Luis Alfredo Aguilar Contreras
MILORD
Algo llama
Supongo que si puedes inventar la belleza en mi anochecer en otros/ sitios es igual
aunque esos lugares estén ubicados antes o después y en ninguna parte
tus ojos son lo que miras
pero hay algo en las innumerables variedades de sentir
que solo es fiel a un momento
no tengo la certeza de que eso sea lo que necesites
porque ni tu soledad ni la mía es completa
pero puede ser otro encuentro innecesario
sin razón
sin motivo
una casualidad
pero ligada de manera indestructible a lo que sea la memoria y/ signifique.
Finales alternativos
Fui un error
he aprendido a pasar indiferente ante cada una de las situaciones que/ me lo recuerdan o hacen ver
pero me dejas seguir y acercarme a ti desde la igualdad imposible
pero es a veces
y entre el olvido y no comprender
como que la verdad sale perdiendo
fui un error
participo en las temibles reglas de tus sentimientos
y lees las palabras que anoto
fuera del silencio y la ausencia
de alguna manera ser imperfecto no es derrota
fui un error y es terrible
saberlo
sentirlo
vivirlo
pero el problema va ha ser de la muerte y del cielo
porque hacerme un lugar inesperado en la eternidad
pesa
con el infierno no es problema
nunca se equivoca.
Yo me quedo
Ha habido innumerables finales y la vida lo sabe
el de mañana fue hace mucho tiempo
lo recuerdo con la frescura de todo lo que no ha pasado
inevitable y cansado
porque mirar las cosas subido en el tiempo de cada elaborado/ fragmento que compone un instante
inventó la locura
no hace falta mucho para agotar las posibilidades del yo
unas palabras
un resto de tinta
el espacio disponible de un papel
y regularmente hablamos
contamos
pensamos
o escribimos de más
pero es herencia divina de madre y padre
mejor quedarnos con la primera frase
la cosa es que el mundo se acaba sin mí
y ese es un problema.
Brújula y dos nortes
Recuerdo que entretener la dulzura de los momentos me resultaba fácil
lo amargo eran sorbos que no tomaba en cuenta
la imperfecta línea del tiempo en alguno de sus baches
debe guardar memoria del instante donde la realidad apacible de la/ ignorancia se resquebrajó
como ahora que los ladridos del perro irrumpen en las palabras
pero no dañan la historia
alguien sembró algo en nosotros que inevitablemente sucede
pero como sus raíces beben nuestra agua
recibe noticias de dos mundos
y agazapada en esta hoja mira destinos parecidos
pero uno simula ser el otro
con una perfección muy arriesgada.
Dios poeta
El cielo se está llenando de una espuma gris
un poco de horizonte permanece con luz
otra parte parece limpia
la tarde repite sus historias de manera imprecisa
sus razones son tan conocidas que reparar en ellas
es jugar una partida de agujero negro contra nadie
supongo que en alguna parte
la especulación se impone límites
algunos están mucho antes que ella
no tenerlos
puede llegar a cosas tan absurdas
como que este poema
tenga igual sentido que la creación.