TELAS DE ARAÑAEn el claroscuro del patio,duerme el tedio solitario su ardid.Amamanta el sol una flor de coralque exuda su recuerdo,donde la ruina se asoma a una llanurade sal, con encajes de calandriaen sábanas de lino blanco.El ALBOR RECOGE SUS PASOS 'Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras,humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,así se me dispersan, se me pier ...
TELAS DE ARAÑAEn el claroscuro del patio,
duerme el tedio solitario su ardid.
Amamanta el sol una flor de coral
que exuda su recuerdo,
donde la ruina se asoma a una llanura
de sal, con encajes de calandria
en sábanas de lino blanco.
El ALBOR RECOGE SUS PASOS 'Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras,
humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,
así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas del silencio.'
Olga Orozco
No era la hora pero se sublevaron los antes
y todos los después que te apabullan.
Más cicarices que te devuelven al camino.
Aún guardo sal entre mis dedos mordidos
cuando en la noche de negros y vacía de luna
mi red empezó a trepar la silla de la historia.
Todo es confuso y sólo encuentro amontonados
apuntes y papeles, lecciones y también tarugos.
Lecciones aprendidas y otras ahí, descolgadas
en un ripio tal vez más amarillo.
Flechas de brotes en charangas de verdín frío
sin eufemismos que envuelvan falsas sinalefas
desaparecen ilusiones en medio de entuertos,
de encierros, como corozos negros en mi cabeza.
Otro espejo que se rompe entre las rosas y marchita.
Marchita la esperma del cumbión, el coral enternecido
que se enreda en el trasmallo de tres luces ahogadas.
Ahogadas en el humo de la alberca que se extingue
con tus pasos de hierro en la vuelta de un merengue.
Merengue de son o blanco merengue de azúcar y huevo.
Árnica y borraja para aliviar esta fiebre que me agobia,
me acerca a la hora [otra vez la hora] de la hisoria.
SE ESCURREN LAS ACACIAS No corresponden el espacio y la circunstancia.
Cuando los dientes cada día son menos tuyos,
tus zapatos se han gastado, tu delantal es un ripio
y aún la ansiada certeza no ha llegado.
El vacío que produce el círculo en mi mano
es mi propio vacío.
Zancón se quedó el vestido en el escaparate
con las bolas blancas de naftalina.
Las sandalias verdes se quedaron chicas.
Palidecieron las escamas de los rubíes
y los ojos se escondieron tras el cristal.
El alerón quedó tapado por las acacias
que ya no lloran y fatigadas se escurren.
Sólo está mi perro con sus orejas más largas
y ahogado en su propia ausencia.
No corresponde el tiempo con el tiempo.
Es tiempo que hoy sobra y también se paga.
Cuesta tanto como unos caballitos de papaya.
Cuesta más que encontrar los soldaditos de plomo
en el ático poblado de pajaritos negros.
Una vida de sobra, la infancia, mueca de existencia
sorda camina entre o suyo.
No distingue entre la vida y la muerte.
Malaya la suerte
que no distingue entre su compañera y su amante.
Sobra vida en la vida que es sobra.
No lo advierte. No distingue.
No sabe si son sus huesos o estoperoles.
biografia:
Mayra Mendoza Torres.
Nací en Cartagena de Indias el 29 de Septiembre de 1955. Soy Psicóloga y después de muchos años retomé mi inicial interés por la Clínica. Actualmente adelanto una Maestría en Psicoanálisis en la Universidad de Buenos Aires, ciudad donde vivo hace 11 años.
Escribo desde muy pequeña pero hasta llegar a Buenos Aires es que decido salir al mundo como poeta y publico en el 2001 Marcas de Sal, en julio del 2002, Calambuco de Orquídeas y en Noviembre de ese mismo año Cocos de barro cocido.
A la fecha guardo libros inéditos como Tras el caracol, Ronronea el comején y Hay un lagarto dentro de mi, además de unos intentos de cuentos y algunos relatos en prosa.
mmmtorres@fibertel.com.ar