NICOLASEres, el caudal de mi alegría,soberano sin medida de mi risapilar fundamental de la esperanza,sangre de mi sangre que se viertehierofante en mis pupilas.Eres., Gigante entre gigantes en bondadtierra llana, mar, ventisca,abismo silencioso.Plenitud., en la quieta mansedumbre de tu alma.Eres., montaña sin frontera,torrente caudaloso cuando amas, álamo siniestro en el bosque de tus miedos.¡ ...
NICOLASEres, el caudal de mi alegría,
soberano sin medida de mi risa
pilar fundamental de la esperanza,
sangre de mi sangre que se vierte
hierofante en mis pupilas.
Eres.,
Gigante entre gigantes en bondad
tierra llana,
mar, ventisca,
abismo silencioso.
Plenitud.,
en la quieta mansedumbre de tu alma.
Eres.,
montaña sin frontera,
torrente caudaloso cuando amas,
álamo siniestro en el bosque de tus miedos.
¡Hijo mío!, eres hombre de inmensa tronadura
uno de los Dioses de mi vientre,
roca perpetua en mis abismos.
¡Como ardía!La noche levántose
de mi lecho
tan desnuda,
blanca,
¡Por Dios, tan pura.!
¡Y despertose mi esperanza
exaltada!,
queriendo ser luz,
ser luz más que vida.
[Y viene en sueño,
y viene vivo
el recuerdo de otras vidas.]
Hace tanto.
yo en la tierra con mi alma
mas otra cara la cubría,
y otros ojos, no los míos,
albergaban silenciosos
¡tantas vidas!
Impida, clara y fuerte
mi alma en humilde quietud
por Dios.,
¡Como ardía!
El ave y el pétalo. Tendido en la flor, el pétalo duerme,
espera impaciente al trino y al ave
que en vuelo cansino, traerá dulzor.
Presiente su alma de pétalo inquieto,
que aquel picoteo de pájaro níveo,
despertará en él la vida, que sabe perdida
y que antaño anidara., en su alma de flor.
¡Y llegó en canto el día.!,
en que el pájaro erguido
vestido en plumaje de cortejo nupcial,
con su pico altivo, su tez de enigma,
y el pecho inflamado rebosando pasión,
desposaría al pétalo, que en inocente espera
se prepara casto a cambiar de color.
[Sabía él., que con su toque de fuego
sembraría al pétalo aún dormido
en cuna y fulgor, una luz tan ígnea,
una fuerza nueva, un clamar de cielos,
que podría., de pétalo dormido,
convertirlo en flor.
Y danzaba él, con su pico inflamado
de luz y dulzor. Caminaba erguido,
en silenciosa fiesta, y el pétalo intacto,
inflamado de rojo, con los ojos ardiendo.,
esperaba en la flor.
¡Oh Dios que hermosura! clamaba el petalo,
asombrado y todavía puro, al ave fecunda
que en plumaje de gala y danza sagrada,
sembraba altivo a su amante inocente,
dejando una mancha, testigo mudo,
de esa mágica unión.
Y gorjea el ave., y alumbra la flor,
y canta el silencio y duerme Dios.
Al universo en cuna le crecieron brillantes
unos dedos de plata y en su frente ofrece,
una nueva flor.
biografia:
Patricia Gómez, Chilena, madre de dos hijos varones de 20 y 19 años, escritora por necesidad, nunca le interesó participar en concursos ni enviar libros a editoriales hasta el año 2006 en que participo en su primera antología, ahora prepara dos libros que espera salgan a la luz el primer semestre del 2008. Viene llegando de participar en el XV encuentro de Mujeres Poetas en País de las Nubes que se lleva a cabo una vez al año en México, de ahí, su segunda antología. Sus letras quieren ser representativas de la voz femenina, de aquella mujer real, que sufre, ama, vive..., que alimenta a sus hijos con un sueldo escaso, que lucha por una sobrevivencia llevadera. Espera llevar a cabo esto que se ha propuesto con una voz clara, sólo Dios sabe si lo logrará, pero al menos, mientras camina hará el esfuerzo.
pgomez9@gmail.com