Absolutamente cortinasa Pink FloydCuando la soledades como caer por el brocal de un pozohúmedo, oscuro, sin orillas ni contornos,sin puntos de referencia desde donde pueda tomarse conciencia de la existencia de uno mismo,porque uno mismono es más que un vértigo de situaciones límitesque eliminan todo viso de realidad,todo parámetro de locurao cualquier intento elucubrado de suicidio.Cuando la ...
Absolutamente cortinasa Pink FloydCuando la soledad
es como caer por el brocal de un pozo
húmedo, oscuro, sin orillas ni contornos,
sin puntos de referencia desde donde pueda
tomarse conciencia de la existencia de uno mismo,
porque uno mismo
no es más que un vértigo de situaciones límites
que eliminan todo viso de realidad,
todo parámetro de locura
o cualquier intento elucubrado de suicidio.
Cuando la realidad
toca el filo de la poesía
en su transgresión de tiempos y de espacios,
en su desesperanzada migración a los pantanos
que no son ni más ni menos que los que se pisan
de este lado del espejo.
Cuando las pausas,
los silencios,
son campanas sordas
que tañen en la profundidad de mares oscuros,
espesos y aceitosos,
apestosos de peces ciegos que gritan
sin emitir sonido alguno pero
con la boca abierta como queriendo abarcarlo todo,
todo lo que existe en las profundidades
de las que ningún humano conoce la clave
para destrabar sus cerrojos,
aunque mantenga la ilusión de furtivo
visitante oculto de lo no visto.
Cuando se habla de esperanza a manos llenas
y se riegan los campos con alquitrán,
se inyectan con hormonas los maniquíes,
se plastifican los gestos, las acciones,
se previene cada paso no dado aún
tirando la dentellada sobre el bocado
ni siquiera pensado todavía.
Cuando todo está destruido
y no quedan en pie raíces ni cimientos,
pero hay monstruos que se relamen
porque han sobrado unos despojos,
las últimas gotas para el vampiro.
Cuando el apocalipsis ha obtenido su clímax
siempre
siempre hay un espejo que se empaña
siempre hay un vidrio que se cubre de vapores
y deja nuestro rostro solo
abandonado
incapaz de mirarse a sí mismo
incapaz de reconocerse en los rostros cotidianos.
Reynaldo UribeEn mi andar de soñador comprendí mi mal de vidaAndar
con la memoria a cuestas
refugiarme
sólo
en la estación que vendrá,
esa
que ya no recibe
ni despide trenes.
Buscar el amor
que siempre
parece cerca,
esconderme de la muerte
agazapada en mi sombra,
querer asir la vida
que inevitablemente
está en la línea de horizonte.
Habitar casas
como hoteles,
oler flores
del mantel y las cortinas
ver de las valijas
[como del vaso de vino]
la mitad llena
o la mitad vacía.
Reynaldo UribeBúsquedaBusca, hijo, busca,
como alguna vez lo hicieran los antiguos.
Busca en tu niñez o la saga de tus sueños
entre las ruinas de la ciudad fantasma
en el aliento de desiertos y torrentes
o en el eco de tus pasos. Busca
en laberintos o en sagrarios
en la pátina de los escudos
en aquellas profecías en la música de los pastores
en los cráneos de los traidores lastimando
la luz con su reflejo. Busca
en olvidadas catacumbas en el rastro
de los cuervos cuando vuelan
en las sagradas escrituras en el sendero
del sol sobre el mar en el ocaso.
Busca
en las palabras que quedaron adheridas
al silencio o en aquéllas fecundadas
por aves y peces y abejas destiladas por fin
en el desvelo. Busca hijo
entre las piedras en la huella del viento
en la sombra que alguien olvida cuando pasa
en los caminos sin origen ni destino.
Busca, hijo,
busca.
Reynaldo Uribebiografia:
Reynaldo Uribe Nació en Pergamino [Pcia. de Buenos Aires, Argentina] en 1951, y reside en Rosario desde 1970.
Arquitecto, poeta.
Fue becario del Fondo Nacional de las Artes, y se ha desempeñado en la actividad cultural tanto en el ámbito oficial como privado: Delegado en la Provincia de Santa Fe del PRONDEC, Programa Nacional de Democratización de la Cultura, dependiente de Presidencia de la Nación, por contrato con PNUD [Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo], Director del Centro Cultural Bernardino Rivadavia de la Municipalidad de Rosario [1989-1993], Presidente de S.A.D.E., Sociedad Argentina de Escritores, Seccional Rosario [1993-1998], director de las revistas Casa Tomada y, actualmente, Juglaría, revista latinoamericana para las artes y las letras, fundada en 1979.
Publicó los siguientes libros de poesía, en forma individual:
La cuna de tu sombra [1980]
Resistencia [1983 y 1988]
Rito de la ausencia [1984 y 1995]
De espejos, poemas y suicidios [1989 y 1992]
Quién conspira [1993]
Ciudad sin sueño [1996]
Riberas del exilio [2000]
Palabras para Silvia [2001]
Poemas de amor en blanco y negro [2003]
Casa de vidrio [2003]
Juegos de la memoria [2005]
La elegidos [2007]
De los laberintos no se sale por arriba [2007]
Con otros autores:
Poemas por el hombre [Edic. Juglaría]
Poemas por América [Edic. Juglaría]
Palabras y silencios [Edic. La Ventana]
Fue autor de los fascículos:
-El tren
-Personajes del siglo XX
Ambos para la colección 'Historias de nuestra región', aparecidos en el diario La Capital de Rosario.
Página web del autor:
www.reynaldouribe.com.ar
www.edicionesjuglaria.com.ar
Correo electrónico:
juglaria@hotmail.com
todopoesia@gmail.com
reynaldouribe@arnet.com.ar
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