En el silencio de mi alma, oculto como un
suspiro, late un amor profundo, un fuego que
no me atrevo a decir. Eres mi musa en la
penumbra, mi estrella inalcanzable, un sueño
imposible que en mi corazón es palpable.
En cada palabra que susurra el viento en la
noche, se revela mi secreto, un amor que arde y
brota. En la sombra de mis pensamientos, te
dibujo, mi admiración se convierte en un verso
que fluye.
Eres el eco en mi mente, la melodía en mis
sueños, un susurro en el aire, mi amor en
desvelo eterno. Aunque me oculte tras sombras
y anhelos clandestinos, mi corazón late fuerte,
revelando lo divino.
Quiero ser la luz que ilumine tu sendero, el
refugio en tus días grises, tu fiel lucero. Mis
palabras son versos que bailan en el viento, un
canto apasionado que confiesa mi sentimiento.
Aunque parezca imposible, como el sol y la
luna, mi amor persiste, crece como espuma. En
cada latido, en cada anhelo susurrado, mi amor
por ti, imposible, pero aun así amado.
Sueño con el día que tus ojos descubran, el
secreto guardado, la pasión que perturba.
Quisiera ser la tinta que escribe en tu destino,
el poema de amor que despierte tu Amor
divino.
Que mi silencio no sea un muro infranqueable,
sino un susurro que acaricia tu ser inmutable.
Eres mi amor imposible, pero mi corazón
insiste, en revelar la verdad que en suspiros
existe.
Así, en esta confesión poética, abro mi ser, te
entrego mis versos, mi amor a florecer. Que en
algún rincón de tu alma encuentres mi rastro, y
en el laberinto del amor, sea nuestro encuentro
un acto.
Admirador secreto, así me presento a ti, en esta
línea sincera, mi amor es un jardín. Que el
destino, cual poeta maestro y divino, te guíe a
descubrir este amor clandestino.