HUEVITOS KINDER, REVUELTOS. Por Nelson Villagra Recordando días navideños del pasado, encontré en mi memoria a uno de esos amigos que se van quedando en el camino. Con quien sin embargo tuve un encuentro posterior, memorable.Se trata del Dito, Eduardo Verdugo de Dios [sic], un vecino del barrio de mi infancia allá en Chillán, Chile. Dito tenía unos 16 años en ese entonces, flaco y larguiruc ...
HUEVITOS KINDER, REVUELTOS. Por Nelson Villagra Recordando días navideños del pasado, encontré en mi memoria a uno de esos amigos que se van quedando en el camino. Con quien sin embargo tuve un encuentro posterior, memorable.
Se trata del Dito, Eduardo Verdugo de Dios [sic], un vecino del barrio de mi infancia allá en Chillán, Chile. Dito tenía unos 16 años en ese entonces, flaco y larguirucho era el mayor del grupo. Le encantaba disfrazarse. Ya fuese en las fiestas de la primavera – en mi infancia y adolescencia todo el mundo aparecía disfrazado en la Plaza de Armas -, o en fiestas patrias, o el Día de los Muertos o la Nochebuena, el Dito aparecía disfrazado de algo. Podía ser un robot que caminaba tieso dentro de gruesos cartones pintados de aluminio; un huaso gordo con un par de gallinas colgadas al hombro; un esqueleto con musgos brotando de su calavera y manos, o el Viejo Pascuero.
Porque en aquellos años el viejo colorado, el Santa Claus, era todavía una rareza, al menos en provincia, como así mismo comer pavo en pleno verano y adornar un pino [insigne] con las ridículas motas de algodón. Justamente, me tocó vivir la transición entre los Reyes Magos, el nacimiento del niñito Jesús, y el engendro comercial de Santa Claus o Papá Noel, la Coca-Cola y otra serie de basuras.
Hoy los villancicos me tienen “hasta más arriba de la tusa” - esta es una expresión que utilizaba mucho mi padre. “Adeste Fideles”, me repatea hasta lo más profundo del hígado. Y cuando el cantico llega a esa parte que dice “Natum videte regen angelorun…”, me puedo convertir en asesino en serie. Sobre todo porque recuerdo que justamente en
ese verso yo intentaba sobresalir cuando era muchacho, cantando en un Coro que dirigía el profesor Del Canto [sic], quien me llamaba la atención en los ensayos cada vez: “¡Es un coro, Villagra, por favor, esto es un coro!”.
Sobresalir era también lo que le gustaba a mi amigo Verdugo de Dios, con sus disfraces. Dito, estudiaba en la Escuela de Artes y Oficios - luego Escuela Industrial -, aunque su destino inevitable una vez terminados sus estudios sería “picarle el poto al buey”. Sus padres poseían una hijuela de unas 60 hectáreas, y Dito era el único varón entre tres hermanas - ¡güena, la colorina pecosa!, de mi misma edad -, así es que mi amigo, una vez egresado, se jue pal campo. Pero lo salvó el tractor y la máquina trilladora que poseía su padre. Precisamente en una trilla de trigo lo encontré muchos años más tarde atendiendo su maquinaria. Andaba yo de vacaciones por aquellas lomas trigueras.
-Lo paso bien -, me dijo. Me la paso entre los fierros todo el año. En el verano arriendo el equipo, como tú veís. Güen trago, güena comía…
El Dito ya no se disfrazaba. Había instalado un taller en el pueblo. Era un hombre macizo de unos 34 años, un poco panzón, casado, una hija de 5 años.
-¿Oye, y qué es de tu hermana, la Gaby?, me refería a la pecosa. Y aunque yo en ese entonces ya estaba casado también, se lo pregunté con esos deseos que se quedan enredados en los recuerdos adolescentes.
-¿La Gaby…? -, dijo Dito, entre sorprendido e inquisitivo. Lo pensó un instante antes de responder: - Se fue pa Rancagua…, o sea, está en Rancagua… Creo…-. Me miró un instante: ¿Vos no sabís na?
-Saber qué…
-Señora Rosa, convídese un jarrito de vino pa compartirlo aquí con el amigo. “¡Mañu!”, le gritó a un cabro joven que estaba cerca del tractor, “estoy allí por si acaso”.
