Pedro Péglez González
Nombre literario. (Para asuntos legales: Pedro Julio González Viera, con carné de identidad 45071100422). La Habana, Cuba, 1945. Poeta, periodista e historietista. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba. Se desempeña en el periódico Trabajadores, donde ejerce la crítica literaria. Además de su quehacer en prosa y en dibujos, por su obra en versos ha recibido varios reconocimientos, desde que, con 22 años, en 1967 alcanzó su primer premio en el concurso 2 de Diciembre y mención en 1968 en el concurso 26 de Julio, hasta los más recientes: En el 2000, Premio Iberoamericano Cucalambé de décima escrita; en el 2001, premio extraordinario en el concurso nacional de poesía Regino Pedroso; en el 2002, premio en el concurso nacional de poesía Regino Boti; en el 2004, por segunda vez, Premio Iberoamericano Cucalambé, y en el 2006, premio de décima en los V Juegos Florales de Matanzas. Tiene publicados los cuadernos de poesía para niños Canciones de abril y julio (Editorial Gente Nueva, 1983) y Hacer y hacer (Idem, 1984), el cuaderno de poemas La ciudad como testigo (Ediciones Valle, Bejucal, 1986), el plegable de décimas Glosa por ti (Editorial Sanlope, 1996), los decimarios Los estertores del agua (Idem, 1998), Viril mariposa dura (Editorial Unicornio, 2001), (In)vocación por el paria (Premio Iberoamericano Cucalambé, Editorial Sanlope, 2001), La noche es ella (Ediciones Como un ave libre, 2001) El ácana diluvia (Idem, 2001), Tribulaciones del arca (Editorial Luminaria, 2002), Paflagonia de noche según el condenado (Premio Regino Boti, Editorial El Mar y la Montaña, 2003), Cántaro inverso (Premio Iberoamericano Cucalambé, Editorial Sanlope, 2005), y Donde dice primavera y es otoño (Premio V Juegos Florales, Ediciones Matanzas, 2007; Letras Cubanas, 2009); el poemario en versos libres Últimas puertas podadas por la nieve (Ediciones Unión, 2005), y los poemarios (versos libres, sonetos y décimas) Rumor de Pan (Letras Cubanas, 2009) y Para otra versión de la ceniza (Latin Heritage Foundation, EEUU, 2012). Poemas suyos aparecen en las selecciones Poetas del mediodía (Editorial Sanlope, 1995); Decimistas cubanos actuales (Ediciones Carta Lírica, Miami, EEUU, 1997); Décimas cubanas de dos orillas (Idem, 1998); Donde la demasiada luz (Editorial Lengua de Víbora, 1999); Nueve poetas y una estrofa (Idem, 2000); La Habana, 10 (Ediciones Adhara, España, 2000); Una vez vino un ángel (Editorial Extramuros, 2001); Añorado encuentro (Idem, 2001); Antología de la poesía cósmica cubana (tomo III) (Frente Hispanista de Afirmación Nacional, México, 2002); Antología de la décima cósmica de La Habana (Idem, 2003); Antología de la poesía cósmica de La Habana (Idem, 2005); Verde ramo en el aire sin dueño (Publicaciones Azucareras, 2005); Árbol de la esperanza (Arte y Literatura, 2009); Esta cárcel de aire puro. Panorama de la décima escrita cubana (Tomo I, 1900-1959) (Editora Abril, 2009) y Navegas, isla de oro. Panorama de la décima escrita para niños (Editorial Gente Nueva, 2009). Desde el 2000, preside el Grupo Ala Décima, de poetas escritores con preferencia por la décima, con base en Alamar, Ciudad de La Habana, Cuba. Desde el 2006, dirige y edita el sitio web Cuba Ala Décima, del mencionado Grupo.
Dirección: Edif. A-55, apto. A-1, zona 1, Alamar, Hab. del Este, Cuba. Cód. postal 12500.
