Detrás del OlvidoDetrás del olvido han quedadotrozos de mi piel,he mudado vientos,rasgado inocencia en sueños que aún no concluyen;soy mariposa mareada, de tanta nueva vidaque no le cabe en el alma.Escucho el rodar de mi conciencia,aviso de otros mundosque también me tuvieron, y siempre me persiguendisgustados por mi insolencia; me revuelcan en una ventisca ciega de respiros, a tientas me av ...
Detrás del OlvidoDetrás del olvido
han quedado
trozos de mi piel,
he mudado vientos,
rasgado inocencia
en sueños que aún
no concluyen;
soy mariposa mareada,
de tanta nueva vida
que no le cabe en el alma.
Escucho el rodar
de mi conciencia,
aviso de otros mundos
que también me tuvieron,
y siempre me persiguen
disgustados por mi insolencia;
me revuelcan en una ventisca
ciega de respiros,
a tientas me avientan al mundo:
duele respirar ahora,
duele despertar…
Y mi traje de piel es hoy una parodia
lastimada por vanidades,
asustada en risas y ruegos
de quienes se fueron incompletos
de mi vida
y hoy me rasguñan
buscan una conclusión
del porque su muerte y mi adiós.
Flamea una imagen
en la esquina de mi cuarto
no tiene rostro,
le temo como si fuera
hoguera esperando
mi ventisca para fundirme;
el olor de los muertos
embriaga mi acento
corroída por una culpa
borrosa en años
pero presente en cicatrices
que se abren en una crueldad fresca.
Mi palidez lastima los reflejos de piel
crece un deseo en el sonido,
invita a reconstruirme
me grita que abandone los asedios,
los amores malos
que se encarnan bajo el relámpago
de mis pupilas,
amores confundidos que derriten
mi orgullo, siembran en mí
la devastación de una locura
detenida en tiempo;
abrazada por sentires inmaduros
que enmarañan mis virtudes.
Por eso quédate en la caverna de dudas,
en el destierro de alucinada verdad,
corteja tu modelo perfecto,
acribilla tu muro imaginario
en el que un día yo me pinte.
Yo me quedo
a evocar la profecía del descuido
a pactar con la vida,
buscando la puerta y ese sonido
que siempre tiene resonancia
en mi memoria,
y me advierte los paisajes duros.
Así te dejo descansar
en el artrítico invierno del olvido.
AYER VINO LA MUERTE A las muertas de Juárez,
con su voz silenciosa que crece
en el huerto de la angustia Ayer vino la muerte,
se llevó mis ojos
y desprendió mis carnes
como anguila quemado respiros.
La hierba prendió su verdor,
y fui clarividente de mi fin,
grito; mi lengua se pudre en silencio,
nadie quiere escuchar.
Camino boca abajo,
mi piel morena es un camaleón ciego;
mis manos buscan respuestas en el fango
que llega a mi barbilla;
mi boca grita mi nombre dócil,
ciega como murciélago
condenado a luz.
II
Mis párpados apagados,
no más besos;
soy cuerpo resintiendo la podredumbre,
mi sepelio visto detrás
de la ventana entreabierta;
destierro arañando mi puerta;
golpes de mar tumbando
la verdad que no distingo.
Pelícano que merodea mi cuello,
mientras estrecho la mano sombra
que se confunde en mi último día,
son plañideras que desafinan;
monaguillos que aprietan mis manos
para dejar pizcas de fe.
Es la dolencia de la predicción,
indiferencia del mundo ante mi partida,
me hace esperar entre árboles que hablan
una lengua inexistente.
III
Mi corazón transparente
respira viento de tormenta;
son los dioses del olimpo
que desvelan su furia
de olvido en el aire;
lluvia homicida
que lleva mis brazos remo
en un río, que ríe de inmenso;
y mis ojos prendidos destraban flechas,
figura apocalíptica
que duerme a mi la lado,
me hace el amor en pesadillas,
dejando mi cama húmeda de resentimiento.
IV
Mi cuerpo gárgola,
mira sin ojos el tiempo,
come con recuerdos
y deja marcas.
Soy Noticia que se convierte
en arena, grito ficticio,
apéndice que señala dolor
es pendientes,
deudas por pagar
penas desbalagadas en ruinas:
yo incompleta caminando en un campo
que asusta de real.
ELLOS SE AMPARAN …
Ellos se amparan en la selva de tus ojos, sus cuencas vacías de espíritu cantan rezos que nadie entiende, son
gitanos de la muerte, contrabandistas de ilusiones que se bañan en barro negro, se consagran en mentiras y
pintan caminos falsos al paraíso. Ellos, enojan a la tierra y me hablan de ti, de esta punzada que hierve el
corazón con rojos, como las manzanas viejas que dibujas en tus sueños y se esparcen como neblina que te
ciega y desconcierta, “ellos”, los desconocidos, invocan los primeros soles que nadie conoció y traen una
resurrección ensayada, me recuerdan el saqueo de mis entrañas, entrecruzado intento de distinguirte en la
bruma de perdones, falsa tregua concedida donde soy rehén custodiado por tu furia, disputando el derecho a un
pacto que de forma a los fragmentos que voy dejando cuando te sigo, como en busca de la señal que me
asegure un lugar en el cielo, un descansar con sabor al brebaje de salvación.