Fuimos a sentarnos debajo de un castaño y nos echamos un trago de tinto sin decirnos palabra. Miramos a la gente que trabajaba en la era lanzando las gavillas de trigo sobre la mesa de la máquina trilladora que separaba la paja del trigo. Varios campesinos cubrían parte de su rostro con pañuelos para evitar el polvo y la pelusa de la paja que iba formando el muelle.
-Así es pus…, habló Dito después de un rato mirando la trilla… A la Gaby le gusta disfrazarse…, lo hace todas las noches.
-¿No me digái que es actriz?
-¿Te acordái del Mario, el condiscípulo mío, el que me ayudó a hacer el disfraz del robot? ¿Te acordái?. Yo asentí:- Bueno, con ese huevón se fue pa Rancagua, o sea, pa las minas de El Teniente. ¡Ah, la güevá…!
Dito guardó silencio otra vez. Nos echamos otro trago, es decir, nos echamos otra caña, porque en el campo no se bebían tragos, sino vasos o cañas. Nada de mojarse los labios. Pencazo, mierda, al seco, y con estrujada del vaso en el suelo. Hecho esto, Dito reventó:
-¡Es puta, huevón…! Se metió a puta… O sea, baila en una casa de putas…, o bailaba, porque se fue a la mierda con el trago…
-¿Y quién te vino con ese cuento? –, instintivamente quise defender a la pecosa colorina. Una noche jugando a la tiña yo le había andado tocando las tetitas…
-¡Qué cuento, güevón!, si la juimos a buscar con mi hermana mayor, la Martita, ¿te acordái?, y mi cuñao… Nada, güevón. No hubo caso… Borracha estaba cuando la encontramos y borracha estaba cuando la dejamos. “¡Soy artista, güevones!”, nos gritaba, “¡Pregunten donde quieran aquí en Rancagua quién es la Rita Hayworth!”… ¡La Rita Hayworth…!
Se nos acabó el jarro de vino. En media hora nos habíamos zampado medio litro cada uno. Y figúrese, en una trilla de trigo hay mucho polvo. Así es que antes que nos levantáramos, llegó otro jarro de vino, esta vez acompañado de unos pedazos de carne y tortilla de rescoldo calientita. “Porqué no pasan paentro, on Dito”. Al tractorista y dueño de la trilladora hay que atenderlo como dios manda.
Caña tras caña, felizmente el tercio de la conversación fue derivando en recuerdos más gratos o divertidos. El Dito, “ya bien puestón”, recordó aquel año en que vestido de Viejo Pascuero [viejo de campo con saco al hombro], se encontró con Santa Claus en la Plaza de Armas de Chillán. Palabras van, palabras vienen “que qué tenís que vestirte así, güevón” y “que qué te importa a vos, pus güevón”. “Esas son güevás de gringo, güevón” “¡y qué te importa a vos pus, cochtumaire!”. Y ahí mismo se armó la rosca, dijo la mosca, combos van, combos vienen, entre el Viejo Pascuero y Santa Claus. Una imagen imborrable. Esa no la ha visto cualquiera, pus. Y de pronto, el grito de alerta: “¡Los pacos, ahí vienen los pacos!”
En fin… Oscurecía ya cuando dejé a mi amigo Verdugo de Dios durmiendo en el muelle de paja en donde nos habíamos tomado los últimos tragos de vino. Debo testimoniar que Verdugo de Dios dormía como un ángel.
Me paré como pude no sabiendo exactamente dónde estaba el suelo. Y así bamboleando miré un instante a mi amigo dormido. Filosofando, como todo borracho que se precie, le dije: “Me gustaba tu Viejo Pascuero, güevón… Ese viejo sí que era chileno, pus…, se ponía de acuerdo con On Jecho pa los regalos… No como el de ahora… ¡comerciante´e mierda…! Es un viejo agnóstico, ¿sabís?...”
