Daouda Mbouobouo
Daouda Mbouobouo (Yaoundé, Camerún, 1977). Poeta y miembro del panteón universal de la poesía de la que es el delegado para Camerún. Embajador de la paz en el círculo universal de los embajadores de la paz (Francia–Suiza). Miembro de la sociedad de los poetas y artistas de Francia. Tiene publicado entre otros de Vivredans le noiry Le fossé des baobabs. Ha obtenido varios premios literarios.
LA FLAMME DE VIE
CHÉ!
Tu es mort en héros, tu es mort au combat
portant le lourd fardeau du monde qui s’abat
sur le dos des fâches, des exclus du cartel
sevrés de liberté et des champs du panel.
Tu es mort pour la vie, repose donc en paix
pour l’espoir, la survie, la flamme, le harnais
que tu as insufflé dans le cœur de nos âmes
de douleurs épinglées par le courant des rames
Tu étais donc chez nous parti loin de chez toi
nous dire que chez vous, c’est comme aussi chez moi
l’homme doit s’affranchir, garder son équilibre
sans pour autant fléchir parce qu’il est né libre.
Nos cœurs s’étaient rejoints dans le même refrain
scandant le blues du coin au passage du train
par ces chemins cloîtrés de la flamme de vie
suivant tes pas frustrés, nous célébrons la vie.
Ô CHÉ!
LA LLAMA DE LA VIDA
Traducción de Luis Arias Manzo
CHÉ!
Has muerto como héroe, has muerto en combate
cargando el pesado fardo del mundo que se derrumba
en las espaldas de los indignados, de los excluidos de la sociedad
privados de libertad y de los campos del panel.
Has muerto por la vida, entonces descansa en paz
por la esperanza, la sobrevivencia, la llama, el arnés
que tú has inspirado en el corazón de nuestras almas
de dolores anclados por la corriente de los remos.
Entonces estás en nuestra casa lejos de tu terruño
decir que tu comarca es también nuestro hogar
el hombre debe liberarse, mantener su equilibrio
sin ceder en su lucha porque nació libre.
Nuestros corazones se unieron en el mismo refrán
al ritmo de las nostalgias cuando pasa el tren
por esos caminos recluidos por la llama de la vida
siguiendo tus frustrados pasos, nosotros celebramos la vida.
Oh CHÉ!