Susana Beatriz Moyano
Nací en Córdoba en 1953. Estudié en la UNC . Caminé mucho. Escribí, a veces, cuando se me gastaban los zapatos.
Lo que llamamos amor
Antigua escritura mi cuerpo asedia tus señales
Me gustaría labrar citas en el palimpsesto de tu espalda,
trazar mapas que urbanicen tus domingos
Me gustaría preservar el camino y el zapato,
el viento que traqueteamos y la memoria de la arena
He nacido para porfiar.
En el ala de tu sombrero como una catedral gótica
edifico mi cabeza, anudo mi galope a tus potros,
dibujo ojos en el brocal de las ojeras,
dejo que los ángeles me hojeen los deseos
los miedos
He nacido para sembrar.
Cuando nuestros balbuceos germinan, cuando vociferan,
trepan las lenguas de las células, el sudor escurre sus relatos,
mi arado bebe los recorridos arcaicos de tus sueños.
Hay cosechas que se anuncian
Si la piel babea el contorno impreciso del encuentro,
promesas atesoradas desde el origen detonan la apetencia
porque lo que llamamos amor puede nombrar el mundo
o nombrarnos sólo hoy,
sólo a nosotros.
BAUTISMAL
palabras
estratos
residuos
y recristalizar el amor
y descuartizar un vitraux
y sembrar en la rue de Verneuil
y seducir cifras impares
y arracimar luciérnagas
y bañarse dos veces en la misma lluvia
y desorientar el camino de la recta
y plagiar al malevo de los versos
y navegar en el sombrero del abuelo
y derrochar la varita mágica
y vaticinar copulaciones
y un lobo doméstico
lamerá las diferencias
hasta que desaparezcan
ellas y yo
Huellas
Estos pies, fieras domésticas
que inauguraron la alfombra de tu risa,
que negociaron sus callos con las piedras,
pisan desnudos, ásperos,
el umbral del paraíso.
Estos pies, linaje de trayectos
improvisan desnudos, ásperos,
una danza sobre el agua.