En esas ocasiones, estimados lectores, se agradece tener un caballo baquiano que te permita dormir mientras el animal camina a paso cansino pa la querencia, sin exigirte otra cosa que tú poseas el equilibrio del borracho…
Nelson Villagra reside en Vaudreuil-Dorion. ¡DONDE LA VISTE....! Por Nelson Villagra Como Fortín Mapocho es leído internacionalmente me permito dirigirme hoy a los lectores extranjeros. Comienzo con una breve explicación sobre el título de esta crónica. “Dónde la viste…”, es una expresión perteneciente al léxico popular chileno digna de preservarse. Y que como varias otras locuciones locales, también ésta contiene un rico “sub-texto”.
Según el Tratado de las Buenas Costumbres, en su primera acepción, si un chileno le dice a otro compatriota “¡Dónde la viste…!”, estaría queriéndole decir: “Es tan evidente tu falacia artificiosamente disfrazada que tu historia me recuerda más bien la trama de una película que viste”.
El mismo Tratado admite una segunda acepción: “Percibo perfectamente que construyes una realidad falsa con la intención de inducirme a engaño”.
Y en su tercera acepción, el sub-texto de ¡Dónde la viste…!, es: “¿Creíh que soy güevón [a] que te voy a creer lah güeváh qu´ehtái hablando, ehcribiendo o mohtrándome?”
¿Me capta? De manera que luego de este mínimo técnico lingüístico para extranjeros, ya está usted en condiciones de utilizar con propiedad el dichoso criollismo aplicado a su realidad nacional y aún familiar si viene al caso. Claro que si traduce la expresión literalmente, al inglés por ejemplo, no tendrá mucha gracia: “Where did that came from…?” Tampoco en francés: “Où est-ce que tu l´a vu…?” En ambos casos le faltaría el contexto cultural que le otorga el sentido a la locución.
Aunque quizás si traduce el sub-texto de la tercera acepción al inglés se acercaría un poco a su realidad anglófona: “You´re a fucking idiot?” Seguramente usted hará una traducción más acertada. En todo caso, la gracia y riqueza idiomática del “Dónde la viste…” es que provoca una suerte de elipsis, el texto que se quiso decir no se completa, permanece subsumido.
Si usted es extranjero y quisiera expresar el tercer sub-texto, le recomiendo que aprenda a decir “Dónde la viste”. Le facilitaría enormemente la dificultad fonética. Es más fácil decir “Dónde la viste” que “¿Creíh que soy güevón [a] que te voy a creer lah güeváh qu´ehtái hablando, ehcribiendo o mohtrándome?”
¿Me entiende? Aprendiendo a decir solamente “Dónde la viste…”, el resto queda como un secreto suyo, como un código que solamente usted maneja, como el Código Da Vinci.
Conozco una señora sueca casada con chileno – ella está en un curso avanzado de “lo chilensis” - quien cada vez que el marido llega a las 4 de la madrugada quejándose del exceso de trabajo, ella le aplica el “Dónde la viste…” ¿Cuál cree usted que será el sub-texto de la señora sueca?
Ante los hombres y mujeres con vocación de servicio público – léase políticos -, la mencionada expresión folklórica es sumamente beneficiosa, pensarla o decirla. Si la piensa, puede aplicarle libremente cualquiera de las tres acepciones. Si la dice, según el grado de confianza o de patudez suya, puede modificarla levemente: “¡Dónde la vio, jefe…!”, con variaciones de “jefecito”, “patrón”, “diputado”, etc. Y usted solamente sabría el sub-texto que rondaría por su cabeza.
Ahora bien, si usted alcanzara un nivel avanzado de la onda chilensis, tal como la señora sueca, entonces podría agregar después de “Dónde la viste…”: “¡Cuéntame una de cowboy ahora, pus!” Y si desea superar a la señora sueca, en el caso de un marido similar, le puede decir: “¿Dónde la vio, mi amor…?”, con variaciones de “cuchito”, “gordito”, etc. ¿Estamos?
Claro, tengo que advertirle que entre chilenos, al calor de un asado y unos cuantos tintolios y su piscola de bajativo, estos compatriotas suelen irse al chancho [vous excuserez, monsieur l´étranger, les expressions vernaculaires], y derechamente en esas ocasiones dicen: “¡Ahónde la vihte, güevón…!” [ dicho por hombre o mujer ]. También emplean “¡Ahónde la vihte, caurita…!”, aunque sea la señora, porque en este caso lo importante es que la “cabrita” lleva un tinte peyorativo que intenta disminuir la autoridad de la dama y su argumentación.
