OLVIDOHe olvidado el color de tu cuerpolas niñas de tus ojosel perfume de azaharesy tus abismosHe buscado las dulces cartasque me escribías;quise abrazar algún recuerdosentir de nuevo algún cariñoMiré las flores dibujadas en el cuadernoahora sin color ni contornoSe me ha olvidado tu cuerpoy tus cariciasSe desvanece en el aire tu faz angelicalla sonrisa que hechizaba la nochelos labios que be ...
OLVIDOHe olvidado el color de tu cuerpo
las niñas de tus ojos
el perfume de azahares
y tus abismos
He buscado las dulces cartas
que me escribías;
quise abrazar algún recuerdo
sentir de nuevo algún cariño
Miré las flores dibujadas en el cuaderno
ahora sin color ni contorno
Se me ha olvidado tu cuerpo
y tus caricias
Se desvanece en el aire tu faz angelical
la sonrisa que hechizaba la noche
los labios que bebía como vampiro en tu lecho.
Se me ha olvidado todo...
OTRA VEZ TÚPero se van tiñendo con tu amor
mis palabras... Neruda.Otra vez tú
grabando tus besos
pintando con tus ojos la tarde
y aumentando mis latidos.
Quisiera olvidarte,
fundirme en la oscura noche;
pero se van tiñendo con tu amor
mis palabras.
La tinta es sólo la sangre
que corre por mis venas
para formar un surco.
Y te desplazas por mis versos
alegre como trapecista
sin el mínimo temor de caer.
Cada noche regresas
y transitas en la soledad del vacío.
Cada noche,
mientras que sangra.
DESDE LAS SOMBRASNo estoy acostumbrado
a la noche
a su soledad espesa y su delirio;
al llanto mudo.
Ahora que los recuerdos hieren
tus besos son un vino olvidado;
encerrado en el último cuarto
abandonado de caricias.
Hoy evoco nuestra lejana armonía:
el abrazo que se abría como jacinto,
esa palabra tuya que acariciaba el viento.
Y no me acostumbro todavía
a esta lágrima enemiga
ni al canto mustio.
AMANTESHe pasado la tarde bebiendo contigo
al igual que un niño de brazos:
Tras de tu cuerpo, junto a tu cuerpo
sobre tu cuerpo, debajo de tu cuerpo
Cerca de tu sombra
de los abismos
de tu selva sencilla.
Camino sin rumbo fijo en tu extensión infinita,
escuchando tu respiración;
sin pensar, sin razonar
Tu amor es un nuevo libro
que escribo lejos de la tierra.
Ya no pienso,
sólo dejo que el alma vuele hacia regiones milenarias:
al nido de tu abrazo
al latido.
SEDIENTOSi me dejara descansar un poco
este dulce amor apasionado:
volátil, ciego cual la neblina
e inmenso como la nada
Abandonar mis locas emociones
y respirar el aroma de tu cuerpo;
probar de nuevo la vid embriagadora
y beberme tus dos aguamarinas
Así lograría detener tus pasos,
ataría con mi deseo tu sombra;
convencería a tus voladores labios
de besar entre flores mis palabras
Tocaría la cítara como Orfeo
y haría cantares cual Salomón;
danzaría al igual que fauno lujurioso
y robaría como Paris tus besos.
TESORO DEL CIELODelicada y viajera soledad
me agita, ausente de tus ojos
y abandonado al silencio del mar
donde no escucho tus palabras.
Tu boca es un tesoro secreto
escondido en lejana gruta,
adonde marcho llevando mil llaves
de ámbar y diamante.
Ahora, tu rostro de aurora
se ha ocultado entre las nubes
dejando mi noche sin luna;
y el panal que destilaba tu boca
ha dejado de fluir, para morirme de sed
bajo el azul del cielo.
REGRESAA la blanca luna de azaroso vuelo
le he preguntado por un beso tuyo:
caricia dormida, pájaro enjaulado;
donde se ha escondido en abisal encierro.
Niña prisionera en verdes florestas;
labio desconfiado, vacuo y silencioso,
en un cielo azul te hallas reflejado;
regresa con la estrella de infinito brillo.
Vuelve con el rostro de zafir tornado,
boca de amatista con clavel sangrado;
perlas y diamantes en oscuridad dormidos,
llenen a mis ojos, sequen mis lamentos.
Me acaricia leve, desde que te fuiste
este viento helado, fuego de la muerte.