Teléfonos: 765-0341 (particular) 881-6945 (periódico Trabajadores)
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Sitio web: www.peglez.blogspot.com
Los trabajos distantes
Pedro Péglez González
Primer premio del II concurso nacional de décima Toda luz y toda mía,
convocado por la agrupación homónima en Sancti Spíritus, Cuba, 2013
Así llegan los sueños,
como la lluvia.
Hugo Chávez Frías
LLUEVE
Llueve en la montaña.
El perro se hace un ovillo
bajo el portal, junto al brillo
de mi silencio. La entraña
de la lluvia me restaña
viejos surcos. Se abren otros
que pasan por el nosotros
rumbo al fin. Y llueve. Llueve
un agua absurda y aleve,
conjura azul de los potros
de la memoria. Se estanca
un olvido en cada charco
bajo el portal. Traza un arco
negrísimo el perro. Su anca
proyecta en mí un ala blanca
con un anillo amarillo.
Cae la lluvia sobre el trillo
como túnica de hierro.
Yo me tiendo junto al perro
y también me hago un ovillo.
RUTINA CON NUBES
Para Mireya Piñeiro
A Raúl Collazo
Debajo de la ventana
pasan nubes. Pasan nubes
habitadas por querubes
que avecinan la mañana
con su niebla. La ventana:
azogue tras el dosel.
Mis dedos son un pincel
que sobre el cristal dibuja
un clavel y una burbuja.
Envío el clavel a Aysel,
sobrina nueva que nunca
he visto. (El clavel desvisto
de distancia). Luego asisto
en su parto a la ubre trunca
de aire. Párvula espelunca
del ímpetu. Late el centro
y da a luz un desencuentro:
Yo pensaba hallar el hilo
—oh Ariadna— y me vuelvo al filo
de la duda. (Nube adentro,
se conduelen del asceta
los ángeles). Di, buen conde
Saint Germain, dime por dónde
se llega al rayo violeta.
Dime del cuarzo la veta
y la sal de la mañana.
O dime si soy la vana
pesquisa. (Lloran las nubes,
en tanto pasan querubes
más allá de la ventana).
LESA ECOLOGÍA
Lancé botellas al mar.
De la mañana a la noche.
Soy culpable de un derroche
de envases para el azar.
Gasté el aire de aspirar
en suspiros. Soy culpable
de opacar la brisa amable
con mi hálito. Con el humo
del tósigo que consumo
contra el viento. No me es dable,
por tan poco, ser salvado,
verso, y por mí te condenan
al agua. Y contigo penan
mi sed, mi flor, mi candado
a cierto portón, a un dado
que se encamina al bazar.
Tú puedes, verso, escapar.
Sálvate tú, verso amigo.
Yo cumplo con mi castigo:
Lanzo botellas al mar.
LOS TRABAJOS DISTANTES
Voy lejos. Vengo de lejos.
La lejanía es mi altar.
Mi sacerdocio, el pesar
de estar cerca. Mis espejos
preñados van de vencejos
inhóspitos. Cierta argucia
navega en el agua lucia
de mis dedos: menester
de darla siempre a beber.
Pero el agua ya está sucia
de olvido, Señor. Mi fe
ya indaga por qué en la alfombra
sólo comparte mi sombra
esta lumbre, este café
de mi petit déjeuner
sin un bonjour. Ah mis muertos.
Mis muertos siempre despiertos
me ven desde cada foto
el beso de nervio roto
que me sangran los abiertos
espejismos. Di, Señor,
si la luz que me acompaña
sabe acaso que me engaña
o si existo. Di la flor
de este ingrávido escozor
de Jeremías. Mi iglesia
ya excomulga como necia
esta mejilla, y no empolla
el huevo que con la olla
vendí por una anestesia
azul. Ya parto. Ya parto
a la cuesta y la araucaria
que elevan. Voy como un paria,
como debe ser. Ensarto
lunas a mi hato de esparto
por si allá vivo. Los viejos
árboles serán reflejos
para el derviche, tal debe
ser. Por si llueve. O no llueve:
Voy de lejos. Vendré lejos.
(Un rumor de oros añejos
se burla de mí al pasar;
de mí, que vengo de lejos
y la distancia es mi altar).