Es muy jodido esto de la lingüística y la semántica criollas. Todos los pueblos tienen su hablar vernáculo, y más de alguna vez nos habrán mentado la madre en chino, polaco, y aun en lengua hispana. Toda lengua como usted sabe crea su lenguaje, que se expresa no solamente en la palabra sino en la ocasión que aquélla se dice, en el acento o la intención con que se dice ésto o lo otro. Si usted es hábil para interpretar el contexto y el sub-texto de lo que se dice o hace, tiene grandes posibilidades que no lo [a] pasen por la cola del pavo, incluso en su propia casa.
Por ejemplo muchos de ustedes habrán visto a Juan Carlos - Rey de España -, decirle al Presidente de Venezuela Hugo Chávez, durante la XVII Cumbre Iberoamericana realizada en Santiago de Chile recientemente: “¡Por qué no te callas!”, mientras Chávez hablaba con Zapatero, el Presidente de España.
¡Tiene narices! “¡Por qué no te callas!” Dicho en el mismo tono que le hablaron los Conquistadores y Colonizadores peninsulares a los pueblos originarios y criollos pobres. Evidentemente se equivocó de tiempo, lugar y personaje este Juan Carlos Borbón. ¿Se da cuenta de lo importante que es el sub-texto?
Y mayor relieve cobra el sub-texto de la situación mencionada porque se le manda callar a la verdad, a la verdad que está diciendo Chávez: denunciando a un golpista –con disfraz de democrático -, cómplice además de varias oscuras causas internacionales.
¿Y qué me dice de ese otro personaje que suele hacer declaraciones desde la Cada Blanca en Washington? Pretende ser el adalid de la libertad y la justicia. A Bush, todos los sondeos, nacionales e internacionales le aplican el “Dónde la viste…”, refiriéndose obviamente al tercer sub-texto. Solamente que los sondeos estadísticos utilizan el eufemismo de los porcentajes porque desconocen nuestra criolla expresión.
Cuando Harper, el Primer Ministro de Canadá nos dice que las FFAA canadienses están en Afganistán ayudando a reconstruir la democracia - debido a la influencia de la inmigración chilena -, se escucha de Este a Oeste, desde Québec hasta Vancouver un sonoro “¡Dónde la viste…!”, utilizando las tres acepciones, acentuando una u otra de acuerdo al emputecimiento que nos cause la hipocresía.
Cuando los militares en Chile, con la anuencia del gobierno de turno, declararon que “nunca más”, el 70% de los chilenos pensaron “¡Dónde la viste…!”, además de parar el dedo anular.
Porque lo interesante de este giro idiomático, señor [a] extranjero [a], es que en cierta medida la locución tiene una cualidad terapéutica: se puede pensar, pero no decirla. De esta manera es una descarga interior que evita la agudización del stress. Altamente recomendable por ejemplo mientras se ven los noticieros de TV en el momento en que dan a conocer las estadísticas del Gobierno según las cuales usted vive en el Paraíso.
Debo confesarle sin embargo, señor [a] lector [a] extranjero [a], que a la larga no resulta saludable pensar a cada instante “Dónde la viste…”, expresión tan llena de escepticismo. El desencanto, como usted sabe, si no se organiza y encauza, sólo provoca deterioro moral – la delincuencia ya no es asunto exclusivo de los delincuentes -, y en el mejor de los casos, el desencanto provoca llamaradas de paja arbitrarias que se consumen en el acto mismo.
Lamentablemente en todos los puntos de este globo azul vivimos el enervamiento diario a propósito de la manipulación mental que intentan quienes tienen la sartén por el mango. Todos los días pretenden “contarnos la película”, como el marido a su señora sueca.
Los gobiernos, los poderes del Estado, los desacreditados servidores públicos; la corrupción disfrazada de funcionarios, asesores, operadores, etc.; diversos organismos nacionales e internacionales llenos de retórica inútil; instituciones deslegitimadas que hasta ayer eran reserva moral, junto a otras que eran refugio de esperanza, etc., etc., todos y todas, son tan incapaces hoy en día de conjuntar sus palabras con sus hechos, que nos obligan a resistir refugiándonos por el momento en el “¡DÓNDE LA VISTE…!”
