RECADO PARA CRISTOJesucristo:es necesario, imprescindible,urgentísimo que vuelvas.La tierra que hace veinte siglosconociste, no ha cambiado.Persiste la injusticia, el dolorel desencanto.El hombre se ha prostituido,vende su alma, su concienciasu ideal y hasta su vida.Hay millones de niños sin escuela,muchas madres hambrientasde cariño y de justicia.El aire se ha vuelto irrespirable.Los campos no ...
RECADO PARA CRISTOJesucristo:
es necesario, imprescindible,
urgentísimo que vuelvas.
La tierra que hace veinte siglos
conociste, no ha cambiado.
Persiste la injusticia, el dolor
el desencanto.
El hombre se ha prostituido,
vende su alma, su conciencia
su ideal y hasta su vida.
Hay millones de niños sin escuela,
muchas madres hambrientas
de cariño y de justicia.
El aire se ha vuelto irrespirable.
Los campos no alimentan:
envenenan.
La mente de los jóvenes
partida en dos mitades:
¡por la droga y la ignorancia!
El gringo descubrió
que en América Latina
se venden la sangre,
los hijos y el trabajo.
La miseria es oprobio
en la espalda enflaquecida de los indios,
el negro, sigue negro,
esclavo como siempre.
La libertad está entre rejas,
de moda la agresión.
La vida es un insulto
en manos de aborteras.
Yo no creo, Jesucristo
que regreses.
¡No puedes!
Diariamente te asesinan
en los estómagos vacíos de mi pueblo.
Te desangran en la guerra del Irak,
Te amordazan la conciencia
en India y Paquistán.
Hemos olvidado que hace tiempo
tu dijiste:
'Amad a tus hermanos'
Hoy se hiere, se mata,
se roba, se esclaviza.
El hombre lucha contra el hombre.
¿Quién dijo que el amor es lo primero?
La ciencia busca
perfeccionar la guerra,
se inventan los misiles,
mejores anticonceptivos
y se archiva la paz.
¿Y tu Jesús vendrás?
¿para qué?
Está sucio el mundo.
¡Y seguirá igual!
OTOÑOAl son de las hojas de la acacia desnuda,
danza el viento en el patio, esta tarde de octubre.
Revuela la fronda, el remolino galante
de algún vals escapado de ' Los bosques de Viena'.
Lívido el sol, besa una nube, que discreta pasa
por el cielo amarillo, de este suelo boreal y lejano.
Va la gente de prisa, encogida, triste.
Con esta misma tristeza que aovilla mi vida.
¿Qué será de aquel? Pasó el tiempo entre su ser y el mío,
entre su paraíso y mi congoja; no hubo espacio
para sembrar quimeras, en esa vieja historia
tenazmente irisada de lloviznas.
¿Será su vida como esta calle vacía?
¿Será su cuerpo un jardín congelado?
Mi pobre corazón naufragó como esta hoja,
Como esta nave quieta, como esta ola, que en la rada
inventó silencios bajo el sol helado.
En esta hora, inexisto. Como un fantasma,
con la ventana abierta solo espero:
Un navío dorado para mí oceánico
y tenaz desamparo.
Y sola, en esta tarde, ensaya el corazón
un ballet de cristal sobre la fronda.
En la cal marchita de esta tarde anciana,
Anciana, desmayada, yerta, y fría.
Nueva York, 1996NADAAnestesiados de dolor los sentimientos
Ya no amo nada, nada en la vida
Me conmueve. Soy un camino solitario,
Bañado de ceniza, que el viento de la tarde azota.
Mis ideas, dos luciérnagas muertas,
En el horizonte de mi carne gimen.
Soy un barco encallado en diarios viejos,
Nostalgia de mandarinas sobre lápidas flotantes,
Estación de copos grises,
Lejos, tan lejos de mis dulces sueños.
Morirán uno a uno mis años
En la transparencia del frío.
Nostalgias y paisajes,
Dormirán de lunes a domingo.
Y mis locas obsesiones, las penurias mías
Serán más mías con el ritmo lento de mi carne.
Al fin, el fardo de algas y silencios,
Éste negro volumen que atormenta,
Será lastre de mareas más profundas.
¿Y los sueños? ¡Oh, los sueños!
Velos sobre los hombros de los días
Bohemios guarismos tras un fuego fatuo.
