JUGUEMOS A LA GUERRASeguidme, mis valientes, cual dóciles soldados.Juguemos a la guerra, brinquemos a la gloria.Conquistemos un imperio imaginario, en patios, parques y vallados.Nuestras armas, de plástico y madera, trazarán los garabatos de la historia.Nuestro pendón, de trapo enarboladoincitará a las hordas de este barrio de chiquillos bullangueros y lozanos.Olvidemos, hoy por hoy de númer ...
JUGUEMOS A LA GUERRA
Seguidme, mis valientes, cual dóciles soldados. Juguemos a la guerra, brinquemos a la gloria. Conquistemos un imperio imaginario, en patios, parques y vallados. Nuestras armas, de plástico y madera, trazarán los garabatos de la historia. Nuestro pendón, de trapo enarbolado incitará a las hordas de este barrio de chiquillos bullangueros y lozanos. Olvidemos, hoy por hoy de números y letras. Que la escuela no nos turbe esta patriada. Ya tendremos ocasión más adelante, De jugar con armas bien cargadas. De matar y morir sin preguntarnos... vistiendo el uniforme que convierte a un hombre bueno en bestia sanguinaria. Bajo el mando de estultos oficiales, sacerdotes de Moloch y el fiero Marte. Juguemos, mientras dure todavía, la candorosa, pueril e inmaculada infancia fugaz. Oh, camaradas. Que algún día, tras oír las clarinadas que convoquen a hecatombre Por ineptos gobiernos programada. Mataremos a un hermano bajo las órdenes imperativas de la infamia.
LIBERTAD CAUTIVA
Estoy ausente de todo, respirando soledad. Presintiendo tu presencia... pero tú no estás. Los árboles del sendero, esperan verte pasar. Pregunto por tí a los vientos, pero tú no estás.
[fragmento de una canción escrita en las mazmorras de la dictadura]
Gotas de soledad
Llueven, apenas llueven sobre mis canas sedientas.
Mientras, la ciudad parece evadirse, evanescente; Entre humos grises, del color de la humedad cenicienta Llueven, gotas, mojadas de seca soledad intermitente.
Martillando mis zapatos insolentes e insolados, mientras… Precipítanse los pájaros al Río de las Tinieblas; Desde agonizantes cielos rasos de cristales astillados, . Gotas ardientes, caen fugaces, quemándome las sienes; Recordándome que acabo de mirar, alucinado A esos árboles desnudos, de mi frío otoño desabrido Que se esconde tras la bruma de mis ojos calcinados como queriendo jugar, disimulando sus no cometidos pecados Gotas caen, desde abajo, apuntando hacia la nada, a mis ideas que no cesan de girar, desanimadas. Mientras finjo caminar, impertérrito, hacia ningún lado. Ignorando palabras glamorosas e infectadas Que anuncian el final, y algún perdido ayer tembloroso Quebrándose con las copas del último brindis postergado Que derramó sobre mi, aquella mañana Gotas de soledad. Gotas, nada más Gotas… Gotas sin final.
Bosques fantasmas
Horizontes a lo lejos, rezuman salvajes espejismos De pájaros ausentes desde otoños llameantes ¿Tendré a mis vanos pensamientos, cansados de mirar ramas desnudas? No. ¡No he de darme el gusto de enjugar lástimas confusas! No. Nada de flaquear iridiscencias de fatuas musas; ¡Que la noche se vaya a dormir a otros destinos disonantes! Horizontes de fuego tiñendo los confusos confines. En flagelos vegetales y ardientes lágrimas Crepusculares sojales que invaden los caminos de camiones. Cual bíblicas plagas de dorados capitales. Sintéticas existen, en exógenas simientes patentadas; Que invaden horizontes vacíos de árboles truncados Árboles espectrales que lloran, un pasado de frutales. Fantasmas trans figurados; victimados y humeantes Dicen que es progreso arrasar ¿Es cierto eso? ¡Responde, tú, desde tus climatizados cristales Mientras cuentas tus impuros denarios de traición!
Hoda a la Industria
Yo te saludo ¡Oh, Madre Industria! Motor del insaciable consumismo. Mentora de salarios restringidos, Y creadora de suelos devastados. ¡Loor a tus asquerosas chimeneas! Que escriben la sentencia del planeta, con tinta de humoniebla y lluvias ácidas. Es forjar la destrucción, tu innoble