Noemí Correa Olivé nace en Rosario (Argentina), actualmente vive en Corral de Bustos (Córdoba). Profesora en Historia y Educación Democrática, obtiene postítulos en Investigación y en Gestión Educativa. Con temas históricos, sociales y de educación, realiza investigaciones, publica ensayos, ofrece cursos y disertaciones en disti ...
Noemí Correa Olivé nace en Rosario (Argentina), actualmente vive en Corral de Bustos (Córdoba). Profesora en Historia y Educación Democrática, obtiene postítulos en Investigación y en Gestión Educativa. Con temas históricos, sociales y de educación, realiza investigaciones, publica ensayos, ofrece cursos y disertaciones en distintas instituciones, en congresos y en programas de televisión. Participa e interviene en talleres y encuentros literarios. Es integrante del Coro Estable Municipal de Corral de Bustos.
Junto a otras tres autoras publica en 2005 el libro de poesía “Cuatro Mujeres”. Sus escritos, en verso y en prosa, obtienen premios y menciones y de publican en numerosas antologías literarias. Sus libros, “Luna Escondida en Laberinto” (2009) y “Mujer con Impronta de Arco Iris” (2012), son publicados en virtud de haber obtenido sendos premios de poesía en certámenes literarios.
Correo electrónico: nomacox@hotmail.com
El Sur se aleja
Un discurso unívoco seduce en marquesinas
(el Sur se aleja de sí mismo)
muchos juegan a la rueda
sobre el asfalto mimetizado con cristal entre las luces
(en transparencia todo se confunde)
La luna encandilada huye y se recuesta entre puente y rancherío
(¿Es posible alejarse de uno mismo?)
Aún hay canto rodado a la orilla de aquel río
(Alguien se queda)
Si te alejas de ti, ¿cómo encuentras el camino de regreso?
(El Sur se aleja de sí mismo)
Tú te quedas.
Porque tú eliges tus deseos.
Aférrame la mano, dame tu fuerza en el exilio
(Si me alejo de mí, ¿quién me regresa?)
Ánclame a la charla cotidiana
a la emoción de una hortensia en azul y a la sombra florecida
quiero encontrarme con mi idioma callejero
con mi delirio austral
y sentarme a descansar cerca de mí,
en el Sur
(¿Quién puede alejarse de sí mismo?)
SANGRE BIZARRA
Unos, se jactan de sí mismos, se acicalan y se miran al espejo
disimulan el temblor de sus rodillas al entrar al ruedo
y palpitantes, atacan
Luego de matar al toro…
luego de matar al toro hacen el amor
como hacen la guerra,
quedan exánimes pero no duermen hasta muy tarde
manchó la sábana
una gota de sangre
Otros, se jactan de sí mismos, se acicalan y se miran al espejo
les tiemblan las rodillas cuando firman el trato y sonríen
sin mostrar los dientes
Luego de ganar millones hacen el amor
como si fuera hacer la guerra,
quedan exánimes pero no pueden conciliar el sueño
otro niño, hace un instante
otro niño
murió de hambre
Aquéllos, se jactan de sí mismos, se disfrazan de arbusto
y se miran al espejo de agua en un estanque,
ensayan un gesto cruel y gritan cuando les tiemblan las rodillas
a la voz de avance
Luego de matar -sin saber a quién-
hacen el amor con cualquiera como hacen la guerra
y quedan exánimes,
no sé si duermen ahora pero sí sé que entre pesadillas…
entre pesadillas
otro niño quedó sin padre
A unos, a otros y a aquéllos,
la asimetría
les dilata las fauces.
PERSISTENCIA RETINIANA
Los almanaques
avanzan en torrentes
sobre un tiempo escarlata y sin tino
en tanto mis señales perseveran
en la memoria ociosa del espejo.
Allí están todas. Las mujeres que fui
y aquellas que ya no soy
Ésas. Las innombrables.
Las que se eluden en toda biografía
las ilegibles en todas las lenguas
las del alma en cabestrillo
las del alba tan oscura
como la próxima noche,
las que son liquen pegajoso
en las paredes del inconsciente.
Las negadas entre todas las negadas.
Las que decidí no ser
y hoy se aprietan en las estanterías
de mi historia
con persistencia retiniana
en la memoria ociosa del espejo.