Carmen Amelia Del Cristo Vázquez.
Dirección personal: Santa Ana 20531 e/ Varona y Cambó, Parajón, Boyeros, La Habana , Cuba.
Vinculada laboralmente al Centro de orientación y atención psicológica de la Facultad de Psicología de la UH y al Centro Martin Luther King.
Miembro de la Sociedad de Psicólogos de Cuba y de ...
Carmen Amelia Del Cristo Vázquez.
Dirección personal: Santa Ana 20531 e/ Varona y Cambó, Parajón, Boyeros, La Habana , Cuba.
Vinculada laboralmente al Centro de orientación y atención psicológica de la Facultad de Psicología de la UH y al Centro Martin Luther King.
Miembro de la Sociedad de Psicólogos de Cuba y de la Asociación de Pedagogos de Cuba.
Síntesis curricular
Carmen Amelia Del Cristo Vázquez.
Perteneció a la entonces brigada Hermanos Saíz, en la décadas del 70 y 80, durante los primeros años de esta última, fue organizadora de la sección de literatura en La Habana.
Es miembro de la Sociedad de Psicólogos de Cuba, máster en Psicología Educativa y Psicodrama.
Realiza una labor de transformación social a través del método psicodramático y de la Educación Popular, vinculada al Centro Martin Luther King y a la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana. Ha publicado artículos sobre psicología y pedagogía en revistas especializadas.
Tiene un poemario para iniciar el proceso de edición. Actualmente trabaja en su primera novela.
De la mujer común y su parte específico de tiempo.
Llueve siempre llueve
hasta un día que al sol se le desborde
el animal que lleva en los zapatos
Llueve
pudieran ser mis ojos
llorando a 1050 kilociclos
algo le ha sucedido a los periódicos
y Cuba pasa en caravana simple
pudieran ser mis ojos
me trago otra sombrilla por si acaso.
Poema tardísimo.
Sólo el hombre y su estrella
desconciertan al miedo
tan solo ese andariego inhabitable
esta calma en zozobra desmedida
y sobre todo el tiempo otro sedante
para dormir después de ser los mismos
este rato de olvido con que miento
y excarcelo la tierna palabrota
esta mano mordiéndome la pluma
con el trago en la sed de otra botella
esta buenhumorada taciturna
controvertida máscara que alcanzo
por no darle la espalda a los amigos
cantos de desamor y a mala hora
tu corazón me buscará en el cuarto
cantos de desamor y a mala sombra
tu perro a secas ladrará.
Desembarco.
Este joven camina el archipiélago
un verso en la mochila
y la certeza Ernesto de la aurora
en tus botas relincha Rocinante
dónde estarás un día recordando
a este soldado tierno que devora
su mediodía anónimo y confiado
esta será la hora de los hornos
que un poeta nombró
un milagro es un yate Ernesto
anclado más allá de estos molinos.
Frei Betto y una esperanza para el mundo.
He soñado con paraísos innombrables
me emociona el Cantar de los Cantares
la inteligencia salomónica
la hipérbole asombrosa de San Juan
creo en usted
en la esperanza que nos une
y en el mundo
sin preguntar ahora por su génesis
sino por su dolor
creo en los hombres que somos
por los días de estos días
en los siglos que otros harán para los otros
como un sorbo de pan
un clarinete puesto a desgarrar
las bienaventuranzas del olvido.
Poema para morirnos de la risa.
Sería ridículo decir
“todo lo dejaría por amarte”
pues bien
soy la mujer más ridícula del mundo
y voy a caminarme hasta tu sombra
sin que Alfonsina Storni me delate.
Noche para ser otra o tener pájaros.
Recuerdo el día de llegar a la casa
y escribir el más cursi poemita de amor
ya casi desgarrada
por prometer las vidas que no guardo
y ser una mujer
rayándote la arena con dos nombres
un loco corazón
(CONSTRUCCIÓN TRILLADÍSIMA Y URGENTE)
derecho a ser un día poemita de amor
que siempre queda en cualquier biografía
donde nadie descubre en qué latón
en que cama dejamos
la noche de sentirnos como tantas.
Sugerencia para acudir al olvido.
Un recuerdo no es una sentencia
si perfora la noche
dolerá de inmediato
entonces ve a la puerta
asegura que el tiempo esté en su sitio
y ultímalo
como al peor de los traidores
Abuela lírica.
Hace falta creer en el milagro
de una corriente virgen
en el campo mojado
donde un rinoceronte se renueva.
Es casi imprescindible
llevar los versos de Gabriela al brazo
sumarse al descontrol de los pequeños
y verse cara a cara con mi abuela
duplicada en sus ojos de oruga irrepetible
como si comprendiera que la vida
es la proeza que en su muerte pongo.
Cachita.
También tuve abuela pobre
limpiaba pisos que pulía
nadie me habló de su dolencia
pero la imaginé con las guayabas
sin hacer el milagro de los peces
contando los minutos
que separan la tierra de los astros
con su habitual resignación.
Las ranas.
Los animales realmente peligrosos
están entre los plátanos
no muerden
no lastiman
pero tienen los ojos del tamaño del miedo
la corteza más fría y temeraria.
Ay, las ranas
cuándo se cansarán de los fantasmas
y cambiarán su voz por algún piano
cuándo vendrán las hadas
que Andersen prometió para encantarles.
Infancia.
A mi madre.
Tu pelo negro a veces era abril
una emboscada para mi sortija
Te sorprendió mi corazón crecido en rebeldía
las muñecas desnudas
aquel gato ensamblado a mi tristeza
sin embargo aquí estás
copiándome tu última receta
en un libro doméstico cualquiera
sin pretender rozar este misterio
con el que espero perpetuarte.
Con falta de gestión.
A W.W.
estoy sola a solas con el mundo
y tú no estás ni en soledad conmigo
viene bien sumergirse en este rato
con la tranquilidad de las revistas
no he traído a Vallejo ni a Neruda
Osvaldo tiene un frío de dos muertos
y Reina va conmigo a una desmisa
para rezar por versos - sacrilegios
aquí no llega Lorca ni Machado
y me canto a mí misma por antojo
de Whitman que se asoma a consolarme.