¿Se darán cuenta las autoridades pertinentes que dicho refugio sin embargo es una bomba de tiempo en diversos países del mundo, incluido Chile?
Nelson Villagra reside en Vaudreuil-Dorion. Canadá RESUMEN CURRICULUM VITAE :
Nelson Villagra, actor, tiene 57 años de experiencia artística.
-Ha trabajado en 38 films;
-60 obras teatrales;
-Profesor de Actuación;
-ha escrito 2 obras de teatro [estrenadas];
-y ha escrito 3 guiones de cine;
-ha dirigido 7 puestas en escena,
-además ha actuado en diversos teleteatros, telefilms y algunas teleseries.
-7 de los films en los cuales Villagra ha tenido actuación estelar han sido nominadas para participar en competencia oficial de Festivales internacionales de cine:
-“Tres Tristes Tigres” de Raúl Ruiz [Premio Ópera Prima, Locarno,1969]
-“El Chacal de Nahueltoro” de Miguel Littin [Berlín, 1970, crisis: premios desiertos]
-“La Tierra Prometida” de Miguel Littin [Premio A la Mejor Película, Karlovy Vary, 1975]
-“Prisioneros Desaparecidos”de Sergio Castilla [Premio Mejor Actuación Masculina, San Sebastián, 1979]
-“La Última Cena” [Premio Mejor Película y Mejor Actuación Masculina, Biarritz, 1979]
-“El Recurso del Método” [Cannes, 1983]
-Amnesia [Premio Mejor Actuación Masculina de Soporte, 1993]
Villagra ha obtenido varios premios y distinciones nacionales e internacionales a lo largo de su carrera. Entre otros:
-2004, « PREMIO MUNICIPAL DE ARTE », otorgado por la Ilustre Municipalidad de Santiago, Chile.
-2003, “PREMIO MUNICIPAL DE ARTE”, Ilustre Municipalidad de Chillán, Chile.
-2000, GALVANO EL DÍA DEL CINE, POR SU APORTE AL CINE CHILENO
-2002, « MEJOR ACTOR DEL PRIMER SIGLO DEL CINE CHILENO», por los films : ¨Tres Tristes Tigres¨ de Raúl Ruiz y ¨El Chacal de Nahueltoro¨ de Miguel Littin. [Según encuesta entre sus pares hecha por el diario La Tercera].
-1999, GALVANO OTORGADO POR LA ILUSTRE MUNICIPALDAD DE VIÑA DEL MAR EN EL MARCO DEL FESTIVAL DE CINE POR SU APORTE AL CINE NACIONAL.
-1999, PREMIO NACIONAL DEL CÍRCULO DE CRÍTICOS DE ARTE DE CHILE « DISTINCIÓN ESPECIAL » : por su interpretación en «Viernes », del autor belga Hugo Klaus.
-1993, PREMIO, “POR LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA DE SOPORTE ”. FILM: “AMNESIA”, de Gonzalo Justiniano. [Personaje: Capitán Mandiola] Festival Internacional de Cine de DAMASCO, SIRIA.
-1992, PLACA EN HOMENAJE AL APORTE AL CINE, otorgado por el Festival de Cine de Viña del Mar, Chile.
-1979, PREMIO, “POR LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA ”. Film: “Prisioneros Desaparecidos”, de Sergio Castilla, coprodución sueco-cubana. [Personaje: El Jefe] Festival Internacional de Cine de SAN SEBASTIÁN.
-1978, PREMIO, “POR LA MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA”. Film: “La Última Cena”, de Gutiérrez Alea, Cuba. [Personaje: El Conde] Festival Internacional de Cine de BIARRITZ.
-1967, « PREMIO HEIREMANS, POR LA LABOR ARTÍSTICA DEL AÑO », Chile.
-1963. « PREMIO NACIONAL DEL CÍRCULO DE CRÍTICOS DE ARTE, POR LA LABOR ARTÍSTICA DEL AÑO », Chile.
Montréal, 2005 neviga@gmail.com