HiroshimaDesaparecieron. El silencio es lo único latente.Retumba en los muros,rechazado de un lugar a otro.Sofocando sol o congelando nieves.Lo mismo da; desaparecieron.Árboles, casas, mar.Las tumbas, los recuerdos.Un día en Irak.Se detuvieron los sigilosos pasosfrente al portal.El maniobrar de las armasdelató su llegada.Los latidos retumbaron en sus cabezas,el estruendo provocó un indescifra ...
HiroshimaDesaparecieron.
El silencio es lo único latente.
Retumba en los muros,
rechazado de un lugar a otro.
Sofocando sol o congelando nieves.
Lo mismo da; desaparecieron.
Árboles, casas, mar.
Las tumbas, los recuerdos.
Un día en Irak.Se detuvieron los sigilosos pasos
frente al portal.
El maniobrar de las armas
delató su llegada.
Los latidos retumbaron en sus cabezas,
el estruendo provocó
un indescifrable alarido.
La madera labrada por el abuelo
yacía desarticulada sobre el piso.
Los borceguíes made in usa
dejaron sus marcas desiguales.
Se movían anestesiados.
La mujer del rostro cubierto
se vio rodeada de niños
que esfumaban sus ojos,
apretujando los géneros de la falda.
Su hombre deteniendo el tiempo
en el centro del salón
alzaba los brazos.
La última vez lo vió de rodillas
las manos entrelazadas en la nuca.
Luego, el estampido.
Alá, ¡Porque nos has abandonado!
Están aquíEstán aquí. Ocultos esperando,
escondidos tras largas vestiduras,
enceguecidos con sus botones brillantes
mirando con desprecio al desposeído,
manipulando leyes.
Esperando.
Por instantes se sacan las caretas
y muestran su piel de lobo
colmillos afilados, gorros ausentes.
Se les suelta la lengua,
exigen mano firme para el unto,
la represión y el saqueo.
¡Cuidado!
No olviden que están aquí
diabólicas crisálidas en hibernación.
Con sus catres metálicos a cuestas.
Sus dedos en el gatillo.
Nuestros nietos con su apellido.
Muchachos del presente
hombres, mujeres.
¡Cuidado!
Biografía:
Patricia Pérez Madrid es una poeta chilena que reside en Buenos Aires desde hace seis años. La que llegó del Mar es un poemario en que reúne poesías que reflejan una mirada crítica de la realidad social en la que le ha tocado vivir junto a otras en que expresa sus vivencias más íntimas .En estos tiempos posmodernistas predominan aquellos que evitan contaminar su poesía con las miserias del mundo circundante: el hambre, los abusos de poder, las matanzas de inocentes y tantas otras. Por el contrario, Pérez Madrid quiere que la mayor parte de su esfuerzo poético esté dedicado a subrayar que esas lacras están ahí, a veces sólo latentes y que es tarea de todos disminuirlas y, si fuera posible, erradicarlas. Como señaló la poeta uruguaya Selva Casal en el comentario del anterior poemario Susurros desde Chiloé [ 2006] “ algunos levantan su voz airada y se quedan solos y desnudos esperando escuchar el eco de su voz”
Surge también en sus versos la mirada hacia la interioridad, el ser amado y sus afectos, que ha menudo resulta en una gran vulnerabilidad. Aparecen sus amores más profundos, familiares, fraternales e incluso su querido Negro, el perro que la acompañara durante muchos años.
La mezcla de crítica social y profundo amor a sus seres queridos, pincelados con sutil ironía, es su característica distintiva, que impregna no sólo su poesía sino su personalidad.
patriciaperezmadrid@gmail.com