SAUDADERecibo, desde la nostalgia, otra vuelta de tuerca a mi cabeza. La espina, que se desprendió de tu abandono, se ha clavado en mi soledad que te reclama. Entre las astas de este toro noto tus señales de niebla. Un grito se zambulle en tu garganta. Pretendo ahora atender tu súplica, pero abatido por el desgano que me trae el afán diario debo recorrer también el largo silencio acumulado. Q ...
SAUDADERecibo, desde la nostalgia, otra vuelta de tuerca a mi cabeza. La espina, que se desprendió de tu abandono, se ha clavado en mi soledad que te reclama. Entre las astas de este toro noto tus señales de niebla. Un grito se zambulle en tu garganta. Pretendo ahora atender tu súplica, pero abatido por el desgano que me trae el afán diario debo recorrer también el largo silencio acumulado. Que difícil es hacerlo cuando, maltrecho, oigo como cantas el trágala hundiendo la púa que me conmueve. Padezco la absurda contención de mis latidos ante la causante de tantas taquicardias. Acepto la devolución de las monedas con que pagué y beso el látigo con que habrás de fustigarme. Preparado para el exorcismo, admito la deuda contraída, daré reparación a quien me enseñara a maniobrar en el arte de la delicia y el extravío. Quiero romper el cordón umbilical que me ata a la tierra y ser fuego mezclado con aire, pero la gravedad me siembra los pies en este suelo de humillaciones cotidianas. Mis ojos te atienden y contemplan y a cambio son observados por el rabillo del ojo del reproche. recibí, eso sí, indicios que eras fuego o agua y mi brújula señaló hacia tu centro, que la atrajo. En esta brega diaria de pelear contra los pecados capitales, me dejas impar y pretendes que evoque tu conjuro sin el pergamino de tu hechizo, que no recuerdo. Hablas de caricias que no llegan mientras yo me acuesto sin tu fragancia codiciando derrotar la quimera de tu lejanía. Ven, maestra de las curvas vibrantes, ventripotente y conmovedora inspiración, arrójame el rompecabezas/alfabeto, para evocar y sugerir, que armaré desde el punto G hasta completar el alfa y omega en orden ascendente. Sigo triste, me embarga la queja que no asoma su flor por estar sembrada en esta umbría. Bostezo, antes de la monótona audición matinal por la que te he canjeado, en repudio por haberme subastado a este impostor que en nada compensa a tu renuncia. Me percato de las trampas que me has tendido, libero mi arrebato para que escape en busca de lo que le atrae. y lo captures, pero la brevedad del anhelo me lleva adelante por otros caminos inciertos. Cuánto diera por entregarme a tus delirios e interrogarte hasta saber que no son necesarias alas para volar. Aléjame, de una vez por todas, de estas estatuas y pinturas vestidas que me abruman, de estos mezquinos atentos al contagio. Invéntame otros mundos donde pueda descansar mi ilusión y aquietar el ansia que me agita, apacíguame con los dictados de tu cadencia, dulcifica estas lágrimas para esparcirlas en la arena de este circo con el pretexto de tornarla movediza. Déjame hundir en el arenal hasta el agotamiento que aplaque la furia y reanímame en el boca a boca de tu magia. Y desde el hálito que renueva, permite que mis pulmones se inunden de tu esencia: aire, pedestal sobre el que fundo sutilezas. Vamos, presagia la llegada de la ternura a estos corazones tapizados de egoísmo que me asedian, invítame a inhalar la fragancia del plectro que cambia a plural esta primera persona que reprime. Recibe la plegaria que te elevo y transmútala en sustancia innegable. Corretéame entre los pasadizos con tu lluvia de verbo y sustantivo para expresar, al fin, lo que hago o padezco y esta perenne mutabilidad que me ubica constantemente detrás de ti para que te finjas perseguida. Dale. Complétame hasta que me brillen, húmedos, los ojos; hasta que me despoje del irrevocable adjetivo, hasta noquearme tirando de mi lengua. Guíame, con intensidad, al límite donde se abandona el mundo sensible, a la liturgia para imitar a los dioses; condúceme hasta la llama donde la sabiduría enciende su antorcha; déjame vagar entre las imágenes de albaricoque, almendra, cucurucho, caracola, torno, mortero y rosa. Enséñame a insistir con las posiciones que pondrán la poesía a punto mientras te abandonas en el cuerno del unicornio, te sumas al dragón enroscado y te haces a la sombra del martín pescador, para que gocemos la agonía de las gaviotas en vuelo. Recuérdame que estoy hecho de sueños, despiértame de esta pesadilla rutinaria de me consume hasta la palidez. Derriba de la mesa que frecuento, cada uno de los frascos que no llevan rótulo y quiebra aquél que, mereciendo algo mejor, le pusieron la etiqueta de 'veneno'. Calma el origen de esta reacción, de este afán desmedido. Serena este deseo, dame el sosiego, enséñame la contención para la voluntad del goce. ¡Te imploro!: Dame luz y más palabras.
