fugases. La más alta de los vestidores el acontecer de los mares tormentosos. Allá donde el fuego jugó con el sudor despertando la pasión de los fulgores se disiparon los ríos y los manantiales. Ese ritmo que besó la luz del arrebato ese mismo lucero acogió la verdad de los vientos aquella frescura innata de los secretos imperecederos. Pues, ahí donde el sol se levantó floreció el amor. Un amor desconocido un amor años luz que demolió frecuencias y lúcidos celestiales. Mnemosine, vientre y eterno pecho engendró las nueve musas. Un estupor de truenos que acunó en las almas de los poetas: Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Urania y Caliope. Cada una diosa diosa de los diversos géneros artísticos. Diosa inmensa de los lechos universales diosa épica en la poesía. Mar que cultiva la luz de los inmortales para luego lavarlas en los manantiales resucitados la refinada delicadeza que pronuncia. El eco del cosmos abismos insostenidos, declara el despecho de los monumentos desquiciados bajo el llano equilibrio que se precipita. Ese sueño perdido esa inconstancia que despega. La estrella que tuerce una luna en fin se acaban los silbidos del infinito que contienen los míseros pedazos de colina. La inconstancia resuelve su ausencia y detiene su música de liras. La perfecta ceremonia de los firmamentos nunca culminó la petición de las ecuaciones. La mas estrecha vereda que mira de reojo y crece en el reflejo de los jardines inconclusos. mientras pasa la escasez del literato. Allá lejos han quedado los simposios del silencio allá lejos ha quedado la grandeza de su significado allá lejos ha sellado la banda de los ejercicios celestiales donde el viento busca su mejor voluntad y suelta el otro episodio mañanero. La senda del olvido crece mientras se acuesta el pasado en los libros del horizonte. Los relojes avanzan sin cesar sin detenerse, los hombres ya no se desdoblan tan fácilmente y el tiempo escasea. Ya amanece otro día comienza. Atrás han quedado los encuentros mitológicos que al fin desnudaron mi libertad.
MAR DE TIEMPOS MODERNOS
Los mensajes nacen con agonía, un coma industrial recicla los sentimientos y un artefacto resucita miserablemente. El universo, todos manoseados desde un circuito. La computadora vibra entre vaginas inertes el color de la oscuridad el sonido del silencio. La palabra del eco marchitado que revienta cercano como el E-mail rebotando en la esquina. Recién sorprendí desde el Chat el primer día moribundo. Un día que arremete suicida de un futuro invertebrado y metálico. Ayer derribaron las Torres Gemelas con un bisturí y celebraban la muerte del Papa masturbando títeres. Pasa el tiempo alicaído; veloz el suspenso cruza en Fibra Óptica. La Web narra el quehacer humano, un sabor amargo deja la humanidad. Ya no hay a quien seguir en quien creer. Una incógnita que asume su ridiculez habita solitaria, todo corre a Banda Ancha, a tiempo satelital. El verbo divino del cosmos cae en la cuna apocalíptica y desnuda al hombre en mil preguntas.
LUZ
Cautivo engendrando una incertidumbre. El espasmo se destruye construyendo deshechos miserables en la otra equina de la orfandad. Nunca supe de la esperanza ni de la libertad de los hombres. Es más el engendro definió su suerte detrás de la cantimplora del sueño. Lo visible se bifurca en la edad del sol. Pues, ahí sus estructuras se disipan en la etapa del silencio donde su cátedra se vista de constelaciones óseas y los indefensos gritos abren las celdas del egoísmo. La tarde llega con el néctar de la melodía pómulo del equinoccio que cae a consecuencia del destino. Los sueños del cantar doblan la esquina. Recordando que las alternativas vuelan desde un estado crucial, como el dulce sonido busca el infinito como el caudal busca su destino como el viento busca su rumbo. Sin embargo, los residuos del infierno resisten vocabularios impidiendo alcanzar lo culto que es la libertad. Pero cargando esta cruz comprendí en la odisea del mundo. Esta turbulenta situación que remite los lamentos del socorro. Pues, este es el resultado de tal ecuación signos del imperio que vomitan las cloacas de las alcantarillas para contar con el sacrilegio de lo imperecedero. Aunque me vista con mi mejor tenida siempre el silencio descubrirá el eco del verdugo que respira océanos en la mitad del engaño que destierra su opinión.
biografia:
VÍCTOR HUGO GAJARDO OLIVARES, Nació el 3 de Junio de 1965 en Playa Ancha Valparaíso. Padece Parálisis Cerebral, tiene enseñanza media completa. Ha realizado diversos talleres de computación y participa del Valparaíso cultural.