Adelfo Zarazúa Camargo
Nationality: Guatemala
Email: adelfoz@hotmail.com
Humanity may seek fault in others, but our challenge is for each soul to recognize itself in its essence, guided by its own spirit.
Nationality: Guatemala
Email: adelfoz@hotmail.com
Adelfo Zarazúa
Nació en San Martín Jilotepeque, Guatemala y reside en Suecia desde 1980.
Ha publicado los poemarios ”El Buscador de estrellas” (2009) ”Las Alas del viento” ( 2011) y ”Nuestros caminos” (2013).
En 1994 uno de sus poemas fue seleccionado en un concurso organizado por la Editorial Eko, en Suecia, para formar parte de la antología ”Desde el fondo del corazón sueco”.
En 1999 fue seleccionado otro de sus poemas por la editorial sueca Astrate, para formar parte de la antología ”200 sobre el 2000” con motivo del cambio al nuevo milenio.
Sus poemas han sido leídos en Radio Raíces, de Argentina, en el programa Caledoscopio, dirigido por la periodista y poeta Ana María Garrido.
Ha participado con un poema en cada una de las antologías a nivel mundial en homenaje a los poetas Pablo Neruda, César Vallejo y Miguel Hernández, asi como una antologia dedicada a la Madre Teresa. Antología s de mil poemas que han sido dirigidas por el poeta chileno Alfred Asis.
Ha leidos sus poemas en los talleres de poesía, organizados por el Centro de Literatura de la ciudad de Uppsala , Suecia, dirigidos por el poeta Anisur Rahman.
El canasto de la abuela
La abuela tenía un canasto
que daba vueltas
en la punta de una tijera
amarrada con trozos de tusa.
El canasto daba vueltas
con ritmo astronómico
y acertaba en la verdad
cuando le preguntaba
con voz añeja
el destino de los hombres
y las cosas.
Y es que la abuela tenía sus secretos
acumulados en la dulzura
de su alma sencilla,
en el contacto diario
con las estrellas que llovían
sobre la casona de teja
e iluminaban el patio
con su brillo de diamantes.
El canasto de la abuela
también servía para mantener
caliente las tortillas
que ofrecía a los cansados caminantes
que venían de los cerros,
barrancos, rios y montañas
con sus pies desnudos
agrietados de trabajo
y de pobreza.
La abuela reía a carcajadas
celebrando las travesuras
de los blancos conejos
que comían junto a ella
a la luz de la leña ardiente
y del ocote humeante
en la cocina de tierra húmeda.
La abuela siempre mantenía agua
en una tinaja de barro
con la frescura de manantial
y el rocío de la noche.
Sus pasos
los escuchaban los duraznales,
cafetales y las palomas
cuando barría con su escoba
de raíces desnudas.
Pero era con el canasto
de giros mágicos
donde la abuela cerraba
sus ojos suaves
para tomar contacto
con el Universo entero
y platicar con lo ignoto.
Luego, abría las ventanas y puertas
de la vieja casona
para que entraran las mariposas,
pájaros, y el viento
con olor a pino tierno.
Cuando la abuela decidió elevarse
para unirse con las estrellas
dejó su canasto
girando entre las manos
de la gente sencilla
que multiplica el maíz
sembrando la tierra
y mirando hacia el firmamento.
(de “El buscador de estrellas)
Atrapar el viento
Viento que juega con las hojas secas.
Viento que juega con tu pelo,
que mueve las cortinas.
Viento que acaricia tu rostro,
viento mensajero.
Viento suave que acaricia
viento fuerte que azota,
viento rebelde que arrastra
pedazos de papel periódico sobre
las calles polvorientas.
Atrapar el viento,
el espiritu del viento,
encerrar el viento,
viento fuerte que mueve
el destino de una hormiga.
mis hermanos mayas
al viento no lo podemos atrapar ni encerrar,
ni a las estrellas podemos alcanzar.
(de “Las alas del viento”)
Hermandad
Oh! hermana lluvia que llega y se va,
lluvia de mar, de bosque, de los caminos
hermana nube,
hermano viento,
no hay banderas ni fronteras
tu casa la llevas contigo a donde quiera que vayas.
Alli las flores nacen
cuando tienen que nacer,
el árbol que sembraste o no sembraste
crece cuando tiene que crecer,
en esa casa que cargas en tu memoria
no hay puertas, ni ventanas.
Porque el sol, la luz del sol está presente
del otro lado de las nubes
por donde vuelas
por donde has volado,
en donde estás parado.
Hermana lluvia, hermano sol, hermanas nubes
tomadas de la mano
te llevan de la mano
a donde vayas,
no hay fronteras
no hay países
solo nombres.
Te puedes detener en una tarde de verano
del lado donde te encuentras
para escuchar el mejor concierto musical
que da el viento con las hojas de los árboles.
Allí se reunen músicos somnolientos, violinistas, pianistas,
poetas, pintores y soñadores para cantar
simplemente para cantar.
Oh! hermano viento,
hermana lluvia,
hermano árbol, hermana hoja,
gracias por su compañía,
sin ustedes estaría completamente solo
como un átomo desintegrado
que busca inútilmente su existencia.
(de “Nuestros caminos”)
EL CANASTO DE LA ABUELA
La abuela tenía un canasto
que daba vueltas
en la punta de una tijera
amarrada con trozos de tusa.
El canasto daba vueltas
con ritmo astronómico
y acertaba en la verdad
cuando le preguntaba
con voz añeja el destino de los hombres
y las cosas.
