Migración [ I ] Todo huye todo regresa Hay versiones infinitas de lo real en migración La escena recomienza a desbaratar la multitud encorvada Los argumentos del tiempo son las únicas fronteras Qué huracán de sangre de arena o de viento blanco En las nieves insólitas y los paisajes ardientes Ha depositado el germen del cambio que persiste A renacer a rehacer la línea del destino perfilado e ...
Migración [ I ]
Todo huye todo regresa
Hay versiones infinitas de lo real en migración La escena recomienza a desbaratar la multitud encorvada Los argumentos del tiempo son las únicas fronteras Qué huracán de sangre de arena o de viento blanco En las nieves insólitas y los paisajes ardientes Ha depositado el germen del cambio que persiste A renacer a rehacer la línea del destino perfilado en cada uno A los límites de un silencio del cual la ciencia o el olvido Son las explicaciones las más débiles en la duda Ya que es necesario proseguir las vagancias inagotables En la acogida o la perdida la fiebre y los desgastes Tira su voluntad al pavimento negro de los sueños Sólo territorios tumultuosos se distinguen al horizonte Nuestra palabra aún es un escalofrío del éxtasis Una manera de habitar la huella de choques toscos El tumulto del día como la paz de las materias Un tiempo lleno de secreto repleto de desorden en todo Se va solo y altivo en el polvo de la época Las sacudidas de la mirada cambian las alianzas Para que de un lugar profundo en el mismo ajustado Surja la pulsión de nombrar esta figura de territorios Insinuando en el espacio una arquitectura de sombras.
Todo subsiste todo se desvanece [ II ]
Saqueos de esperanzas a los destellos de otras voces Se escuchan en la noche más opaca que la angustia Más sorda de tentación a la vez fuego y hielo Hasta tal punto las quimeras arremeten al abrazo De la única autorización que el día dejó Filtrar en cada cuerpo cada lugar cada mano Todo se enmaraña en distancias de tierra y de aire húmedo De zonas resecas donde los invencibles vientos Dan del duro tormento el canto el más exacto Hay paisajes que invaden el alma de la tierra Los envuelven al alba ellos se descubren cuando anochece De pie en los declives de una salva de ilusiones Vamos hacia dramas con aspectos de un mito Qué otro desatino qué conciliación celeste Qué máquina descabellada qué poder lúgubre y glauco Pero también qué esperanza qué rostro o ternura Imaginan la continuidad al alcance de todos los ojos De tan alto de tan lejos del más vasto de los azares Las líneas retoman su aliento en la migración Ellas inventan los suelos los signos y los cielos En las formas ocupadas en el corazón por la pasión Repitiendo que existen versiones infinitas de lo real
Todo habla todo transita [ III ]
En la deriva absorbemos el arrebato de los suelos Los traslados humanos trasvuelan lentamente Los estados contrarios al mundo que cambia En la complejidad de desmoronamientos y de rabias Al borde de la palabra maciza apretada en letras de arcilla Negras como el zozobro de las mentiras oscuras Que un fragor de gestos tornan su quiebre en fiebre La última traición es la de abandonar su cuerpo terrestre El de la única salida que permanece en la memoria de la edad En los rumores del siglo de la ciudad donde el tiempo Persigue el frente de todos los espectáculos interiores Avanzamos sin rencor con el manantial en la frente Una calle se hace una huella se convierte en rostro o curva Un lugar desaparece bajo las cabezas indagadoras Mientras el sonido grave de los alrededores se expande En otros tantos fragmentos que las manos son atadoras Las horas las aglomeraciones los cantos y las lenguas Están en los talleres negros de inefables razones de ser De permanecer al centro del vértigo tan fraternal Cuyos densos acentos reflejan el dolor íntimo En una migración abierta a los ecos del paisaje Tomando en sus impulsos la audacia de la conciencia
Todo canta todo se dispersa [IV]
Caminan golpeados por la profusión de los deseos movedizos Con el sufrimiento en la frente se aventuran en el allá Todo el peso de los choques y de las fisuras intensas guía En la migración las figurillas surgidas de la realidad Los límites del lugar imaginan los infinitos del trazado Una vía y otra y un desvío de repente oscuro Libertan aires lejanos ligados a los cuerpos que se encorvan Entre ellos el hilo de los caminos avanza lazo interior La tierra las manos las espaldas toman el color de la hora Piensan en los gestos de perseguir y de divagar sin fin Una herida inicia la esperanza secreta de un canto más denso En el ardor y la aplicación del ajedrez a la deriva Sismógrafo inventando el diluvio irrevocable de los signos Más allá de los obstáculos de esta esfera humana De norte a sur dejan el instante de las eternidades Los hemisferios dictan gravemente una coreografía Un vértigo de los cuerpos se descubre anónimo y caliente Como el absoluto oscuro de las miradas inquietas por ir Así al principio del espejismo donde surgen Las travesías inauditas los puntos del día las marcas Imbricadas en los trazados en el sentido del descifre En ademán de los escombros de un viaje en el presente
Montreal tu te vas a Monique LaRue
Montreal te vas y la nieve me lleva mi ciudad agujereada de tiempos mi ciudad de noches invernales de blancos de memoria de trabajos inseguros Montreal tu te vas todas tus calles me abandonan por un poema en descenso por nada sólo como para ver por suerte un pesar la ilusión un rodeo o bien el fin de las alegrías sin orgullo en las vitrinas imposibles nadas que mueren y que renacen de ayer Montreal tu me pierdes Montreal eso eres tú en esas calles desnudas en los bloques de vidrio esas imágenes y libros te cuentan historias los mentirosos sin fondo de una callejuela adonde nadie va más lejos eres todavía tú más adelante en el vacío tu edificas pobre ciudad pobre infancia infinita la memoria y los textos de forma irregular de las avenidas nacientes imprimen sin razón las otras dimensiones de las auroras y de los bullicios el alba es blanca tu cielo naranja y tus ojos azules yo reconozco tu aire tu manera de hablar las mezclas de tu sueño nacido del lugar para durar Montreal tu no sabes si tus bares están cerrados ni si perseveras cuando la escarcha te nombra si los aleros del hielo recuerdan poemas la gran sainte-catherine street los neones cansados los estruendos Montreal tu revelas tesoros que los marinos profanos jamás sabrán decir la ilusión o la amplitud o la ley bajo el yugo del hielo que nos engulle pues qué decir de una ciudad que surge de ella misma atravesando su leyenda iniciando sus relatos al borde de un soplo frío en el abismo sin tregua ciudad de soledad ¡OH! ciudad de mi única esperanza Montreal de mi vida Montreal de mi alma tus recuerdos me desgajan frente a los olvidos tus terrores me fulminan tus faltas me seducen Montreal anulada Montreal triturada desatada qué red de tempestades te entregará tu visión Montreal de mi tiempo visitando séquitos y hablo de ti cuando la noche se escapa y hablo de un poema escrito sobre tu paso tu ibas ese día en una mañana sin fin Si dar la respuesta al vacío nial
Biografía: Claude Beausoleil nació en Montreal, Quebec, en 1948. Es poeta, crítico literario, traductor y profesor de literatura; director de la revista Levres Urbaines. En 1980 recibió el premio Emile-Nelligan [Prix Emile-Nelligan] y en 1989 fue condecorado con la Orden Francófona de América [L'Ordre des francophones d'Amérique].