Dicen...Dicen que te vas por los callejones para verme pasar. Que no quieres entrar por la puerta del frente para que nadie se de cuenta que me visitas. Dicen que temes dejar tus huellas en mi portalpor temor a que las otras se den cuenta.Dicen que ya no te importo, que deseabas una salidapero siendo tan caballeroso, [o ¿cobarde?], no encontrabas la formaDicen que ya tienes conquien compartir tus ...
Dicen...Dicen que te vas por los callejones para verme pasar.
Que no quieres entrar por la puerta del frente
para que nadie se de cuenta que me visitas.
Dicen que temes dejar tus huellas en mi portal
por temor a que las otras se den cuenta.
Dicen que ya no te importo, que deseabas una salida
pero siendo tan caballeroso, [o ¿cobarde?], no encontrabas la forma
Dicen que ya tienes conquien compartir tus penas y alegrías,
sin que haya reclamos ni menos preguntas.
Dicen que las nubes taparon el cielo y el arco iris se escondió.
Dicen que no gustas de llamadas porque quedaran perdidas
entre los cables fríos que atraviesan los mares.
Dicen, dicen, dicen.
Pero yo me resisto a creerlo aunque la evidencia
me manotea el rostro y me hinche de tristeza.
.
Me resisto porque. ¡Te Quiero!
No puedo olvidarteSe que pasa el tiempo
que ese reloj no descansa,
en todos los rincones se escucha el tic-tac
que marca cada hora convirtiéndola
en días y estos en meses hasta ver
pasar los años mientras yo sigo aquí deseándote.
La luna me contempla en noches llenas de estrellas
que suspiran al unísono creando temblor en la oscuridad.
No, no encuentro como rendirme,
como olvidarte y dejar tú recuerdo en paz.
Me abrazo a una gota de roció
y miro en sus adentros buscando tu rostro,
añorando sentir tus labios en los míos.
Nadie me pida que te olvide, lo he tratado
y no puedo porque el deseo que invade
mi cuerpo grita en silencio por ti.
Epístola hecha versos a tu ausenciaCon el alma embargada de ansiedad he esperado noticia tuyas
He entrado en cada rincón llamando tú nombre, sin resultados,
no puedo evitar pensar que en algún lugar te encuentras
abandonado sin que nadie te extienda una mano o
postrado en una cama de cualquier hospital
lejos del alcance de los medio de comunicación.
Las horas pasan muy lentas,
los minutos y segundos se multiplican
cuando la ansiedad invade los sentidos.
Observo tarde deslizarse entre la sombras
de la noche mientras espero noticias tuyas.
A lo lejos se oye el silbido del tren de la medianoche
rompiendo el silencio de la madrugada.
Siento la brisa tropezar con mi rostro y
llevarse enredada esas lagrimas que brotan de mis pupilas.
Me duele en lo más profundo no saber de ti
tanto como esa amante que sabe que nunca llegara a ser la dueña.
No sabes de esos momentos melancólicos
al acercarme a tu casa y ver la luz apagada,
sentí como si la noche le faltara la luna y
las estrellas tuviesen vestida de luto.
He tenido que tragarme ese nudo en la garganta y
regresar a mi cama donde los fantasmas pintados en la pared
se mofan de mi tristeza.
En esas ausencias tuya de días,
semanas y hasta meses
se crea un vació que se llena con miles de preguntas,
de reproches y de culpabilidad.
¿Hice algo para que te enojaras?
¿Qué tienen las otras que logran gozar de tu presencia que no tengo yo? ¿Acaso son más inteligentes, más bellas? o
¿Simplemente te ha cansado mi cariño?
Quiero recrearme entre tus letras
cerrar los ojos y gozar del placer
de sentir tus dedos dibujar corazones por todo mi cuerpo,
bañarme en esos besos que me envías en las noches de luna llena
más en estos tiempos de ausencia
la alcoba se oscurece y solo se escucha el silencio de tu lejanía
y los suspiros míos por tenerte entre mis brazos.
Cada día nos hacemos más distantes
como si buscáramos prevenir algo que de suceder
puede cambiar el giro de nuestras vidas.
Las ansias y el desespero por hacer realidad un sueño
Azotan cada vez más fuertes, perdiendo el temor
y el respeto por lo establecido
por unos juramentos que un día se dieron.
¿Será por eso tu ausencia?
biografia: Naci en Ponce, la ciudad señorial de la isla del coquí.
Anestesista de profesión, madre de tres varones y abuela de dos bellos nietos, como ven, estoy rodeada de hombres.
Me encanta la lectura y a veces me da el atrevimiento de querer escribir para colarme entre los grandes escritores como ustedes.
coqui_47@yahoo.com