Noble dolor de aguardar cándidamente,
Con los brazos tendidos sobre el viento,
La vieja lámpara de aquel buhonero.
Que no llega, no llega.
Y si llega, jamás será mía.
Miami junio del 2003.18:30El sol es un poema de colores
Sobre los minúsculos espejos de la arena.
El mar lame las últimas pisadas de la tarde.
Playa, soledad, silencio.
Cierran las palmeras sus pestañas tropicales.
Una rueda de caracoles diminutos
Juguetea sobre la sílice húmeda.
Playa, calma, lasitud.
Levedad de alas y gaviotas,
Transeúntes imágenes que columpian
En esta hora lila, los bostezos del día.
Murmullo salobre, olas rompiendo la brisa.
Resaca de amores, dolencias, distancias.
Igual que mi vida, se deshoja lento, el ocaso.
Tonsupa Esmeraldas
Agosto del 2007DELIRIOVino, hoy de refilón, nerviosamente
una corola de trinos
a tocar una sonata de silencios
sobre las uñas de mi insomnio.
Mientras el espejo devuelve
mi gemela imagen, esa desconocida
invención de mi misma,
asumo que soy una teoría misteriosa
del naufragio inevitable
de un loco viaje inexistente.
Mis moléculas, filamentos de astros,
génesis de espumas, peces de colores,
juegan un ajedrez de música
vegetal, zoológica, mineral
muy corazón adentro.
Y yo, agazapadamente,
tripulando un barco de papel,
constante viajera inconsolable,
con esta llovizna que me sube a la garganta,
despeino un rataplán de sones
en el lomo de un pobre dinosaurio
que de puro paranoico
se quedó rondando mi necia soledad...
LA CULPAQuizá la culpa fue, de mi destino marinero,
De mis oleajes sabor de retorno y despedida,
De mi frágil arena al filo desnudo de la rada.
Posiblemente, la culpa fue de esta
Vehemencia dilapidada en una caja de sardinas.
Cadenas azuladas sujetando mi codicia de amor,
Tu desdén de páramo sobre mis cálidas palmeras.
Cantándome a la flor de mi oído
La niebla triste de tu monotonía.
Acaso, la culpa fue de esta, mi utopía de amor,
O de tus palabras huecas ancladas
Al malecón del desencanto.
De esta mi manía de construir puertos
En jeroglíficos virtuales.
Tal vez la culpa fue de esa flor
Amanecida en la mitad de tu pecho
Tardíamente, sin perfume ni quimera,
Haciendo de mi vida un lunes eterno.
Adiós, No vuelvo. Entierro mi silencio
En el fondo de una estrella
Y la regalo al mar.
No vuelvo. Adiós a tus ojos que amé tanto.
Fue culpa de los dos, sin duda, y
De la descarada ficción de aquella golondrina
Que piloteaba indeleble el aerolito
Que se llevó de mi vida los domingos.
Y cuando solo seas un recuerdo
O una fotografía,
O quizá esa lejana tarde, de enmascarada prisa
En que murieron mis sueños,
Yo cultivaré geranios, aquellos que te gustaban tanto...
Con esta nostalgia loca, hiriéndome
El alma con su arpón de fuego.
Para hundirme irremediablemente,
En la arena movediza de todos los días
biografia:
LYA NARANJO. Quito, Ecuador 1948.Doctora en Lengua Española y Literatura, Master en Educación Universitaria.Maestra y poeta, ha logrado en los dos campos distinciones nacionales e internacionales.
Ha recibido vàrios premios literarios:
- Premio 'Platero 95' Poesía.Libro español de las NN.UU. Ginebra-Suiza.
- Premio Nacional de Poesía 'Gabriela Mistral'
- Primer Premio 'Poesía Inédita' Distrito Metropolitano de Quito.
- Premio 'La soberanía Ecuatoriana y la Paz'
- Primer Premio 'Manuela Cañizares' Quito.
- Premio 'C.I.E.P.E' Quito.
Ha participado en Congresos nacionales e internacionales de Literatura; Encuentros Internacionales de Poetas:
'En la Mitad del Mundo' Quito, 'En el País de las Nubes' Méjico.
Autora de los poemarios:
- 'Poema de la Soledad'[Canto a Nueva York]
- 'Tiempo de Colores'
- 'Luzombra'
LetrasLya@gmail.com