LA LÁMPARA DE ALADINO El sol del medio día ha brillado este desierto.Esta sarta de mapas sin rumbo, estos huecos sangrados, estos remiendos de tierra, cosidos en la guerra. Marchamos aquí con pies de barro y canto ácido, al reencuentro tribal de funestas emociones.Al abrazo fatal con nuestros monstruos: Fantasmas de iras del pasado. Corremos sin clemencia, vomitando plegarias sobre siglo ...
LA LÁMPARA DE ALADINO
El sol del medio día ha brillado este desierto.
Esta sarta de mapas sin rumbo, estos huecos sangrados, estos remiendos de tierra, cosidos en la guerra.
Marchamos aquí con pies de barro y canto ácido, al reencuentro tribal de funestas emociones.
Al abrazo fatal con nuestros monstruos: Fantasmas de iras del pasado.
Corremos sin clemencia, vomitando plegarias sobre siglos de arena, sobre cuerpos maltrechos en este cuarto oscuro.
Nos abalanzamos al crudo remolino, buscando alguna risa en el áspero cemento.
Y medallas y trampas, o una apuesta favorable en medio de los gritos.
Atrás fuimos derviches que horadaban las tablillas, poetas que escribían por fuera de la línea.
Atrás fuimos niños y niñas en las dunas, creando imaginarios en la marcha.
Pero todas estas cosas se parecen a sueños, son burbujas, fogatas y olas.
Espectros creados por la herida del misil, en la claridad de la luna.
Acosadoras caretas medievales, se han bebido de nuevo todo el vino.
Han incendiado las casas, han secuestrando mañanas, han dado en la marcha su hiel a las mujeres.
Y embrutecidos de cruzadas en altas oficinas, han hecho cuentas de cuentas, bailando airosos el anal de víctimas, con su gendarmería.
Alargando esta lista de huérfanos, enrolando a las crías a su paso, por los cuarteles de invierno.
Para solo dejarnos esta mancha de frío, esta orfandad de esperas, estos mares oscuros.
Con sólo pocas plumas para el viaje por la vastedad del incendio.
Marchamos aquí tropezando con todos estos seres, con todos estos gestos, arcanos elementales que batallan, de un lado a otro entre las lágrimas.
Ahora, en las Bagdades y Basoras de la infecta Babilonia, los jardines colgantes de nuevo se desploman.
Y en las calles se frotan, sedientos y ciegos deseos de la fe, sobre la humeante lámpara de Aladino.
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BAILE EN EL BOSQUE DEL EXTRAVÍO
Al medio día de la vida nos vimos extraviados en el bosque
había madrigueras en el árbol del frío,
guaridas de dudas, tormentas del asombro.
De las pupilas brotaron peñascos y luces lejanas,
los pajarillos les traían a la mano sus trinos.
En la fiesta, extraña marejada de las caracolas
perdimos gozosos las partituras del orden.
Un riachuelo surgió para sumergirnos,
como peces abisales que descubren la noche,
dos sombras que giraban en los remolinos.
Libélulas, grillos de monte, flores
y alcatraces ciegos bailaron con nosotros
definitivamente perdimos el camino de regreso a casa
y bailandoen el temor de los otros,
amaneció de nuevo.
ÁGATA.
Ágata crece
incursiona presurosa
los pequeños orificios de la piel.
Se convulsiona penetrando las venas.
¡Abarca cruza!
Ágata crece y alumbra los hilillos
partecillas camufladas del cerebro.
Ágata viste sublime semitransparencia
y luce colores bruñidos al final del arco iris.
Ágata no duerme.
Oye cada goteo en el tejado
cada chirriar de una aldaba
cada crujir de las puertas.
Ágata vigilante insomne
es originaria de los desiertos del alma
y acampa en el oasis de las propias batallas.
Jardín ¡Fresco jardín!
Donde crecen orquídeas en la roca
y las mariposas del sueño
toman su néctar en los ojos del sol.
Ágata ha librado la mejor campaña
arrastrando plagas y heridas por la calle
ofreciendo disfraces en cada estación
asaltando penumbras
vaciándolo todo.
Ágata se ha sumergido
en las grietas más ocultas
para tocar su trompeta de agua.
¡Ya separa! ¡Ya une!
¡Ágata crea!
¡Ágata destruye!
Ágata pasea cavilosa en las tardes
y desciende en los amaneceres
a los profundos valles del entendimiento.
Ágata es poderosa.
Ha salido al balcón inalcanzable de las lágrimas
para ver la distancia de un paisaje eterno
para palpar el hechizo de extrañas tonadas
para besar el viento
y ocultarse en el mar amotinado del silencio.
Ágata arrasa
los bosquecillos de dudas
limpia con presteza las rendijas del vicio
baila en el palacio de los grandes secretos.
Ágata esculpe la nieve nocturna
Y talla acertijos con los primeros rayos.
Después de cada tragedia
Ágata regresa danzando entre jirones blancos.
Suave el aliento
Como la primera vez.
MAKELA BANTÚ
¿Qué día es hoy
y en que estación del año estamos?
¿Cuáles sucesos marcan ahora
las manecillas del reloj?
¿Es noche o es día?
Tampoco se donde me encuentro.
biografia:
J. Arturo Sánchez Trujillo. Medellín, 1954.
-Cofundador de revistas y grupos literarios en Medellín. 1970-1980.
- Premio Radio Habana Cuba. 1975.
- Columnista de Diario El pueblo en Nicaragua. 1978.
-Talleres Literarios en barrios, centros educativos y culturales de Medellín.1980-1990.
-Director Casa de la Cultura de Caucasia Antioquia. 1989.
-Profesor de literatura y talleres literarios en Casa de la Cultura de Copacabana. 1990.
-Cofundador del Festival Internacional de Poesía en Medellín. 1990.
- Premio 'Poesía Capital' en convocatoria de la Casa de Poesía Silva 2005.
Publicaciones.
-Sus poemas han sido publicados en revistasy suplementos Literarios del país y de
Centroamérica, y en la Antología de Literatura Antioqueña, Clásica y Contemporánea. 2003.
-Poemarios publicados: Ágata 1.994, Baile en el Bosque del Extravío 1996 y Makela Bantú
1998.
Inéditos.
- Fuego en el Lago. Poemario 2005.
-Cuentos por Cobrar. Novela 2003. Medellín, junio de 2006.
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