VESTIGIO Huelo la pista sutil que me has dejado. Bebo de los vientos donde expandes tu fragancia. Pronto te daré alcance. Acumulo mi experiencia, en años de seguir tu rastro, desde aquel momento en que preferiste eludir nuestro combate. Busco, desde entonces, la esencia de la tentación con que acentúas tu presencia. Te perseguía, incluso, desde antes de emprender este viaje: venías instalada con mi infancia. En el acecho de atrapar tu posesión arrebatada, pasaron días en que el aroma se desvanecía; entonces pensé en desistir, la razón me perturbó por un instante y su bofetada pretendió apaciguarme. Y otros, en que el rastro frío pretendió serenarme el ímpetu, pero la fiebre por encontrarte mantuvo mi cuerpo en su temperatura normal. Ha llegado el momento. Mis ojos, cubiertos de brumas, intuyen el camino en que hemos de cruzarnos. No retrocedí nunca, fue el atolondramiento de no saber que quería el que me hizo dar media vuelta y seguir avanzando. Mi colección de recuerdos se agita para que te invoque de nuevo y me incendie en ganas de encontrarte. Indago en mis nostalgias para situarme en ese paraíso del que nunca podrás expulsarme. De entre las espinas saco la rosa para acariciar, otra vez, la idea de mimarte. Cae la tarde. Te acorralo. Para mí, la oscuridad es otro sol, pero postergo el momento de tenerte. En el deleite de los instantes previos no duermo, descanso en la idea de tu captura. Llega tu aroma y con él la certeza de que mañana será el día de tenerte cautiva. Te espío en los segundos de rebeldía que aún te quedan. Tu malicia se acuesta con la noche. La trampa está tendida. Frente a la hoguera que preparas el presagio te lleva un escalofrío. Tiemblas. Te miro con la inocencia del asombro y con la sombra llega el delirio. Baila sola. mientras puedas. Ya te tengo, sólo es cuestión de tiempo. Ya no podrás ocultar tu pasado, toda la tierra te será de vidrio. Amanece, llega el día.
INFLUJOPercibo tu aroma, el que se propaga cuando caen tus prendas. Surge también de todo aquello que tocas por los lugares que vas pasando. Es cuestión de distinguirlo para quedar impregnado. Coleccionaba todo aquello que oliera a ti para intentar atraparte en la esencia de tu revelación; fue mi preludio. Alcancé a guardar tus indicios en una maleta que ahora no cargo porque detiene mi paso. Le puse en la etiqueta: 'a nadie pertenece'; escribí claro su contenido y quién eres. Aún no la envío a uno de los sitios donde la esperan. Son tantos. No sé si abrirla y permitir que salga lo que pude capturar para que se disperse a su antojo, en busca de su destinatario. Ahora no guardo nada, apenas te advierto disfruto el encanto, pero lo dejo allí: a los cuatro vientos, sin ninguna reserva, para que se entere todo el mundo. Perdí el egoísmo. Y otras cosas. Dicen que la vergüenza. Desde que huiste de mí, mezcla de enfado y desprecio, cambié de pasatiempo; tuve que guardar inconvenientes, dificultades, circunstancias adversas. No había espacio para tantas cosas. Soplaron malos vientos que lograron cambiar el sonido que de mí salía. Un aire de aflicción hizo vibrar mis paredes. Soné y triné hasta que a mis penas se las llevó el viento. Tampoco ellas fueron estables o duraderas. Adentro sólo quedó el vacío y allí nada se transmite, ni el silencio. Tengo ahora distinto timbre, intensidad y altura. Mi canto es otro, pero su causa es la misma.
