SUR CIUDAD SURA mi Ciudad en el Sur como una fértil presenciaque describe los umbrales de místicos linajes,como la portavoz de un mensaje ancestraldigno de aceptación y reverencia.A la Ciudad de los parques entreabiertoscon las estatuas apuntaladas en el regazo de la tierra,con el agua que desciende sin prisa y por momentos se subleva,arquea sus contornos y a su paso veloz se lleva casi todoen ...
SUR CIUDAD SUR
A mi Ciudad en el Sur como una fértil presencia que describe los umbrales de místicos linajes, como la portavoz de un mensaje ancestral digno de aceptación y reverencia. A la Ciudad de los parques entreabiertos con las estatuas apuntaladas en el regazo de la tierra, con el agua que desciende sin prisa y por momentos se subleva, arquea sus contornos y a su paso veloz se lleva casi todo en su interminable vientre de mercurio. A la que no es altanera, pero salvaguarda con tesón sus principios y es fiel al legado de los buenos; a la de muchos sanjoaquines, máquinas de aceite que tejen los milagros del paisaje entre los abecedarios de unas fibras y el sagrado sudor de los obreros. A la Ciudad de la luz poderosa que garabatea nubes plata sobre el césped y hace que crucen imágenes de historias aparentes en donde gravitan los duendes del tesoro, unos pájaros negros con trajes de virreyes y la brisa da vueltas atravesando los árboles, zumbando entre las ceibas por las grietas absurdas de las paredes sembradas de misteriosos acertijos, por los balcones enlunados y habitados por esplendorosas bifloras que muestran la faz de los encantos; a la Ciudad en donde la música crece en agosto y se bebe cerveza como si fuese el vino helado de los dioses. Al Territorio de vestigios detenidos y caciques invisibles vigilantes, al jardín de hilos coloridos por el que deambulan suspendidos los insectos círculos de fuego; a la Tierra advertida de señales, de lámparas de humo, en la que el viento no descifra el centro de la piedra; a la Ciudad sueño de manos jabonosas transcurridas a deshoras por el ardid del hechicero y la risa burlona del fantasma; a la Morada extensa de tardes dibujadas por las flores y los indicios de lo cierto, desconocida, inquietante, libre de rencores. A la Ciudad de las noches del embrujo y la guitarra, sentida por mujeres como alucinaciones extrañas y diversas, con los pechos de avellano al dominio de los ojos y las faldas sorpresa pendiendo del suspiro.
A la Ciudad de los adioses, invadida por el poema y el galope de los grises nubarrones, transitada en ayer por los gitanos guardianes del cobre y de la danza, felinos viajeros de los trenes con los equipajes incrustados en las puertas desteñidas de la huida. Ah, mi Ciudad del Ocio y la Pereza, déjame dormir triunfante en tus entrañas, que se queden en tus tejados mis letras cristalinas para que llegue el sol con las palomas y felices nos contagien con su asombro; así, así sabrá el mundo donde vivo.
CIUDAD OCULTA
Tintura en el estómago y café los sueños sin matanza, baila la muerte entre las pomas y la flor de lejanías. Los días son seguidos como el verso sin afecto, un camino estrecho no es un escondite ni la trenza del reloj cangrejo y emisario. Mi Ciudad es Biblia tan de noche como los vivos que se quitan el rostro para levitar en abril e impostarse de herejía y sumergirse en el letargo, ocuparse de pecados, aludir a lo improvisto, así como lo oportuno que sin tonos desanuda la miseria. No es fugaz el nombre de la Dama cuando hay temblor en sus muslos con sabor a caramelo, son sus pechos boca mía que prosiguen en las manos y hormiguean en las piernas del quedarse. Mi Ciudad: ese hábito de pensarnos del lado de los buenos; prisma de sol y verano en las axilas de la casa, creación natural por demás como una fiesta.
CALLE ROSA
Enfermo quien se olvida y hace del espejo un equilibrio, dolor la soledad si se mira la risa de la calle como una ráfaga de luz que sólo llega hasta la puerta. Escaleras de papel hacia la sombra cuando los gritos simulan estar muertos ante el voraz incendio de la noche y la caída frecuente de luceros. El frió es un delgado revés en el asombro si quien se esconde es el mismo que se busca, si sin querer ya es de madrugada y la multitud ya pisa los talones. Enfermo quien se olvida; el rostro es un círculo de aire que humea o sobresale, una rueda rosada tatuada de silencio.
AMOR MESTIZO
Nace de la tierra la palabra cuando en el mito se dibuja la inocencia y los hombres en medio de la danza son sombras que no olvidan sus nombres si es de noche. El vuelo del tambor no se cansa con la muerte ni la vida se parece a la venganza después del paso letal de la mirada y su aroma de brazos sudorosos de silencio. Trazos circulares en la piel, el caballo blanco en la memoria, el ave de rapiña se hace la sorda y en sus camas femeninas los dioses se juegan sus secretos como si el deseo tuviese manos en la boca. Dolor sin dolor, quien respira se conoce, quien conoce sabe que el tiempo es un rumor atado al desamparo a pesar de que la luna y el mar sonríen tocándose apenas con los ojos. América celebra el coraje de sus olas y la flor de la mañana, la caída de la hoja, la hojarasca; el pensar de la guitarra y la voz sostenida como el aire. América, tu cantas la semilla del augurio como la palabra que nace de la tierra.
HECHIZO
Abierta la boca de una rana que dormita sobre el mundo, es así que se prepara el artificio y se perfora la cortina de una nube. Si hay deseo en la punta de los dedos, una es la vara mágica de seda, gusano la avaricia y provocación la indiferencia. Al darle vuelta a la página mirando para el cielo, la pócima agridulce ya entontece a una guitarra cuando la melodía visita un manicomio.
MEMBRANA
Se oculta la araña de la pisada del farmaceuta, del rufián que media con el óbito invisible y funámbulo tropieza con el jinete vigoroso del rompecabezas fantasmal o epígrafe de hilo. Para el duende, imposible entrar en la tela de la araña sin despertar el desencanto. Perverso quien toca y se resiste al asalto sensual de la demencia.
GIRA-SOL-ES
Poblaron la callecalle con bastones y abandonaron al saltimbanqui en las ruinas del templo de petróleo, al parecer, un girasol sin sol es un fraude que sonríe, una manía de abrazar frío cuando el arcángel del vino siembra soledades. Cerrada la puerta… ¿Quién concelebra la arrogancia? Un diablonomo que no danza imagina un pentagrama y se olvida después de su guadaña. En la marejada del encaje el ímpetu sostiene los sueños de una hormiga.
AGUA
Sal de brebaje, ardes en los poros de la tierra como oxígeno que se orea en el ojal de la locura, como