Así es mi pena, exhala un dolor conocido, una resaca que contrabandea ilusiones, cuelga mi conciencia de la
ventana y ama agobiada por sombras de culpa; guárdala en tu corazón, sacúdela de las garras del olvido,
aliméntala de los brebajes que trasforman las lunas y atraen inmoladas criaturas que trazan el abismo por
donde te sigo, escriben la sentencia de vivir en descarnadas horas juntando moribunda fragmentos del silencio
que me agobia; así es mi pena… crucifico de errores que pesa sobre el cuello y no permite levantar el rostro
inundado de una humillación de dudas, que se desquebraja y vuelve a armar según las apariencias.
Ellos afrentan ánimas que enjuician mi paso por el mundo, deshonran designios divinos, me escoltan por el
callejón del averno donde soy rehén de tu exilio y festejan sonriente mi afligida rutina de vocear tu abandono
entre los barcos pintados de luna, husmean en el desconsolado recorrido de mi sangre por tu eternidad donde
no existe ni mi reflejo. Aún así abro la puerta de tus escombros, cima amontada de otros amores donde yo me
hago humo y reconciliación, donde mi llanto brota desconsiderado y me hace pensar en Dios y en su sacrificio.
Y domestico tu recuerdo en medio de una insomnia de ira, una erosión de mis sentidos donde renazco cada día
con los labios endurecidos al tratar de decir tu nombre, furia que me hace dejar en prisión las palabras que te
nombran, forzando la cerradura de mis ansias donde solo encuentro estruendos que me empujan hacia la orilla
del último invierno, que me obliga a remar entre espinas de nostalgias, entre trozos de mundo donde tu navegas
en el vértigo de mis desvaríos.
Como si fuera poco, enfrento mi sombra mutilada que me convierte en quemadura, en piedra descolorida que
me lleva a un camino donde me encuentro moribunda, arrumbada, bautizada como guardián infiel de la
felicidad, perturbada figura que solo persigue tu nombre sin nunca alcanzarlo y en la escalera de prejuicios
resbalo humillada por el pánico de tu ausente mirada que tiene forma de cristal que esconde leyendas, y
devora serpientes de desilusión que arrebatan mi última pizca de inocencia escondida en las notas del coro
universal del infierno. Así jadean mis añoranzas, y sigo en la lucha por recuperarme, ávida de entender los
estragos de tanto golpe, que dejan mi cuerpo a la deriva, en un temblar, en un viento de tormenta, donde no hay
palabras y mi desespero las encierra en un silencio sin llave, y camino ciega abriendo una puerta tras otra,
sintiendo en mi espalda la fisura del olvido que amenaza, y un murmullo de luna me habla de una invocación
de paz, mi búsqueda eterna, ese espacio donde ellos se distraigan de mi, y donde seguramente tu no encuentres
cabida…
Biografía:
MARA ROMERO [Cd. Obregón, Sonora] Poeta y Narradora. Estudio Licenciatura en Turismo; tiene diplomados en Mercadotecnia, Comunicación y Literatura Hispánica. Promotora Cultural y Turística, miembro fundador de la Agrupación para las Bellas Artes, APALBA, que en 1994 la incluye en la antología “EN EL CAMINO”. Ha trabajado como productora en diferentes programas culturales y turísticos de su Estado. Es editora de la Guía Turística de Cd. Obregón y de la Guía de cuaresma y de la danza del venado Yaqui. APALBA le publica en 2003 su poemario “IDENTIDAD DE VERTIGO” Colección BAKATETE ARDIENTE; presentado en el Museo Mural “Diego Rivera“ de la ciudad de México por CONACULTA. Aparece también en la COLECCIÓN INSTANTES con el libro de poemas “BEETHOVENIANOS” [2004] presentado en la Casa del Poeta Jaime Sabines en la Cd. De México; fue recientemente antologiada por CONACULTA, en su editorial “arlequín” del fondo nacional para la cultura y las artes en la compilación del Poeta Juan Carlos Vera “ECO DE VOCES”generación poética de los 70. La Universidad de Sonora, esta por publicar su libro de poemas “DE TU OLOR Y DE MIS MIEDOS” y el Instituto Sonorense de Cultura editara su poemario llamado “PERIGRINAR DE GRITOS”; tiene en su haber inédito uno libro de cuentos llamado “LAS LUPES”. Así mismo, ha publicado en diversas revistas y secciones culturales y turísticas de México; Actualmente es directora de la empresa Promociones Turísticas de Cajeme, PROTUR; forma parte del taller literario de la Biblioteca Pública Municipal; coordina el Encuentro de Poetas Sonorense en su región; así como el festival Cultural TETABIAKTE. Tiene parentesco con vampiros y ángeles; le encanta desmantelar el dolor ajeno, y asegura haberse resbalado del cielo una noche de tormenta, por eso tiene alas y llora cada vez que llueve.
mara@cob.megared.net.mx