Oración por el mundoHoy le pido a Dios por todos:por el joven; por el viejo;por el pobre y por el rico;por el sabio y por el necio;por quienes gritan y esquivandel amigo el buen consejo;por quienes callan y escuchanla bendición del silencio;por el que ama y es agua;por el que odia y es fuego;por quien asesta el zarpazoy quien cura con el beso;por el torpe y por el hábil;por los que afrontan el ...
Oración por el mundo Hoy le pido a Dios por todos: por el joven; por el viejo; por el pobre y por el rico; por el sabio y por el necio; por quienes gritan y esquivan del amigo el buen consejo; por quienes callan y escuchan la bendición del silencio; por el que ama y es agua; por el que odia y es fuego; por quien asesta el zarpazo y quien cura con el beso; por el torpe y por el hábil; por los que afrontan el reto; por quien perdona el agravio; por quienes pecan de ingenuos; por aquellos que traicionan impulsados por el miedo; por el niño abandonado; por el sano y el enfermo; por quien pierde la esperanza y quien no encuentra consuelo; por la angustia del poeta que no derrama sus versos; por el indio y el mestizo; por el blanco y por el negro; por los muertos que están vivos y los vivos que están muertos; por el puro y el impuro; por el vidente y el ciego; por el que dice verdades sin pena a los cuatro vientos; por el rudo y el amable; por el loco y por el cuerdo; por quien revive soñando y quien perece sin sueños; por quienes se juzgan malos cuando, en realidad, son buenos; por el que duerme tranquilo y el que llora en su desvelo; por los que aún no han nacido, los que nacer no pudieron, los que nacen rechazados, los que nacerán de nuevo… Hoy le pido a Dios por todos en la antesala del Templo: este corazón de barro tan cansado y tan maltrecho, que se niega a retirarse por algún designio terco, para seguir suplicando ¡que redima el universo!
Caribe Hondo misterio de empinadas olas al torpe albur de vientos colosales; vientre feliz preñado de corales donde el tritón practica sus cabriolas; corsario audaz de tiempos ancestrales que cuenta hazañas a las caracolas; puerto final de naves españolas tras sueños de oro en selvas tropicales; ojos de espuma; piel de azul espejo; guardián celoso de un secreto añejo; engendrador de tantas maravillas: tu nombre evoca cálidas leyendas de un dios sensual que colecciona ofrendas en el altar de sol de las Antillas.
Curso de Eros Como una fuente borboteante y pura brotó el Amor del cáliz de mi vida y, en arrebato insano de suicida, abalanzóse hacia tu alma oscura. Bañó tu piel vestida de armadura en vano intento de atenuar tu herida; mas al palpar la carne enardecida, quedóse inmóvil sobre tu cintura. Y allí durmióse, ahogado en largo llanto bajo la helada garra del espanto y a las voraces puertas del averno. Pasan los años, y Eros se debate, mientras aguarda el próximo combate, entre la luz fugaz y el Sol Eterno.
A mi Ángel de la Guarda¡Buenos días, mi Ángel, bendición del templo de mi soledad errante! ¡Sea tu nombre de Dios Regocijante de mi breve estadía la razón! Eres todo: mi eco, mi bastón, la esperanza de un mundo más amante, el cofre donde duerme mi diamante, la fuente donde vierto el corazón. Ángel bueno, guardián de mi tesoro: no te pido ni gloria estéril ni oro; solamente que siempre sepa amar, y que cuando me lleves en tus brazos quienes queden detrás sigan mis pasos hacia el cálido aliento del Hogar. Sólo entonces Cuando la noche se me antoje larga, y se agoten las horas de esperar; cuando las sombras quieran atrapar entre sus brazos mi dulzura amarga; cuando deponga mi postrera adarga, y en la bruñida luna de la mar pueda al fin mi silueta reflejar, libre ya del hechizo que la embarga; entonces me iré en paz, vadeando el humo de esta feroz hoguera en que consumo los latentes rescoldos de mi herida, y he de lanzar poemas desde el cielo como fugaces ecos de mi anhelo: verterme toda al Cáliz de la Vida.
Remedio santo Tu risa se clavó como una espina en medio de mi pecho desmedrado [tu risa es sólo un dardo envenenado que vuela con disfraz de golondrina]. Reías como fuente cantarina, tratando de anotarte otro pecado [tu risa es un hechizo almibarado que lleva sobredosis de morfina]. Así es que, alucinada con tu risa, no tuve compasión de mi camisa manchada de dolor: la eché en el lodo. Rasgué mi piel desnuda de malicia y, con la misma mano que acaricia, ahogué mi corazón... ¡espina y todo!
Hace falta que llueva Hace falta que llueva: las almas están mustias. Cada día los hombres reavivan sus angustias y, si cae la lluvia, la tierra se renueva. Hace falta que el agua, convertida en torrente, las barreras desplome para vernos de frente, que se bañen los ojos y se encienda la fragua. Hace falta alegría para anegar el mundo: un caudal de sonrisas que llegue a lo profundo e inunde los agravios de esta vieja sequía. Y es preciso que el cielo abra todas sus puertas, y que fluyan a mares las esperanzas ciertas, sin temores absurdos y sin torpe recelo. ¡Invoquemos al trueno! ¡Atraigamos la lluvia! Son lágrimas de nube; mas, si acaso diluvia, ¡bendigamos el llanto, que llorar siempre es bueno!
Leyes de altura Volar es bueno. Rauda vuela el ave; complácense las nubes de su vuelo; recorren asteroides todo el cielo; encúmbranse astronautas en su nave. Revolotea el viento por el grave desierto, y empinado sobre el suelo, remóntase el co