Miguel Ángel Chinchilla Amaya
Forma parte del grupo de escritores salvadoreños que surge a finales de 1970; escritor de la generación zacate como él mismo la denomina, generación espontánea conformada por aquellos jóvenes literatos que merecieron sus primeros reconocimientos en los juegos florales convocados por la casa de la cultura de Zacatecoluca.
Chinchilla escribe poesía, cuento, fábula, novela y a veces periodismo literario. Es el único escritor de su generación que hasta el momento ha sido galardonado y publicado en todos los géneros literarios. Chinchilla ha obtenido premios por su obra, tanto a nivel nacional como internacional.
En producción radiofónica, recientemente produjo la mayor antología de la cuentística salvadoreña en lenguaje radiofónico, desde Francisco Gavidia hasta Ricardo Lindo; casi cuarenta cuentos de autores salvadoreños, dramatizados, con efectos, música y grabados en disco compacto. Asimismo ha producido radionovelas con obras de
autores salvadoreños como Salarrué, Manlio Argueta y David Escobar Galindo; además de haber adaptado clásicos universales como Don Quijote de la Mancha y cuentos de Bocaccio y Alejo Carpentier, entre otros. Estas producciones han sido difundidas a través de Radio YSUCA.
CINCO SONETOS
PARA EL CRISTO NEGRO
EK KAMPULÁ
Estaba entonces la nube pensando
Cuándo llegarían sus primas y hermanas
Para provocar una buena tormenta
Para refrescar el calor que atormenta.
Por temor a Ek Kampulà no llegaban
Negro de la noche negra que impedía
El paso de aquellas nubes migrantes
Un chubasco de seguro bueno sería.
Permite Ek Kampula sembrar la semilla
Y el paso del caminante hacia Copán
Oh negrura del dios negro déjanos pasar.
Tampoco Ek Kampulà era un dios necio
Mucho menos de misericordia estrecho
Simplemente cumplía con la ley natural.
PAYAQUÌ
Era Payaquí de los chortis el gran reino
Reino donde Topilzin blandía su cetro
Nuestro Señor Uno Caña jefe de jefes
Hombre de poder, sabiduría y esfuerzo.
Huey Tlato en el cruce del trifinio
Donde se erguía el bosque encantado
A orillas del Güija siempre tan calmado
Y las pelotas surgiendo de los artesanos.
Tachti o Poktapok el hule sagrado
Recuerdo del padre de los brujitos mayas
Así disfrutaba el Señor Uno Caña.
Al oriente Copán donde el día soleado nacía
Al occidente Mictlán donde la sombra surgía
Y en Izabal, Quirigua, donde la piedra crecía.
QUIRIO
Entre Ek Kampulà e Yzquipulâ
Corre un río de sangre oscura
Y bermeja como en Tlapallan donde llegó
Quetzalcoat a convertirse en estrella.
A mediados del Siglo Dieciséis
Juan Pérez Dardón fundó la villa
A costa de mil braceros con grilletes
Que sobre Santiago nada sabían.
Y como Ek Kampulà era de piel oscura
Gran idea se le ocurrió al señor cura
Esculpir un Cristo Negro milagroso.
A Quirio Cataño portugués de nacimiento
Encomendaron el divino encargo
Tallar el cristo oscuro como un misterio
URACO
Tomó Cataño por modelo a Uraco
Un fraile forajido que vivía en pecado
En Jutiapa por blasfemo crucificado
Según Sagatara era ruin y bellaco.
Oh sangre impía del mestizaje
Do se mezcla lo malo y lo bueno
También lo virtuoso con lo obsceno
Todo cabe pues en este menaje.
Y a fuerza de predicas y aciales
Ek kampulà se vino mezclando
Con la nueva imagen del Cristo Negro.
Tu fe y devoción te valgan hermano
Y no te hagas piedra como los compadres
Conserva la memoria de antiguos anales.
OMERÍA
La gente siempre va caminando
En romería cantando y rezando
Por fe en la fe del Cristo Negro
Señor de Ek Kampulá te suplicamos.
Mi abuela que iba en carreta
Contaba leyendas de la romería
De gente opulenta que fe no tenía
Viajar de turista era su meta.
Los mexicanos veneran a Tonantzin
Los peruanos al Cristo de los Temblores
Y en Chiquimula al Señor de Esquipulas.
En tiempos aviesos hubo una replica
Del Cristo Negro para fines canallas
La fe sin embargo se mantuvo épica.
Miguel Ángel Chinchilla Amaya
Cuscatania
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