Yo pensaba volarme la cabeza cuando ella llamó.Sus números pospusieron el estampido.Era tarde y la luna menguaba al rojo.La ropa cayó, y luego las bocas, las manosy la crema enjuague.Alguien tendría que saber cómo muerde,cómo grita, cómo revienta.Se fue por la mañana y volví al tragoy a seguir pensando en volarme la cabeza.Cada vez que la veo se cuelga de mi cintura y arde.Piensa que a ve ...
Yo pensaba volarme la cabeza cuando ella llamó.
Sus números pospusieron el estampido.
Era tarde y la luna menguaba al rojo.
La ropa cayó, y luego las bocas, las manos
y la crema enjuague.
Alguien tendría que saber cómo muerde,
cómo grita, cómo revienta.
Se fue por la mañana y volví al trago
y a seguir pensando en volarme la cabeza.
Cada vez que la veo se cuelga de mi cintura
y arde.
Piensa que a veces estoy sobrio
y busca sorprenderme.
Lo que no sabe es aflojar
cuando me duele.
Es tan rancia que me olvido del trago
y de las rayas que se evaporan
desde el vidrio
transformándose en pegajosos
gusanos de aceite.
Sombras de pliegues.
Su haz de luz
llena las sábanas de roces.
Es buena cuando grita:
implora.
biografia:
Ramón Héctor Cuesta
Ha vivido en la ciudad de Caracas durante su infancia. Inició la escuela superior en San Francisco y la concluyó en el Nacional de Buenos Aires. Cursó estudios terciarios en la UBA, de donde egresó Licenciado en Filosofía. Ha publicado preceptiva en Ética, Filosofía de la historia y religiones de la antigüedad. Habla siete idiomas y las traducciones son su trabajo actual. Es poeta y libretista.
ramonhectorcuesta@yahoo.com.ar