la simple condición para sobrevivirSe nos mueren los cuerpos,se nos mueren dentro como una sustancia cuya extinción es cosa de dos amaneceres, se nos mueren con una violencia que no conoce señalizaciones, alarmas o zonas de seguridad.Porque todoabsolutamente todoserá finalmente escombros familiares:las casas blancas de los abuelos que paseaban en tranvía, los antros circulares donde los poeta ...
la simple condición para sobrevivirSe nos mueren los cuerpos,
se nos mueren dentro
como una sustancia cuya extinción es cosa de dos amaneceres,
se nos mueren con una violencia que no conoce
señalizaciones, alarmas o zonas de seguridad.
Porque todo
absolutamente todo
será finalmente escombros familiares:
las casas blancas de los abuelos que paseaban en tranvía,
los antros circulares donde los poetas se reúnen después del desayuno
[esos escondites de humedad donde las voces se aparean]
los edificios enormes
y los miles de trajes que se arrastran dentro de ellos,
los parques salpicados con orines de los turistas distraídos,
las fabricas de huesos donde ingresan los hombres
y retornan los individuos,
y los puentes y las plazas mordidos
por el excremento de pájaros fantasmales.
Cuando llegue el tercer amanecer
las columnas de cemento caerán como mujeres desmayadas
después de hacer doscientas veces el amor
y podremos contemplar la fragmentación
de las azoteas y los balcones
desde otro lugar
porque hemos reservado un asiento en la dimensión de enfrente.
Y es acaso por ese detalle existencial que no seremos
el escombro que pisen luego los rescatistas
o una cifra más
donde se indique que nuestras sustancias se han escapado
porcentualmente por los intervalos corporales.
Seremos un retazo inmortal que flotará sobre la masa consumada
porque hemos escrito un poema.
despertar / teAbrázame hasta verte;
Hasta saber en qué instante cesas.Juan Gonzalo RoseDespertar con la mandíbula distraída
es un peligro en algunas ocasiones.
Cuando esto sucede
me doy cuenta de que me es difícil reconocer
la contorsión de mis prolongaciones corporales.
Entonces resulta inevitable recordar
tus facultades parasitarias
y tengo que ceder ante tus versiones
apoderándose de mi barba intermitente
como una vecina nueva,
ante tu materia in /constante
trepando como un salpullido casual sobre las zonas descubiertas.
Y mientras dura la invasión
la única maniobra que me permite la existencia compartida
consiste en sentarme sobre numerosas fotos
tratando de recordar
nuestros nombres
tu forma y la mía
y el resultado de la mezcla.
palimpsestoLa cálida locura que produce la ausencia
tiene diversas versiones:
desde los cigarrillos manchados con las ganas de fumar,
el deseo que quema las cosas lejanas como un pretexto repentino
para reemplazarlo todo
hasta el rosario ácido que perfora las glándulas de los débiles.
Pertenecemos después de todo a estas versiones
porque hace mucho que ya no se nos permite la inocencia
tan fácilmente,
como cuando nos sujetábamos de los cabellos que llegaban
hacia nuestros dedos como señales en espirales
o cuando alguien besaba sin miedo alguno
el borde aparentemente clausurado
de nuestros escritos sencillos
y por ratos muy parecidos
a modo de un palimpsesto inconfundible.
Pero habrá que esperar que esta locura sea pasajera
cuando el más decidido entre nosotros logre preguntarse:
¿qué hacemos con los corazones enjaulados
mientras nos dejamos morir de esta manera?,
y entonces ya no nos dedicaremos
a sonreírle de memoria a una pared desgastada
o a treparnos a las palabras
como si nos libraran de una extinción eminente.
Nuestra único pasatiempo será
jugar con la transpiración para volver a ensuciarnos
y en medio del renovado estrago
sentirnos como nunca hemos debido dejar de hacerlo.
biografia:
Alex Morillo Sotomayor. Lima, 1984. Estudiante de literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, formó parte del comité organizador del JALLA-2004 [Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana]. Ha publicado textos críticos y poéticos en diversas revistas, periódicos y blogs de Lima y provincias. Forma parte de la muestra poética Generación 2000?. Es miembro del grupo cultural Nudo de Voces, forma parte del comité editorial de la revista peruana de literatura Tinta Expresa y actualmente es el representante de la colección de narrativa peruana Diamantes y Pedernales de la editorial San Marcos. Prepara su primer poemario La fragilidad de lo visible.
alex_morillo@hotmail.com