Déjame en las algas de la playa suciaEntrégame tu beso incondicional del fuego, Fornica con tus ojos bellos el batir brusco en la gaviota,Cúbreme con una bruma hipócrita, pero no menos placer.Déjame en las aguas sagradas revolcándome Te entrego la morada y riega sus amapolasSucumbe en mis pechos niño y hombre, Porque no conozco otro fuego corcel de horizontes.Déjame el perfume que persiste ...
Déjame en las algas de la playa sucia
Entrégame tu beso incondicional del fuego,
Fornica con tus ojos bellos el batir brusco en la gaviota,
Cúbreme con una bruma hipócrita, pero no menos placer.
Déjame en las aguas sagradas revolcándome
Te entrego la morada y riega sus amapolas
Sucumbe en mis pechos niño y hombre,
Porque no conozco otro fuego corcel de horizontes.
Déjame el perfume que persiste más allá del amor,
El que tu lengua roza por las orillas de los templos,
Gira escurridizo reptil que no alcanzo a nombrarte
Enrédate a la seda de mis muslos tu libro de páginas abiertas y
En cada hoja escrita con tu siembra.
Déjame la palabra más bella con su dulce melodía mentirosa,
Ponme todas tus voces gloriosamente sabias en mis pechos salobres
Pues, de todas tus mentiras no agotaré mi oído,
Seguiré ondulando por cada palabra dicha y me provoque.
Una esquina de la noche
detuvo la rutina de la luz
la sombra escrita de tus labios
escondió ese beso
en los años insípidos
de mi entrepiel.
Y vaticino en la encabritada llanura
Que el sol quemará vagabundo los ojos del tedio,
para mirar cómo voy rodando al trino nocturno
de una estrella ciega
que se obstina en ver.
Que la lluvia corte la boca inmóvil
para abrir la tarde en tu voz,
y aguardaré como una pluma en el aire hasta posarse
dócil en tu vigor
y tiendas el puño
y la encierres en él.
PAUSA DE LA VIDAEn esta pausa de la vida, ya vieja, me desnudo,
Y te cuento cuántos son los peces que resbalan
En mis pechos temblorosos hace tiempo.
En esta pausa de la vida, silenciosa, aún me muevo,
Y te digo, y te llamo, cuántos soles me quedan,
Y descansas con tus ojos de costado.
En esta pausa de la vida, me voy desvistiendo,
Y me gusta contarte cuántos cielos voy sintiendo
Y no te tengo muslos míos.
En esta pausa de la vida, hay danzas en el cementerio,
Que no esconden ramilletes,
esperando otro resplandor gimiendo.
En esta pausa de la vida, tengo un botón de pólvora,
Que está esperando que le tiendas de fuego una rosa.
Y estalle.
biografia:
Ana Rosa BUSTAMANTE MORALESSoy escritora publica, instructora de francés, pinto y canto.
Soy del norte de chile, de valparaiso y hace 23 años de valdivia.
anarosabustamante@gmail.com