ELLAElla después de mucho buscar,tomó la decisión de armar con pedazos sueltosun hombre que vibrara adecuado...Ella robó, descaradamente, la boca De un señor bajito qué alguna vez se acobardóAl encontrarse solo en un hospitalY robó, utilizando cuentos fantásticosun par de ojos a cierto caballeroque a veces parecía mujery otras v ...
ELLA
Ella después de mucho buscar, tomó la decisión de armar con pedazos sueltos un hombre que vibrara adecuado... Ella robó, descaradamente, la boca De un señor bajito qué alguna vez se acobardó Al encontrarse solo en un hospital Y robó, utilizando cuentos fantásticos un par de ojos a cierto caballero que a veces parecía mujer y otras veces parecía una liebre... a un cantante callejero le robó los brazos y a un actor novato las lágrimas que por ignorancia desperdiciaba las piernas se las robó a un señor muy blanco, de pelo ondulado que acostumbraba golpear a su mujer. Unos cuantos meses, se paseó por las calles con su hombre inventado. Unas cuantas calles alcanzó a caminar, sin desmayar en los cruces... Unas cuantas noches pudo dormir despejada sin que se le trizara la cáscara. Hasta la mañana en que nada quedó Del hombre hecho de retazos. Cada parte volvió a su lugar de origen sin ninguna explicación... Ella caminó largas horas, encontrándose con hombres con los que de alguna u otra forma había dormido. Se dio cuenta que había sido de absolutamente todos. Grandes bofetadas le llegaron desde la radio, el diario y la televisión. Sin pensarlo dos veces corrió al teléfono y se precipitó al vacío...
ENTONCES LOS POETAS GUARDAN SILENCIO
Para Jorge Díaz
Entonces los poetas guardan silencio. Algunos se endurecen como nueces otros se descascaran, se caen a pedazos se vuelven corteza de árbol o frágiles hojas amarillas que se entregan al viento en caída libre como Lira se van de golpe como los De Rokha o bajan los ojos como Jorge Cáceres. Después de bracear en la nostalgia Y acomodarse las entrañas con las manos los poetas guardan silencio. Se quedan mirando fijo la vitrina del café el espejo del baño la ventana triste de la cocina. Y aunque parecen muertos, no lo están. Es sólo el frío del invierno de los poetas. Cuando las monedas Pierden la importancia que nunca tuvieron Y el tiempo pierde la medida que no fue jamás compartida Ni comprendida Ni trascendente Cuando se cruzan todos los puentes del desafío y queda claro que el desafío era el movimiento que antes y después de todo no había nada que sólo la mirada queda el instante queda y que el registro de ese instante puede ahora mismo ir cayendo. Cuando se corta el cordón Y la palabra se vuelve invisible Y se anida en algún rincón del cuerpo, en la cicatriz de algún hueso, en el espacio que separa los dedos. Entonces, los poetas guardan silencio.
LOS HIJOS DE LA DERROTA Para Rodrigo Lira
Esto Qué entra por los ojos Y llega directo a la sangre Esto que no conoce La dimensión de los instantes. Qué solo cae Como los rayos Como los cortes de un sable Esto Qué no avisa Qué no da tiempo a preparse Qué es la mala maniobra De un conductor borracho Que no vio la luz del semáforo Mientras tu cruzabas Silbando tu tema preferido. O pensando en qué harías mañana. Esto Intravenoso Violento Que arremete Que despierta a saltos Y temblores Que pone la piel de gallina Esto Que quita el aire Y que se presenta como un espectro En la mitad de un sueño inocente. Esto Que me recorre y te recorre Y que entra por los ojos Y viaja directo a las venas Como un trago fuerte O un pinchazo de heroína Esto Como un laberinto sin salida Que recuerda los bordes y las orillas Y ese equilibrio tan relativo Estos golpes contra murallas Que nada sienten Ni saben ni escuchan Que de nada sirven. Esto y los gritos Que se pierden en los túneles Serpenteantes de la historia. Esos continuos movimientos de tus pies Y los puños cerrados Como si fueras a caer desde un décimo piso Ese minuto cabrón en que nadie está. Y nada sirve Y nada nos salva Esto qué es mío y tuyo y de todos. Todos estos pasajes con sus paisajes Son los hijos de la derrota.
biografia:
Marcela Muñoz Molina.Nacida en Puerto Natales, en 1966.Publicó \'Angeles y Limousinas\' en 1989 . En 1994, \'El salvavidas lleva mi nombre\'.En el año 2001, \'Poemas para no Matar\' y próximamente, publicará el libro \'Y casi todo se estrelló contra la vida corriente\', todos de poesía.