Serenata diurna Que canten las mujeres su canción desconsolada al borde de los ríosmientras dios aprende la nobleza que hay en el galope del caballo Que la sombra del verano nos enseñe el sol sin muerte del poemamientras la noche en los balcones inventa la larga migración de los amantes Que hable el sol sobre un claro de musgo a las tres de la tardemientras aprendemos que nuestros viajes no s ...
Serenata diurna Que canten las mujeres su canción desconsolada al borde de los ríos
mientras dios aprende la nobleza que hay en el galope del caballo
Que la sombra del verano nos enseñe el sol sin muerte del poema
mientras la noche en los balcones inventa la larga migración de los amantes
Que hable el sol sobre un claro de musgo a las tres de la tarde
mientras aprendemos que nuestros viajes no son en vano
Que aprendamos a escribir con la voz diletante del presentimiento
mientras obtenemos la imagen oblicua y vertiginosa del além y creemos que alguien nos espera al fondo del pasillo
Que las voces de la lluvia oculten el misterio de los días
mientras la esperanza se oculta en el vuelo de los pájaros y el clamor de las palomas que recorren ciudades y parques de cada día
Que canten siempre las mujeres su canción al borde de los ríos
mientras los hombres seguimos creyendo inútilmente que alguien nos espera al fondo del pasillo.
Paisaje con mujer Io moro in mare sentendo l'onde moverefrancesco petrarca Recorrido por animales lentos vuelvo del sueño:
a orillas de la vigilia el aleteo lento, parsimonioso de las olas frente al farol sobre la arena.
Desde arriba la lluvia persiste en su ritmo que desprende los vapores del pavimento al mediodía.
Los pescadores con su erudición de provincia a la hora de la siesta
rechazan el ritmo que cae y suda el respiro del pavimento caliente
humedecidos por la lluvia y por la sal.
Vengo lento sobre tu cuerpo a buscar el orgasmo.
Al volver del sueño, animales lentos han recorrido mi tiempo nocturno;
apenas el recuerdo, el hedor del pavimento mojado a mediodía:
la isla que visitamos juntos en medio de la noche, ha cesado en su ritmo lluvioso de farol mojado y sucio de arena.
Queda el animal lento que aletea frente a la ensenada, viejo y persistente.
Del abrazo y sus fatigasA Germán Jaramillo y a Paola Mejía Hablo del último tranvía que cierra la noche.
Hablo tan sólo de la lluvia que saluda las calles con su agua.
Hablo también de los trabajos nocturnos
del silencio de la mujer cuando amanece y él la cuida del desvelo;
hablo aún de la casa que espera atenta a quien vuelve del día
con su maleta de malicia y de fatiga.
Hablo de la sombra que dejan los cuerpos en la memoria nocturna de las ciudades.
Hablo también de las largas noches de verano con su misterio de estrellas al atardecer;
hablo incluso de la certeza del desvelado,
ese que observa, que custodia aquella sombra que aún duerme al lado suyo.
Él lo sabe y no lo confiesa:
el mundo entero termina allí en la madrugada,
como ese tranvía de medianoche que se lleva el último ruido de la casa
y del tormento cotidiano sólo deja una breve promesa de silencio.
Biografía:
Juan Pablo Roa Delgado [Bogotá, Colombia, 1967]. Estudió Letras en Bogotá [1992], su ciudad natal y se especializó en lengua y literatura portuguesas en la Universidad de Lisboa, Portugal [1993 - 1994]. Ha publicado dos libros de poesía: Ícaro [1989] y Canción para la espera [1993]; varios de sus poemas han sido editados en las revistas Realidad Aparte [New York, E.E.U.U., 1994], Ulrika [Bogotá, Colombia, 1999], Mississippi Review [Hattiesburg, E.E.U.U., 2000], Barcelona 080 [Barcelona, España, 2001], Armas y Letras [Monterrey, México, 2001], Turia [Teruel, España, 2001], Alforja [Ciudad de México, México, 2002] y La Poesía Señor Hidalgo [Barcelona, España, 2001]. Además de editor [revista de poesía Ulrika], se ha desempeñado como traductor del italiano y del portugués. Ha colaborado con reseñas críticas en revistas como El malpensante [Bogotá] y Quimera [Barcelona]. Desde el año 2000 reside en Barcelona, donde se desempeña como editor. Es cofundador y codirector [junto con Roberta Raffetto] de la revista de poesía Animal Sospechoso, editada en Barcelona. En 2004 quedó como finalista del XII Premio de Poesía Gabriel Celaya 2004, por su poemario inédito El basilisco.
roadelgado@gmail.com