No ha salido el soly en mi reloj—ojera inmensa—son apenaslos segundosNo ha salido el sol y en mi reloj—ojera inmensa—son apenaslos segundosNo ha salido el sol y en mi reloj —ojera inmensa—son apenaslos segundosNo ha salido el sol y en mi reloj —ojera inmensa— son apenaslos segundosNo ha salido el sol y en mi reloj —ojera inmensa— son apenas los segundosUna muerte es mucho por h ...
No ha salido el soly en mi reloj
—ojera inmensa—
son apenas
los segundos
No ha salido el sol y en mi reloj
—ojera inmensa—
son apenas
los segundos
No ha salido el sol y en mi reloj —ojera inmensa—
son apenas
los segundos
No ha salido el sol y en mi reloj —ojera inmensa— son apenas
los segundos
No ha salido el sol y en mi reloj —ojera inmensa— son apenas los segundos
Una muerte es mucho por hacer
Cosas sencillas colman ya el aburrimientoSalir a la calle Regresar sin caza
Enceguecer frente al destello
Enloquecer la medianoche
Al ojo morboso de la luna
Acaricio largamente la pistola
El vacío de este balcón de cuarto piso
[ Alfiler hendiéndose en la lúnula asustada ]
¿Dónde este silencio repugnante y maldecido?
Esquizofrénica obsesión por la palabra
Mi diálogo con el espejo va picando
[ Como sal de mar ] el último rincón
El último muro de agua dulce que cae sobre la casa
Si tan sólo pudiera despegarme esta sombra que da vuelta conmigo
y conmigo dobla esquinas
Que me charla la noche y desvela mis mañanas
como si nada pasara Como si nada
Si tan sólo pudiera dejar esta sombra
en un tanque de otra guerra
O de basura
: Que no presagie el cuerpo
ni me bese los pies. Que no me expurgue el ano
con su lengua de fuego
ni la entrepierna traviesa con sus condilomas ácidos
Si pudiera tan sólo abandonar esta sombra
[ Que se lleve las sombras ]
Que no muerda más entraña y talones
este alegre contorno de alfileres danzando
Un hombre duerme un gato entre las piernasPara Carlos Monsiváisy el hombre ronronea.
El corazón descubre con la yema de sus dedos
con la manaza y el vaivén
extenso de la noche un amoroso :
urgido falo
Apaciguado el viento clamoroso
Aterciopelado el espejo los vigila
Para tantos cientos y ciertos territorios
Límites atrevimientos universos
[ Qué crueldad ese segundo
en que la luz congela el brillo en tu cerebro ]
Pero el gato se suicida en la memoria
Antídoto vil para desaburrir tus tardes de los lunes
no sirve escribir con sangre mis iniciales muertas
en tu pelambre límpido
Diez pétalos por tumba y sigues repartiendo
sonrosadas vidas a los muertos
En un crujir que nunca acaba escarabajos hambrientos
hurgan tu sonaja de finales
: Eficaz coleccionista de rechazos
: Tus rosas también son para los cerdos
De Mantel de tulipanes amarillosNappe jaune avec tulipes aux imprimé, [Mantis Editores-Écrits de Forges]
I.1 / WelcomeHay una casa de palma
a orillas de esta playa revuelta
como noche de presagios
Una lluvia de nubes negras
que es arribo
Al fondo el mar muerto
: ascua el pececillo plata
trémula muerte el pulpo
Hay una casa frágil a la orilla
de esta playa
Tiene
una puerta llorosa
Tres ventanas
Cuatro aldabones bravos
como orcos en caza
I.2 / ExitCacerola insomne y sucia el alma:
Cualquier después, anochecer y madrugada
o lunes o diciembre,
nada es a la rueda umbrosa que vigila
[ plata morada ]
el arma impaciente
bajo el dintel de la ventana
I.3 / SpiritsDejo un foco encendido
para espantar el miedo
y un trasto sucio en la cocina
Mariposas deslavándose en el fuego
son estas diez dos trece noches
La desesperación, una sábana mojada
Voy a arrugar tulipanes rojos con la espalda
mientras que inicia el sol su diálogo amarillo
II.4 / TiredLa noche nemorosa no me
duerme
duerme /
/ vela
el desencuentro
Sontusojos lascuencasdetusojos
Esa luz que se fue de vacaciones
La opacidad de este viaje que iniciamos
[jun
tos]
bajo la hialina oscuridad de lo innombrable
Despeñadero de pan y pececitos
en el hocico
infinito del desgano
Nada más del desgano
Unimos nuestras soledades sin permiso
Ignoramos [ quisimos ignorarlo ]
que Dios no tiene una respuesta para todo
V
Tan lejana la inocencia del fauno y el paraíso en sus últimas llamas. Lenguas de la serpiente. No anhelemos ni a Eva ni a Helena ni a Ulises ni a Adán. Todo pasado se bebe su destino en un vaso de arena. La historia es una puta. Nosotros conocíamos la herencia del incendio. Sueña que no morimos. Sacude las sábanas que no son blancas y guarda la resignación en la coraza de la perla. Que la espada descanse y se relaje el desamor. El día ha sido largo.