CLARO DE LUNANo hay luz en mi alma
sin el Claro de luna;
sólo silencio de estrellas
y las hojas marchitas del amor.
Arpegios celestes en la noche
acarician el corazón;
Bethoven desliza sus manos
en el viento y la soledad.
Cientos de acordes como lágrimas
brillan las teclas del viejo piano.
Ludwig interpreta la sonata
del alba al anochecer.
Del ocaso al amanecer me abraza;
por cada acorde, una lágrima.
LA NOCHE SIN ELLAEste poema es una caricia que cae
en el pozo infinito del alma;
tan sólo un recuerdo perdido
en alguna calle de la infancia.
Qué noche tan fría y espesa;
la bruma calando en mi sombra
desde que la perdí.
La niebla recorre las calles:
onírico carnaval de fantasmas
murmurando lúgubres palabras.
Y brillan sórdidos puñales:
la muerte surge de las entrañas de la noche
como grito inesperado;
y las tinieblas implacables
apagan en un segundo la vida.
Lloran los perros,
les duele la mustia soledad;
sus ojos de estupor persiguen en la noche
espectros eternos.
Hermosos gatos
vuelan hieráticos por los tejados;
sus ojos milenarios
compiten en belleza con las estrellas.
Otra vez
el frío se resbala por mis mejillas;
tal vez porque te pierdo más cada noche
y se borra otro beso de mis labios.
Si esta noche volara hacia ella
desafiando a las sombras y a los abismos del tiempo;
cerrar los ojos y sentir de nuevo su aroma,
su fugaz aliento de incienso.
El sueño la acerca y la aleja
como péndulo misterioso;
cual balanza de fuego y caricia,
de herida y abrazo detenido.
Su ausencia me inunda de rocío
en esta noche eterna,
donde la luna es un continuo río
que muere derretido en la ventana.
Sé que ya no estaremos juntos
aunque la luna brille para siempre;
no habrá más primaveras en mis labios,
ni volveré a probar tu vid.
Solo, en esta dulce noche
beberé mis lágrimas
y ocultaré entre sombras mi dolor;
me acostumbraré a la soledad de estrella
y al llanto mudo.
YA NO TE PIENSOTodo sigue igual a pesar de tu partida.
Nada ha cambiado tu recuerdo.
Las lágrimas siguen cayendo del mismo color
sobre mi alma
y todas las noches escucho tus palabras
y tus ojos me miran miles de veces
a través de las estrellas.
Como tú ves... ya no te pienso.
MUJER FUGAZTe acercaste a mí con ojos de nácar y labios de vino añejo.
Me diste un beso fugaz,
un cuerpo con alas de deseo.
Un beso tras otro
me conducían al abismo de tu pecho.
Tu cabello largo me amarró junto a tu lecho
y me enamoré de ti.
Es que me diste tanto
y yo, tan poco;
que hoy que no estás
quiero regalarte un verso.
EPÍLOGOEstas cenizas –versos- o lágrimas
vertidas de la hondura del alma;
a sangre y fuego encendidas
como la rosa del paraíso.
Biografía:
Francisco Pineda Herrera
[Bogotá, Colombia, 1972]Poeta, escritor, conferencista y profesor de literatura. Ingresó al Taller de poesía de la Casa Silva en 1995. En 1996 ganó el primer puesto en el I Concurso de Poesía organizado por la Facultad de Filología e Idiomas de la Universidad Nacional de Colombia. En el año 2003 dictó la conferencia De amores y locura en Don Quijote de la mancha, en la Universidad Taller Cinco Centro de Diseño.
Se ha desempeñado como profesor universitario en el Politécnico de Occidente y en Taller Cinco Centro de Diseño; en este último se desempeña como coordinador del área de Humanidades y dictando la cátedra de Literatura Latinoamericana Contemporánea. Ha publicado un libro de poesía titulado Ceniza enamorada [2007], por la editorial Sic Editorial, con prólogo de Fabio Jurado Valencia.
Desde hace un año coordina junto al poeta y escritor Gustavo Ortiz, el proyecto cultural Estación Poetas, cuya función es la de traer nuevos poetas latinoamericanos al país para difundir su obra, además de exaltar la creación lírica y la crítica literaria en Colombia.
A continuación veremos algunos poemas de su libro Ceniza enamorada.
francispainet@hotmail.com