Distingo tu fragancia, la que derrochas ahora al desatar palabras. Huelo tu voz y quiero ver el fuerte latido, sentir la imagen pura que ofreces. Eras lo que sigues siendo. Presiento tu cercanía, la rosa náutica me muestra la orientación y fuerza de los vientos que me esperan si te encuentro. El diagrama me asegura agitación de aguja en las treinta y dos secciones que marcan los rumbos en que divido mi horizonte. Intuyo las coordenadas a las que me llevarás: Placer extremo. Ante él quiero plantarme antes de que allí me empujes. Llegaré anticipado a cavar un agujero buscando refugio; le pondremos un nombre para hacerlo mío y lo decoraremos juntos con tu tono, melodía y esencia. Ayúdame a depositar allí todo lo que me afecta y me conmueve, para ver luego cómo lo usas en mi contra. Será a su vez nido y fosa de la consideración en la que me resguarde. Lo cubriré de reflexión y le dejaré dos salidas, porque siempre hay dualidad, dos opiniones antes de perder el juicio.
Aquí te espero, practicando malabares con la esfera de la palabra. Fanfarroneando saber hacer lo que tú me dictas. Cuando nos encontremos de nuevo me moverán los vientos, todos los vientos. Pero no como una veleta, sino como un eje que pretende expresar lo que es la vida: este estado de cambio permanente, este suceder de inquietudes que nos deja quietos. Un morder perpetuo del pan de los ángeles, sin meditar en ello. Mis sentidos te esperan para que mis sentimientos sean presa fácil para ti. Pan comido.
biografia:
Aymer WaldirNació en Medellín [Colombia] en 1967. Integró durante siete años el grupo experimental de teatro del Politécnico Colombiano 'Jaime Isaza Cadavid'. Estadístico de la Universidad de Medellín, se gana la vida con los números y pretende ganarle a la vida con las letras. Es el representante del colectivo artístico Sane Society para los países de habla hispana e integrante del Taller de Poesía de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Sus cuentos y poesías han sido publicados en revistas y suplementos literarios de varios países. Viajó a España en el 2003, como ganador de la convocatoria 'Toma la palabra' de la Casa Domecq. En 2005 obtuvo el Primer lugar del 'Premio Nacional de Poesía' otorgado por la Universidad Metropolitana de Barranquilla, ha sido finalista de varios certámenes literarios internacionales y sus columnas de opinión, agrupadas bajo el nombre de 'La viga en mi ojo', se publican en revistas de Colombia y España.
Otros premios
Primer accésit en el Taller Literario 05 de Argentina - 2003
Finalista en el X Premio de Cuento Carmen Báez de México - 2003
Segundo lugar en el concurso de poesía y prosa Azul, San José de Costa Rica - 2003
Finalista Concurso Memorial Mago Merlín - Editorial Ceyla, España - 2004
Finalista Concurso 'Historias Mágicas Y Verdaderas' - Aldeas Infantiles SOS, España -2005
Finalista 'Concurso Literario Jorge Isaacs' - Museo Cementerio de San Pedro, Medellín - 2005
Finalista en el XII Premio de Cuento Carmen Báez de México - 2005
Segunda Mención 'Cuento de Humor del cono sur de América', Editorial Despeñadero, Argentina - 2005
Segundo mejor relato del año publicado por la Revista Oxigen - Zaragoza, España - 2005
Finalista en el III Concurso de relatos cortos 'Luis del Val' - Ayuntamiento de Sallent, Huesca, España - 2006
Finalista en el I Certamen de Poesía Ábaco- Editorial Ábaco, Madrid, España - 2006
Finalista en el V Certamen Literario 'Cartas de Dulcinea a Don Quijote' - Escuela de Escritores Alonso Quijano - Ciudad Real, España - 2006
Finalista Concurso Tulio Bayer 'Poesía social sin banderas', Editorial Manigraf , Manizales, Colombia - 2006
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