Y es que la abuela tenía sus secretos
acumulados en la dulzura
de su alma sencilla,
en el contacto diario
con las estrellas que llovían
sobre la casona de teja
e iluminaban el patio
con su brillo de diamantes.
El canasto de la abuela
también servía para mantener
caliente las tortillas
que ofrecía a los cansados caminantes
que venían de los cerros,
barrancos, rios y montañas
con sus pies desnudos
agrietados de trabajo
y de pobreza.
La abuela reía a carcajadas
celebrando las travesuras
de los blancos conejos
que comían junto a ella
a la luz de la leña ardiente
y del ocote humeante
en la cocina de tierra húmeda.
La abuela siempre mantenía agua
en una tinaja de barro
con la frescura de manantial
y el rocío de la noche.
Sus pasos
los escuchaban los duraznales,
cafetales y las palomas
cuando barría con su escoba
de raíces desnudas.
Pero era con el canasto
de giros mágicos
donde la abuela cerraba
sus ojos suaves
para tomar contacto
con el Universo entero
y platicar con lo ignoto.
Luego, abría las ventanas y puertas
de la vieja casona
para que entraran las mariposas,
pájaros, y el viento
con olor a pino tierno.
Cuando la abuela decidió elevarse
para unirse con las estrellas
dejó su canasto
girando entre las manos
de la gente sencilla
que multiplica el maíz
sembrando la tierra
y mirando hacia el firmamento.
EL BUSCADOR DE ESTRELLAS
Andaba buscando estrellas
en los sueños
porque así las tenía más cerca.
Millones de estrellas luminosas
y mágicas,
parado en la puerta de su casa
en su antiguo país
no se cansaba de contemplarlas.
Andaba buscando estrellas
detrás del atardecer
desde su ventana
esperándolas para llenarse los ojos
y luego dormirse
para soñar con ellas.
Estrellas que cruzaban el cielo
velozmente
para desaparecer
entre los párpados.
Buscaba estrellas entre las multitudes,
en los caminos solitarios,
en los bosques húmedos,
debajo de las piedras,
en las primeras hojas del otoño,
en un trino de pájaro
con sol y viento,
en las voces lejanas,
en su memoria ausente...
Buscaba estrellas
como si tuviera hambre y sed,
y preparaba su almohada
para soñar con aquellas estrellas
de un cielo abierto y cálido
en aquel país donde las vió
por primera vez
y se enamoró de los árboles
que atrapaban estrellas
entre sus ramas,
de las calles
que lo llevaban hacia ellas.
El buscador de estrellas
no se cansa de soñar
pues sabe que en sus sueños
sube hasta las misteriosas
estrellas
y desde allí contempla
su anterior país
y desciende hasta las raíces
de su tiempo pasado
para pasearse libremente
en su memoria
y refescarse el rostro
con el rocío de las noches
y los dias.
El buscador de estrellas
retorna siempre con la misma tristeza
de no poder ser estrella
para quedarse
en su antiguo país.
ENTRE PARÉNTESIS
En una hoja de hierba
se resume todo el Universo,
y en la mirada del Hombre
toda su historia.
PAISAJE
En tus ojos quietos
una mariposa café cierra sus alas
después de haber volado
en las márgenes del río,
sobre las rocas, las flores
y mi cabeza.
HOY
Hoy no quiero huir,
ni hablar
ni contradecir mis pensamientos,
ni soñar,
sólo quiero observar
esa luz sobre tus cabellos,
y estrechar tus manos,
mientras las estrellas
se acercan más y más.
UNO CAE Y SE LEVANTA
Uno cae y se levanta
se levanta y se cae
desde el borde de la vida
hasta el borde de la muerte
desde el borde de la muerte
hasta el borde de la vida.
Uno se cae
y se levanta
y sigue
a golpe y contragolpe
y sigue
como buscando
como esperando
del sueño a la realidad
de la pesadilla al sueño.
Uno siente
que aún desde el lecho
de la derrota
una llama
permanece encendida
en el corazón
una llama de lucha y esperanza
de fe y de amor.
Uno cae y se levanta
ebrio de nostalgia
ebrio de esperanza
ebrio de guerra
ebrio de paz.
Uno busca la miel de la vida
entre la noche y el dia
y no la encuentra
uno busca estrellas perdidas
y no las encuentra
y sigue buscando
desde el borde de la vida
hasta el borde de la muerte...
Biografia:
Adelfo Zarazúa Camargo.
Nací en San Martín Jilotepeque, Guatemala en 1949.
En Guatemala he publicado poemas en ediciones limitadas.
1975 \'Frecuencia Modulada\'
1978 \'Fuera de Juego\'
1991 \'El buscador de estrellas\'
He recopilado mis poemas en una antologia hasta ahora inédita:
\'El buscador de estrellas y los sueños perdidos\'
Resido en Suecia desde 1980.
En Suecia la Editorial Eko eligió uno de mis poemas en 1994 para formar parte de la antologia: \'Desde el fondo del corazón sueco\' El poema fue escogido a travez de un concurso.
También en suecia en 1999 La Editorial Astrate eligió uno de mis poemas para formar parte de la antologia: \'200 sobre el 2000\' con motivo del cambio al nuevo milenio. El poema también fue escogido a travez de un concurso.
He escrito algunos cuentos cortos algunos han culminado en poesia. La poesia es para mi la esencia de la vida porque nace del corazón.
adelfoz@hotmail.com
