Kiuder Yero Torres
Beca de Creación ¨Sigilfredo Álvarez Conesa¨ 2005, que otorga el Centro Nacional de Casas de Cultura. Segundo Premio de la Tercera Edición del Concurso de Poesía Corcel de Fuego 2006. Segundo Premio del Concurso Nacional Modesto San Gil 2006. Premio de Poesía del Concurso Juan Marinello 2007. Premio “Célida Cortina”, ...
Kiuder Yero Torres
Beca de Creación ¨Sigilfredo Álvarez Conesa¨ 2005, que otorga el Centro Nacional de Casas de Cultura. Segundo Premio de la Tercera Edición del Concurso de Poesía Corcel de Fuego 2006. Segundo Premio del Concurso Nacional Modesto San Gil 2006. Premio de Poesía del Concurso Juan Marinello 2007. Premio “Célida Cortina”, al mejor texto de tema comunitario del VII Concurso Nacional Ala Décima 2007. Mención en el Concurso de Cuentos Breves La Casa Tomada 2007. Ganador del Premio Literario “Vicentina Antuña” 2010. Ganador del Concurso Literario León de León 2010. Premio Literario Internacional “Ángel Ganivet” 2010. Primer Lugar Internacional del 1er Concurso Literario “Trofeo El Memorioso” 2010 Tiene publicado el poemario Toda la Sombra [Ed. La Luz] y Prófugo del Silencio [Ed. Holguín]. En las revistas Alma Mater, Ámbito, Videncia, Río Hondo [México]. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz.
LA TORRE DE BABEL
No confundas mi lenguaje quiero saber la verdad y edificar la ciudad con una torre salvaje.
No confundas mi lenguaje con la cúspide en el cielo quiero la torre el anhelo de andar entre los prejuicios del abismo y sus indicios en un mundo paralelo. Tocar la luz los temores de perderse tras los pasos y elevar los cielos rasos en destinos sin sabores. Bifurcando los colores sobre un mundo en sepultura la torre de clara altura no sabe lo que es el sur. Las trampas de algún tahúr definen la arquitectura.
Esparcida la esperanza alguien fusila mi paz. Camino sobre la faz de una tierra que no alcanza a servirnos de alabanza. [Otro más que no razona.]
Es el tiempo quien perdona al lenguaje confundido. La voluntad no ha vencido ¿Quién será el que nos traiciona? ¿Quién será el que agujerea a la sombra con su peso?
Ya partimos sin regreso por la senda que tantea la conquista y palabrea migratorias novedades. Páramo de las crueldades turbadas desde el origen cuando en Babel ya no rigen estas mismas vanidades.
me despedí en la puerta del silencio lleno de carencias entre azares y el repaso vivencial de un último sollozo con la prisa de quien huye de la quietud sin alas libre siempre de una cárcel que simula una nueva partida.
Anduve un camino no enfermo límites sin predecir la asfixia de rejas altas un pez necesario silueta red muerte dócil frente a los que ignoran salir de un tráfago inconcluso donde no somos mercaderes.
La encrucijada espera desigualdades y nuevas distancias en el acero afilado paso a paso sobre el polvo y el cimiento hecho destino en su altura de cerros. Anduve un camino no otro este desconocido zigzagueante para cobijarnos en sus arenas en el sigiloso arrecife de lo incierto más allá de envenenarse con los monosílabos de la desunión andar andar y llegan las balanzas rotas las voces rotas como el oscilar de las cenizas profundas.
A cada lado las ventanas no suelen abrirse. El destino es incurable marchamos descalzos mas condenan los dedos el peso de la alegoría.
Anduve un camino a ciegas miradas del lado justo el día dentro de mí empieza a conocer las pocas virtudes del tiempo.
LEVANTEMOS
la piel abriga la noche nos atrapa ansiosa no hay barreras placeres no hay que inventar nuevas utopías no sé lo real soñar mi voluntad se oculta para dibujar otro secreto nada cuenta y maduro junto a una lágrima ávida temblando en la soledad primera siguen al acecho de un grito de las caricias serenas después del orgasmo me falta todo me falta la lógica de una ciudad que no comprendo y puedo escapar de sus huellas me falta la certeza toda me falta el camino disipar la ternura me faltan los viejos puertos y las vestimentas del grumete.
Los recuerdos se levantan a mitad del vacío no en la calle mojada no en el contorno de las aceras tras los pasos invitando a tu cuerpo no sobre la imagen de las lealtades no es tan simple disiparse en la severidad no sobre el polvo de mis años que se destruyen ciegos y el horizonte hace violar las treguas.
El futuro preocupa cuando mis ojos siguen enfermos de tantos crepúsculos enfermos de seguir soñando invado el recelo de la herida próxima sin rostros sin máscaras con el viento necesario perdido en el rumbo de otra luna en los días contradictorios del intento perdido en transfiguraciones discursivas.
La barca del destino zarpa desde el cuerpo y llega bajo la honda frialdad y una mano se despide de su propio cautiverio.