Destellos de luz parpadean
en el cuarto azul disfrazado
en cielos de besos de fuego
y en las esquinas de barro y miel
de los naufragios.
Las manos llenas de voces
Atrapan el instante,
en gotas de sangre
en pasos sin prisas
en historias
en mundos de a dos.
Finalmente
descalza la noche oscura,
en su más grave voz
ata, arrodilla y mata.
Fría y desnuda ...