III Encuentro Internacional de Poesía “Octubre: Tras las huellas del poeta” Por Miguel Ángel de Boer
Acabo de llegar de Chile, con el corazón aún henchido, luego de recorrer las huellas del querido Pablo Neruda junto a los amigos de Poetas del Mundo. Si el viaje hubiera sido “nada mas” que para eso, se hubiera justificado totalmente. Pero no fue así. Y les agradeceré toda mi vida a Luis Arias Manzo y Poetas, por haberme invitado con generosa insistencia.
No estoy en condiciones de hacer una descripción pormenorizada del viaje. No solo por razones de tiempo [traje mas de 200 fotos y unas 6 horas de filmación], sino porque la riqueza de la experiencia vivida excede mi posibilidad de expresarla en pocas palabras.
De todos modos quiero compartir algunas de las vivencias que seguramente con el tiempo habré de ampliar.
Santiago Llegué a Santiago en un día luminoso, lo que me permitió disfrutar del majestuoso [que otro término utilizar!] espectáculo de las nieves andinas. Tal vez el preludio, supuse, de lo que estaba por venir. También me sorprendí al transitar por la ciudad. No me la imaginaba tan bella, ordenada, colorida. Pero cuando pasamos frente a La Moneda no pude refrenar mi tristeza al verla tan pequeña. ¡Como pudieron! Me dije.Y sentí que la historia comenzaba a hacerse presente. Paramos en el Hotel Londres. En Londres 36, entre Paris y O’ Higgins, en pleno centro, que con su calle empedrada y apacible me hizo sentir en algún lugar de Europa.
La Chascona [La despeinada] Es la casa de Neruda que queda en Santiago. Una belleza. Nos recibieron con una calidez increible. La recorrimos con curiosidad y fascinación mientras de fondo se escuchaba el Concierto de Aranjuez. Nada menos. Entre tantas cosas nos enteramos que muchas de sus pertenencias habian sido saqueadas por la dictadura, entre ellas casi todos sus libros. Luego inauguramos nuestro Encuentro. Luis y Mario [Vargas, un tipazo increiblemente tierno, atento y ocurrente] nos dieron la bienvenida. Varios poetas leimos algunos de nuestros textos. Yo aproveché de homenajear a dos Pablos: a Neruda, por supuesto, y también a Kusselman, con el poema: “Pablo y la música”. Me dí un gusto de aquellos. Festejamos en el restoran Off de Record, en plena Bella Vista. Después fuimos caminando hasta el hotel aprovechando para conocer calles y plazas. Y algunas esculturas como la que representa las muertes por hambre y peste de la población, durante la crisis del 30. Cruzamos por un puente el rio Mapocho, el que dejé de ver tan hermoso cuando me dijeron que alli tiraban personas durante la dictadura de Pinochet. Pero esa noche la cosa [la Historia] no terminó alli. Pasamos por el lugar donde Luis había tenido su librería Apostrophes. Y nos contó que con anterioridad [se enteró de esto mucho después de haberse instalado] habia sido refugio clandestino del bioquímico Eugenio Berríos, el que desarrolló el gas sarín y las bombas que mataron a Letelier entre otras y que terminó secuestrado y asesinado en Uruguay. Sigo. La noche era bella, un poco fresca. Lo adecuado para caminar. Llegamos al hotel y observamos que enfrente habían pegado unos afiches y fotos denunciando que alli habia funcionado un campo clandestino de concentración: el 38 [por la numeración de la calle]. Si, en Londres 38, justo frente al Hotel donde parábamos. Yo no lo podía creer. Impactado por todo me fui a dormir. Casi imposible. Al otro día, al salir del hotel, estaba todo cubierto con papel y pintura. Aquí también desaparecen a los desaparecidos, pensé. No obstante, la noche anterior yo había rescatado algunos de sus nombres: María Inés Alvarado Börgel, Víctor Manuel Villareal Ganga, Santiago de la Jara Goyeneche, David Rubén Arroyo Padilla, Cecilia Castro Salvadores, Carmen Cecilia Buero Cifuentes. Presentes! Hasta la victoria siempre!
Miguel Ángel de Boer: http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=573 |