Azar de nieblasY lo que extraño del amores el amor.¿Desde cuándo germinas casi ángelsobre este poema?Solo de vez en cuandoarreglo tus ecos entre mis renglones.¿O acaso no hay lluvia más tercaque los pasos lentos de esta luna sin ti?Y lo que extraño del amores el amor.Ya apenas ha quedadoun peñasco más de tus noches.Y es que aún mi cuerpoes este continuo beso del vientoante tus ventanas e ...
Azar de nieblasY lo que extraño del amor
es el amor.
¿Desde cuándo germinas casi ángel
sobre este poema?
Solo de vez en cuando
arreglo tus ecos entre mis renglones.
¿O acaso no hay lluvia más terca
que los pasos lentos de esta luna sin ti?
Y lo que extraño del amor
es el amor.
Ya apenas ha quedado
un peñasco más de tus noches.
Y es que aún mi cuerpo
es este continuo beso del viento
ante tus ventanas esquivas,
que nunca beberé completamente.
Y lo que extraño del amor
es el amor.
Tu ausencia es la piel de mis tránsitos,
la puntualísima llave de mis entresueños.
Y es que toda entera has llovido
Esta larga noche para mí.
En los espejos te encontraré siempre,
inquieta araña de mi secreto.
Escribe tu poemario imposible entre tus lunas
que sólo tú descubriste en mí.
Ya he aprendido a abrazarme tan solo;
pero tan solo,
que únicamente extraño del amor,
sólo el amor.
Epitalamio[No debo verla vestida de novia,
esta mañana no debe llenarme de espejos.]
Te conservo desnuda
de todo disfraz del alba,
que más tarde construiremos la noche
entre el jadeo inmutable,
de un beso casi demonio, casi infinitud.
Y temo que mis labios
ya no te basten.
¡Tantas llamas en tan poca madera!
¡Invéntate en esta piel, como mi otro
camino hacia el crepúsculo!
Ante esta espera o incendio
de tu hálito invicto de lluvias,
escucha en tus manos mis enredaderas,
para que no ardan como arabescos
en tu vestido casi al alba.
[No debo verla vestida de novia.
Nada debe empañar
las guitarras que no te he inventado todavía.
Nada, ni este interminable café
de mis pestañas entre tanta niebla.]
¡Ya más tarde construiremos la noche!
El día que apenas naceHa muerto mi padre, pero le gané,
como a mi gato que perdió
la ovillada cola de mi infancia,
como a mi perra
que no alcanzó ninguna de sus lunas,
como a esta ausencia tan tuya y tan mía
a la que me anclo.
Te amé,
y esta es la más sincera mentira del silencio,
porque se cree
el principio y el final de los espejos.
Si yo estoy muerto,
qué importa la llegada de mi padre
a esta morosa cita
entre este lunes y tu huida,
entre este sábado y tu beso
rebotando entre tantos adioses,
que ya mi boca es tan solo
el viejo muelle al que te anclabas.
¡Qué putas es la agenda vencida!
El viejo pájaro de cada ventana
aparentemente lluvia,
como el pecado de la espalda
que hoy carga cada palabra.
Ha muerto mi padre, pero le gané.
¡En olvidos le gané!
¿Cuántas muertes para el día que apenas nace?
¡Cuántas muertes!
biografia:
Gerardo Madrigal SánchezNació el 17 de agosto de 1960 en Costa Rica en la provincia de Heredia. Realizo sus estudios de educación primaria en la escuela Cleto González Víquez. Obtuvo su Bachillerato En Letras en el Colegio Nocturno de Barva y en la Universidad Nacional el Bachillerato en literatura y lingüística con énfasis en el español y Bachillerato en la enseñanza de español.
En la actualidad es parte del Círculo de Poetas Costarricense.
Obras publicadas:
Memoriales del agua [2006]
gerardomadrigales@yahoo.com