QUITA-SOMBREROSEs de esas mujeres de silencio placentero porque sus palabras dicen lo necesario. Aunque el viento le ha dado algunos sablazos, su piel mantiene la misma seda cubriéndole el cuerpo. Es de esas mujeres que desnudan cabezas y sonríen para negarlo, pero en el fondo saben que sólo ellas son capaces. Te mira fijo, quita el cabello de su frente, sonríe un poco y, de repente, el sombre ...
QUITA-SOMBREROSEs de esas mujeres de silencio placentero porque sus palabras dicen lo necesario. Aunque el viento le ha dado algunos sablazos, su piel mantiene la misma seda cubriéndole el cuerpo.
Es de esas mujeres que desnudan cabezas y sonríen para negarlo, pero en el fondo saben que sólo ellas son capaces. Te mira fijo, quita el cabello de su frente, sonríe un poco y, de repente, el sombrero sale volando a diez metros de tu cabeza. Se antoja molestarse, renegar, reclamarle porque hay sombreros de ala ancha que, una vez volando, hay que considerarlos perdidos. Pero no se puede, ella no es una mujer con la que sea fácil enojarse, a ella no se le puede recriminar. Entonces te levantas, vas por el sombrero, te lo pones y te sientas a esperar que lo próximo que salga volando sea tu camisa.
24 EXPOSICIONES 1/41.Álbum de fotomancia
Cuando despertaste
había doce alacranes
bajo la sábana
que marcaron tu destino:
caminar entre ponzoñas
sin ser envenenada.
2.Nómada sepia
Extrema delgadez
empujada por el viento.
Moviéndote oscilante
con raíces en el aire,
guardas en tus ojos
la serenidad del camino.
3.Imágenes sueltas
De repente una cara
nos resulta familiar,
en alguna fotografía
la habremos visto.
Sé que eres tú,
sabes que soy yo
pero no conocemos
la forma de mirarnos.
4.Congeladora de momentos
Entonces resulta
que recuerdas mi voz
y yo reconozco tu cabello.
Eran tiempos ingenuos
y de creer “que nunca”;
eramos tan inocentes
que estábamos seguros
de la eternidad en las rectas.
5.Foto velada I
Algo sucedió en el camino,
los rumbos se bifurcaron
y cada quien anduvo sus pasos.
Hay cosas que no es necesario decir,
hay cosas que no es preciso escuchar.
6.Foto velada II
Hubo días y noches
en las cuales no hicimos
otra cosa que crecer
para nuestras manos
poder alcanzar:
algunos caminos son largos
mas no hay laberintos imposibles.
Sangre Fermentada Hemos pisoteado la noche
en carreras y gritos
que nos han llevado
a la única ventana
que nunca cierra:
la de seguir bebiendo
sin otra motivación
que seguir en la calle.
No somos gran cosa:
alacranes devorando
la vida que nos parió.
Hemos olvidado el llanto,
ahora sólo tenemos
sangre fermentada
con algo de ceniza
bajo el paladar.
Los amigos muertos
descubrieron a tiempo
que a la décima cerveza
todo es lo que parece,
y el margen de la carretera
no impide abrir senderos
hacia mejores lugares.
biografia:
Jorge A. AmaralMorelia, Mich., 1980. Es miembro del consejo editorial de la revista El Subterráneo, de Morelia. Es coautor de Silencios Habit[u]ados, Tiempo Mixto y Antología del equinoccio, editados por la Universidad de Guanajuato en 2006, 2007 y 2008, respectivamente. También es coautor de Los nombres y las letras, muestra de la poesía contemporánea en Michoacán 1965-2007, editado por Editorial Jitanjáfora y la Secretaría de Cultura de Michoacán.
Sus textos han aparecido en Diálogos Postmodernos de Campeche, Campeche; Alterarte de Mérida, Yucatán; Mayeútica Clandestina, de Zamora, Michoacán; La Partera de San Luis Potosí, S.L.P.; Acento, de La Voz de Michoacán; Artificios, suplemento de El Heraldo de León; Aquilón de Torreón, Coahuila; Migala, de Aguascalientes, Ags.; así como en otras publicaciones dentro y fuera del país. Actualmente colabora en Letras de Cambio, suplemento cultural de Cambio de Michoacán.
kamaleon_azul@hotmail.com