VII
Rugoso y solemne el crepitar, la tarde
Sobre las manos lloraba el celofán
Ya no el fuego
Era la lluvia sobre el techo
Los dientes de la sierpe
Erraban pecho abajo
Era su paso primigenio a la puerta de salida por la que siempre entraban
De Decoración de interiores[en edición con traducción al portugués]Mármoles en vuelo con nublazón discordeEn mis huesos profanos tiembla el destino de los mármoles. Un centenar de albatros es discordancia a nublazón abierta. [Arriba estruendo el mar.
Los ojos cielo abajo]. No queda sino el sismo
[cruzar los dedos sería un despropósito]: Atrocidad irrecusable a la mala suerte.
[Nada tan rotundo como la sangre en su desbordamiento] : Agazapar la vista no sirve de metáfora: El mar es un sombrío espejo, donde alguien baja las cortinas a la tarde.
Marco y naturaleza muertaDos rostros, una corbata gris. Tejido por cristal tu desaliño, seducción del quinto día. Como frágil sostén [sin paredes] muros soberbios. Contrición de máscaras. Tú y el marco El marco y yo : Distancia líquida de dos clarividencias : La solidez de las astillas abre paso a la tristeza de un ocuje que imposta reciedumbre. Florero a cuya naturaleza [viva] asalta la austeridad puntual de su otro rostro.
Librero con manual de usuarioOvillo impredecible, el revistero abre un ojo en la suma infinita de proyectos : Recubrir el pie de cama; hacer un librero con trazo de escalera para que ascienda el ánimo; planear epifanías de aniversarios ciegos. Pero un artículo dice [contundente] que no suplen lunas a ventanas; mariposas rotas al aletear de un corazón exangüe.
Maceta con tenedor de oro viejoMis manos no poseyeron bienaventurado tacto, acolchonado cojín frente al desarme. : Manguito plata palpé al viento. Acaricié al agua su pupila con un tenedor de oro vetusto. No dominé nunca la danza frente al fuego : Siempre venció la hoguera. Ni siquiera encontré a aquella mujer que en otras odié todos los días, desde la ruptura inaugural de mis espejos.
Por eso al sentir el observar de los leopardos, mi firmeza es una planta convulsiva. No invento rastros. Tal vez [figurilla en arena] un módico finito.
Paloma roja con cuchillo Cedieron los canarios espacio en el orfeón de los misales. Llegaron los córvidos a picotear el canto: Rompieron cimientos, tapiaron atanores. Hicieron, de un capitoné, nido con gris botonadura. De la paloma sobre el piano [hasta el último golpe inmaculada] adornaron con un cuchillo rojo la cabeza.
Biografía:
Luis Aguilar [Altamirano, Tamaulipas] es egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL y especializado en periodismo, labor que ejerce desde 1990. Tiene postgrado en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y en el Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales. Estudió guión cinematográfico y adaptación literaria en Cuba. Fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León, jurado del premio nacional de periodismo cultural “Fernando Benítez” y ganador de distintos premios en cuento y ensayo. En 1988 ganó el premio nacional de poesía “Manuel Rodríguez Brayda”. Autor de Eclipses y otras penumbras [UANL, 1998], Tartaria [Mantis editores, 2003] y Mantel de tulipanes amarillos [Écrits des Forges y Mantis editores, 2005].
luisaguilarmty@yahoo.com