Sentencia …Y dijo entonces aquel Dios desde su silla de celajes No habrá un lugar en la manigua de los tiempos ni esquina alguna que provea sombra ni sombra cierta que acompañe tu cuerpo No existirá en las habitaciones de la noche vigilia que brame en tus ojos de animal privilegiado ni cabrán en tu boca las cenizas de ...
Sentencia
…Y dijo
entonces
aquel Dios
desde su silla de celajes
No habrá
un lugar
en la manigua de los tiempos
ni esquina alguna
que provea sombra
ni sombra cierta
que acompañe tu cuerpo
No existirá
en las habitaciones de la noche
vigilia que brame
en tus ojos
de animal privilegiado
ni cabrán
en tu boca
las cenizas de las bocas
que mordieron arrugas de besos
y besos
que no encarnaron
palabras de indulgencia
Y será
en el ágora
de los silencios
donde tu impericia
de piedra
enaltecida de hambre
volverá
al inicio del regreso
Y ecos de aguas
ya sin sal
infinita fermentación
desaguaran
la nada que depusiste
en el orificio asignado
a perpetuo
albedrio
Dime
entonces
hijo sin costilla
si amaste
a un solo grano de arena
si diste
a las tormentas
un calvario de caricias
si dibujaste
cubierto de soledad
una tarde
encubierta de gaviotas
Y si por si acaso
tu olvido
olvidó
que de palabras
eres
porque en ellas
liquidarás tus pasos
Dime
dime
…
y te dispensaré
un minuto
de silencio
Y aquel Dios
de mil tigres
en su boca.
dejó su silla de celajes
quitó puñales
de telarañas
ancladas en el cielo
y se concibió
escarcha de letras…
Desde entonces
hay una vacante
imborrable
en el ir
y venir
de las estaciones
y un punto suspensivo
a la espera
de un verso.
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La fiesta del poeta.
¿Qué alegría tiene el poeta?
Descalza su alma, ríe como las rocas
cuando el viento las aprieta
¿Tiene alegrías, el poeta?
Sin estrellas encima
su mirada es de zafia jungla
al paso de viajeros sin brújula
¿Alguna alegría tendrá el poeta?
Cruzadas de hielo
transitan los gritos de su letra culpable
No, no es necesaria la respuesta
El poeta
se ha quebrado en la acera
y como una sombra de ecos
su verso es una fiesta de olas
que seca vigilias
mientras la ciudad crese
con ojos de indigencia.
Hoy es la cita
lleva tu silencio a bordo
que la feria
apenas empieza.
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Puentes colgantes
Me pierdo
inhumando recuerdos fratricidas
me diviso
en calendarios de vientres:
no se salvaron las banderas de encantos, ni las sonrisas juveniles
La danza de la marcha
boya en reverberos de omisiones
muy a pesar, que es prohibido olvidar
porque es imposible matar lo que mata
y te hace sentir vivo
Y de los puentes colgantes
(que he sido)
quedan intactas
las arrugas de las sonrisas prestadas al viento
y aquella vigilia de minotauros
sobre anaqueles de desperdicios
en desperdiciadas noches
disfrazando la conciencia con efugios etílicos…
Nada, nada se ha desentendido entonces
los mismos ojos
que se deslíen en los helechos
que la luna dibuja en las vitrinas de helados y postres
la misma sombra alargada
de un gato en la azotea, espiando nubes lácteas
aquellos trotes de decenas de botas
que manaban amenazantes en la lobreguez de las sombras
y después,
(más allá de todo después)
el magnánimo grito de la muerte
en un punto impalpable
donde fallece
desequilibrado el trueno
y el silencio
a pie limpio, llega al rescate
el miedo finiquita mis entrañas
y la palabra
como un maleante sorprendido
deserta
Viejas están las auroras
el despertar es casi un eco de piratas
bajo el influjo de la luna mariguanada…
a los puentes colgantes
le tiembla la risa y el nombre que llevo
es un descalabro
indigesta es la pisada y la mirada
es un calvario de súplicas
Para los puentes colgantes el tiempo se acaba
elegir elegido: yuxtapuesta fusión
que es igual a cero
la ecuación ya no es exacta
la distancia más corta
entre ser y no ser
es lo prohibido
Vuelvo a encender el cigarrillo
los pájaros que pernotaban en mis hombros
se espantan y en roció se mudan
Pero, aun, y a pesar de este dolor protervo
me queda el inadmisible vicio de soñarla
y así, derrotar mi derrota
como un puente colgante en el estío
y dejarme parir
por el vientre de otra mañana
al descuido de versos impactados