1.InconscienciaDetrás de los espejosse esconden las Furias, no las mitológicas y auténticaslas que buscan venganzas y reparacionessolo las furias cotidianas,pequeñas y monstruosas.Intuyo que un día, cualquierapodrían traspasar el límite y escaparse por los bordes;pasar acuosas hacia esta realidad.Una señalUna mirada cómplice;Una caricia por el borde del espejoBastaríaDesde la orilla de m ...
1.InconscienciaDetrás de los espejos
se esconden las Furias,
no las mitológicas y auténticas
las que buscan venganzas y reparaciones
solo las furias cotidianas,
pequeñas y monstruosas.
Intuyo que un día, cualquiera
podrían traspasar el límite y
escaparse por los bordes;
pasar acuosas hacia esta realidad.
Una señal
Una mirada cómplice;
Una caricia por el borde del espejo
Bastaría
Desde la orilla de mi luminosidad
me observo:
enrollada de amor,
propensa a la locura
fraccionada de ansias.
Escucho su llamado:
Soy una Furia perdida y recurrente
Y apenas me doy cuenta.
2.Puntos cardinales Tengo una seria imposibilidad de levantar mi vista
hacia el norte
Me abruma,
me entristece,
me aprisiona.
Descubro que no puedo con tanta muerte
Latiéndome aún entre las venas
No con tanta Centroamérica encima
No con tanta América Latina en las sienes
Para mí,
que desde pequeña he tenido problemas de lateralidad
Y por ende de ubicación,
el sol puede salir por cualquier lado
En cualquier dirección.
No es posible, me dicen.
Recurro entonces a la prístina memoria
Esa que no me falla
Y mis ojos se llenan de mar, de arena,
sal antigua y Caribe
Descubro que mi corazón
no puede saber el norte
porque tiene una
irredenta.
profunda
y
rabiosa miopía
que me aferra implacable
hacia el centro.
3.Cassandra He visto
mis manos amputadas
escribiendo en el vacío
los laberintos entramados de la soledad.
He sentido mis huesos, deshaciéndose y perdiéndose
extraños
en los bruscos arpegios de la nada
y desapareciendo invisibles
entre polvo de estrellas.
Los labios abultados han dejado salir
envueltos en sangre
los hilos cintilantes de mi ser
El cabello
que sostengo entre mis manos
ha perecido contando los minutos
de la angustia,
al desasosiego.
He tratado de abrir
mi pecho para dar paso
al dolor lacerante
que lo sostiene
He visto lo que se supone que no debo ver.
Y es por eso que vivo condenada
a repetir inexorablemente
la dulce melodía del silencio,
sabiendo que de un día para otro
el reloj se moverá
indefectiblemente
de reversa
y me encontrará con
una profecía que nadie quiere oír,
pero que se espera, mientras tanto
Entonces,
mi túnica se vestirá de rojo
y cantaré bajo la lluvia
la sublime tragedia de
encontrarme por fin,
detrás de las palabras.
biografia:
Jessica Isla, escritora.Licenciada en Letras. Peruana-hondureña
Libros publicados: Cassandra. Edit. El cuarto de Carmela. poemario. 2008
Antología de cuentistas hondureñas.Edit. Letra negra. 2006
Ganadora de Juegos florales Santa Rosa de Copán. 2004
Coordinadora de editorial Capiro 2000-2004, actualmente trabajando en la creación de una editorial propia
diosaoscura@yahoo.es