DAMASCOS¿Será de endriago el corazóncon esta lluvia que aclara los damascos?No es fácil verterse desde la flor al sofisma del gusano.Pero el árbol se sostiene:apabullado de melancolías, gozoso de dulzuras,con las lunas diminutas que ascienden a su tumba de silencio o de rebuznoy a mi tumba impregnada de distancias.El árbol se sostiene.Con las alas rotasaún retiene el canto.Con los ojos nud ...
DAMASCOS¿Será de endriago el corazón
con esta lluvia que aclara los damascos?
No es fácil verterse
desde la flor al sofisma del gusano.
Pero el árbol se sostiene:
apabullado de melancolías,
gozoso de dulzuras,
con las lunas diminutas que ascienden
a su tumba de silencio o de rebuzno
y a mi tumba impregnada de distancias.
El árbol se sostiene.
Con las alas rotas
aún retiene el canto.
Con los ojos nudosos
alimenta un sueño en cada primavera.
Con las porfiadas raíces
deslumbra
un verde de asombro contra el cielo.
El árbol me sostiene.
Con las alas rotas
los ojos nudosos
las raíces porfiadas.
Con su paraíso de gusanos
que le reclaman el sueño.
Con el canto que se lava
de asombro y de distancias.
Con su corazón rotoso
en la llovizna
me está lavando la mirada.
Nora Nani.-ENCOMIO DEL HUÉSPEDNada de andar diciéndole obscenidades a la luz.
Por una vez que llega a casa,
tratémosla con el respeto debido al huésped.
Todo al servicio de su aliento.
Pan y vino y lecho.
Pasas navideñas con el sol en la sangre
para memorar su día de verano inacabable.
Licor de ámbar con borra de arco iris
para que no olvide los colores que la habitan.
Piel de asombro dormido
como la piel del agua espejada de aceites.
Su cuna de aromas.
Su mesa de cuchillos.
Su sed de criatura
violada en geometrías esplendentes.
Que nada le falte:
solo la sospecha o el extrañamiento.
Vamos a ponerle los pies en remojo
con pétalos de fuego.
Vamos a guardar en sótanos o alacenas
o espacios cubiertos por el moho del llanto
la ronca expresión de los contrastes.
Que no sepa que existe
porque la noche me habita los huesos.
Que no sepa
que su flor se abre cuando se cierran las miradas.
Que jamás diga
'soy el otro rostro, el estallido, la consecuencia',
pero que se crea alta e inmune,
sola y dueña de su soledad,
vestida de aire
y desnuda en la totalidad del acertijo.
Después,
más allá de estas cuatro paredes,
ponle una afrenta de sombra entre los ojos,
que se ahogue con la noche en la garganta,
que se muera con el tiempo justo
para saber por qué existe.
Y entonces sí
escupe las palabras terminales,
las de la rabia, el rencor, la impotencia, el alarido...
Todo lo que quieras decirle
por tantas veces de silencio,
cuando no eras más que tu propia pregunta
y un dolor de luz inalcanzable entre los poros.
Pero eso después.
Porque está en casa.
Y son sagrados los huéspedes
que guarda el corazón.
Nora Nani.-PLEGARIA CON MIS OJOSMiro el paisaje
como si fuera una radiografía de mis ojos...
Todo pasa en el azul de los ríos
y es una sentencia larga
la arboladura desgajada en el viento.
Todo está en mis ojos.
Verde y tiempo.
Dolor, remanso, alegría...
Hasta tus manos que descorren mis pestañas
como un pájaro
poniendo su propio corazón al aire.
Yo miro hacia adentro y descubro mi sangre.
Y descubro los países de mi sangre.
La población resumida de mi sangre.
El cardal desprolijo
y las pequeñísimas flores que inventa el rocío
y las pequeñísimas flores que inventa el rocío
para que el llanto
tenga otro sabor y otra esperanza.
Todo está pasando afuera
y es el adentro la casa propicia,
la habitación necesaria,
esa ceremonia de prestaciones
que envuelve al mundo y lo precipita
en huéspedes absolutos como monedas de fuego
o tinajas memoriosas que aún descubren sus muertos
y les cumplen eternidades de sal y de asombro.
Porque todo está pasando adentro:
la niña pastoreando sus chivos
y la madre cociendo aceitunas en odres de madera perfumada.
Sí.
También el patio es el adentro
aunque afuera haya un olivo centrando el universo
y las cabras salten encimando la lluvia
con sus patas decidoras del tiempo.
Y cierro los ojos.
Aprieto la sangre con los párpados.
Sufro una vigilia de mutilaciones perversas,
de rostros malheridos en el sudario de la pena,
de hombres y de mujeres que transitan una aventura opaca,
la vida, esa ternura hecha de escombros,
depravada de la luz,
postergada del milagro...
Pero ya no sé lo que es adentro ni lo que es afuera.
Vuelvo a apretar los ojos.
Pido otro domingo de ramos
sin viernes santo ni calvario.
Una pascua decidida para mi pueblo.
Una población liberada para mi sangre.
Un olivo de festejos
y un paisaje de siembra en la mesa del Hombre.
Nora Nani.-DATOS BIOBIBLIOGRAFICOS:
NORA NANI: nació en Leones, provincia de Córdoba, República Argentina, lugar en el que aún reside dedicada por entero a la floricultura y a la poesía.
Libros publicados:-'CIRUELAS'- Edición de la autora, 1971.
-'LOS FUNERALES DE LA SANGRE'- Ediciones Antares, 1976.
-'DIRE TU NOMBRE'- Edición artesanal Casa del arte, 1985.
Segunda edición: Milton editores, 1988.
-'MANERAS DEL SILENCIO'- Edición de la autora, 1997.
El resto de su obra poética publicada se encuentra dispersa en numerosas plaquetas, antologías y diversos medios de difusión del país y del extranjero.
Posee además una cuantiosa obra inédita, entre otros los siguientes poemarios: 'Poemas con pañales', 'Oficio de luz', 'Con los ojos de antes', 'Los espejos del canto', 'El libro de la lluvia', 'El libro del jardinero', 'Los payasos de la luna' y 'El libro de la memoria'.
noraenani@yahoo.com.ar