Katherine Valeria Martinez Diaz
aleria Martínez nació el 30 de mayo de 1996 en la ciudad de Ahuachapán.
Su educación básica la realizo en el Centro Escolar Carlota León Viuda de Trigueros. Actualmente estudia bachillerato en salud en el Instituto Nacional Alejandro de Humboldt.
Su infancia la vivió rodeada de sus padres, su abuela, su hermano y sus primos.
Es violinista en la String Orchestra INAH El Salvador.
Participó en el festival Palabra en el Mundo 2014 en el Centro para la cultura y las artes Dr. Alfredo Espino. Miembro del taller literario Mario Bencastro. Recibió diploma de participación en seminario sobre el origen y evolución de la literatura universal, impartido en la Casa de la Cultura Ahuachapán.
Una de sus motivaciones en la literatura se debe al poeta ahuachapaneco Santiago Vásquez, y a su maestro de música Jorge Alberto Salazar.
Aprender a morir.
Cariño mio, a causa de mi suplicio por tu desamor quisiera morir.
Pero ¿Como hacerlo? si la única forma de aprender a morir es muriendo...
Y para morir tengo que sufrir, entonces, si ya sufro, ya muero...
Muero con cada silencio que sale de tu boca,
Muero con cada mirada de tus ojos dormidos,
Muero con tu simple presencia que no esta...
Muero cada día, muero en mi agonía.
Por lo tanto, estoy aprendiendo a morir por ti,
Pero Cariño...
Seria un placer morir en tu regazo
Morir a tu lado, mientras la cálida lluvia cae
Sobre el crepúsculo de mis sueños.
Los niños de la calle.
Y van los niños descalzos por el camino,
Con el estomago vacio y el rostro entristecido.
Por las calles van vendiendo su mercancía
Para poder comprarse una tortilla.
Si no venden nada aguantaran hambre,
Si la lluvia cae mojaran su única ropa y les dará frio.
Los niños de la calle
Todos los rechazan
No les tienen lastima
La gente solo pasa.
Ni siquiera un vaso de agua les ofrecen
Ni un pan tieso para satisfacer sus menesteres.
Y van los niños con los ojos de tristeza,
No tienen madre ni padre
Nadie que los proteja.
Sus pieles quemadas por el sol
Verlos me rompe el corazón.
En el parque están mendigando una moneda,
Dormidos se quedan por las veredas.
Los niños de la calle
Todos los rechazan
No les tienen lastima
La gente solo pasa.
De los basureros sacan su comida
Nadie les regala sus medicinas
Si les dieran algo estarían agradecidos
Están enfermos y desnutridos.
Si alguien de buen corazón se digna a ayudarlos
Los ángeles en el cielo estarán cantando.
Los pobres niños quieren un abrazo,
La gente los rechaza, les tienen asco.
Los niños… los niños están llorando,
Les duele el alma están agonizando.
Los niños el futuro del país
Si no hacemos nada morirán en los caminos.
Los niños de la calle
Todos los rechazan
No les tienen lastima
La gente solo pasa.
Desapareciendo.
Mi alma se desgarra
En mil hojas,
Hojas que caen al suelo
Como en otoño.
Mi corazón
Se parte en pedazos
Como los pedazos
De aquel espejo quebrado
Ante tu reflejo en mis ojos.
Mi piel se agrieta
Como el desierto,
Ante la falta
De tus caricias de algodón.
Mis ojos se desatan
En una cascada de lágrimas,
Lágrimas de cristal
Que hieren mi rostro.
Mis manos,
Mis manos desaparecen,
En la sombra de tus sueños
Y en los caminos de tu cuerpo.
Mis labios, se desangran
Ante el rastro de tus besos perdidos,
Perdidos en el ardiente fuego
De tus deseos.
Toda yo desaparezco,
Desaparezco
Ante la desesperada
Necesidad de poseerte.